La seguridad operacional de un avión en manos de Silvio Segovia

(Por Naoto Gato) Detrás del glamour de subir a un avión y viajar por el mundo, están los profesionales que trabajan día y noche para garantizar la seguridad operacional de esas aeronaves. Hoy te contamos la historia de Silvio Segovia, mecánico de aviación.

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La mayoría de las personas que aman la aviación sueñan con ser pilotos o tripulantes de cabina; pero hay muchas otras especializaciones que se pueden tomar y gracias a esa mano de obra calificada los pasajeros viajan y llegan a salvo a destino.

Como casi todo colaborador aeronáutico, nuestro protagonista Silvio Segovia viene de una familia que lleva la aviación en la sangre, pues su padre es mecánico de aviación todavía activo. Silvio nos cuenta que la pasión por la aviación prácticamente la tuvo desde que dio su primer suspiro, o como él acostumbra decir a sus colegas: “Nací dentro de un avión”. Creció viendo a su papá trabajar en las instalaciones de la Fuerza Aérea Paraguaya. Recuerda que siempre lo acompañaba al hangar de Líneas Aéreas Paraguayas (LAP), y los días festivos, cuando debía hacer guardia, era costumbre que las familias de los funcionarios acompañen a sus seres queridos. Esos días, el hangar de LAP se convertía literalmente en un parque de atracciones para todos los chicos. La diversión, comenta Silvio, estaba en recorrer el predio de punta a punta, “cabezudear” dentro de los aviones, conocer el cockpit o cabina de mando, esconderse dentro de las bodegas de cargas, etc. Con el tiempo, el joven Silvio acompañaba diariamente a su padre a su lugar de trabajo y al concluir sus estudios secundarios decidió seguir los pasos de él, estudiar para convertirse en mecánico de aviación en la Escuela de Aeronáutica Civil Gral. Adrián Jara, la famosa “Escuelita”, desde 1986 hasta finales de 1987.

Una vez recibido de mecánico, Silvio aprovechó una vacancia que existía en Líneas Aéreas Paraguayas, justo cuando la IAI (Israel Aircraft Industries) terminó el equipamiento y entrenamiento del personal de LAP de casi todas las áreas. Tras esa capacitación, Silvio fue transferido al departamento de interiores de aviones, donde se reparaba todo lo relacionado a la cabina de pasajeros, es decir, asientos, mesas, bandejas, ventanillas, las cortinas de metal de las ventanillas, entre otros. Luego del corto periodo de adaptación en ese departamento; finalmente aprovechó una vacancia en el departamento de motores, solicitando a sus superiores el traslado a esa sección. A partir de ahí fue cuando empezó a demostrar sus capacidades como mecánico, realizando varios viajes como apoyo técnico, entrenamientos y perfeccionamientos varios.

Después de esa experiencia enriquecedora en Líneas Aéreas Paraguayas, como lo recuerda Silvio, se desempeñó como mecánico en las principales aerolíneas tanto de pasajeros y cargueras; entre ellas se encuentran: Aerolíneas Argentinas, Pluna, National Airlines, LAN Chile, Aeroperú, American Airlines, Buquebus, Alas Uruguay, LAN Cargo, Fast Air Cargo, Kalitta Cargo, Polar Air Cargo, Líneas Aéreas del Caribe, Florida West, Ladeco, Evergreen, etc.

Actualmente se desempeña como jefe del departamento de mantenimiento de Aerolíneas Argentinas con base en el Aeropuerto Internacional Silvio Pettirossi de Asunción.

Como mecánico, Silvio pasó por diversas situaciones; pero hay una sola recuerda hasta hoy como si fuera ayer. Fue en un viaje a Europa, iba como apoyo técnico del vuelo que llevaba al entonces presidente de la república, el Gral. Andrés Rodríguez a su gira por el Viejo Continente. Mientras volvían a Paraguay, la aeronave McDonnell DC-10-30 había experimentado un problema técnico que la hizo precipitarse de 36.000 pies a 19.000 pies. Afortunadamente, gracias a la experimentada tripulación, el DC-10 pudo estabilizarse y retomar el camino de vuelta sin ningún otro problema. Pero fue tan grande el susto, que al tocar suelo paraguayo; lo primero que hizo fue besar el piso y prometió no volar nunca más. Obviamente, siendo mecánico de aviación era un deseo imposible, a tal punto que a solo 15 días del incidente, Silvio fue escalado nuevamente como técnico de apoyo para un vuelo a la ciudad estadounidense de Miami para el cambio de un motor que se le debía de realizar a un DC-10, la misma aeronave en la que vivió sus peores momentos y obviamente estaba bajo el mando de la misma tripulación. Recuerda que durante el trayecto a Miami, permaneció petrificado en el asiento. Luego de haberle realizado el cambio de motor, la aeronave volvió a Asunción transportando carga, aprovechando los vacíos que había. Por lo que a la vuelta lo hizo en la cabina de mando; justamente el hecho de haber viajado con la tripulación hizo que la confianza volviera y el temor por el vuelo desapareciera. Desde aquel día empezó nuevamente sentir la adrenalina de estar en cielo, practicando paracaidismo, volando en cualquier tipo de avión y hasta estudiando para ser piloto.

Silvio asegura que aún no ve el día en que deba colgar sus herramientas, es más, desea que ese día nunca llegue. Su principal sueño es tener un taller aeronáutico de reparación y mantenimiento de aviones.

Finalmente, Silvio que supo vivir los altibajos experimentados por la aviación, tanto paraguaya como internacional, recomienda a todos aquellos que siguen un sueño que perseveren, ya que la carrera dentro del ámbito aeronáutico nunca será fácil, pero tampoco imposible. Si uno sigue fielmente a ese sueño descubrirá que nuevas puertas se abrirán.

Fuente: Aeronáutica Paraguay.

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