Invertir en la primera infancia desde las empresas genera riqueza para el país

(Por Ingrid Dioverti de Pacto Global Paraguay) “El capital humano es la principal riqueza de un país”, afirmó el pediatra argentino Abel Albino, cuidar e invertir en él es sinónimo de crecimiento, rentabilidad y éxito de la sociedad, de empresas, pero… ¿qué pasa cuando nuestra prioridad se centra en soluciones provisorias y en rellenar huecos? Obtenemos resultados vulnerables y a corto plazo.

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Una empresa exitosa es el resultado de decisiones que ha tomado una persona, o un grupo, capaz de idear, analizar, de tomar riesgos y de actuar con astucia, proveniente de una formación integral y Gustavo Koo, gerente general de Las Tacuaras, industria avícola, sabe muy bien esto. Entendió que, para determinar el futuro exitoso de una persona, necesitamos construir cimientos perdurables.

La primera infancia, desde la etapa prenatal hasta los ocho años, es un periodo crucial en el crecimiento, y determinante para el desarrollo del ser humano a lo largo de su vida.  En los primeros 1.000 días, por ejemplo, sucede un fenómeno que nunca más volverá a ocurrir en la vida de una persona, las células cerebrales pueden conectarse cada segundo. Estas conexiones serán la base sobre la cual se asentará la salud mental y la física, la adquisición de competencias sociales, la capacidad de adaptarse y de ser productivo.

Hace unos cuatro años, la directiva de Las Tacuaras, empresa participante del Pacto Global Paraguay, se planteó la posibilidad de contratar guarderías de las zonas en las que sus colaboradores puedan dejar a sus hijos/as. Viendo que estas eran más bien solo una sala para los niños, y no contaban con un servicio integral de formación, Koo decidió hacerlo mejor.

Primer Centro de Desarrollo de la Primera Infancia

Un largo proceso de investigación inició cuando se dispusieron a construir el Primer Centro de Desarrollo de la Primera Infancia, de Villeta. Un espacio para niños de 0 a 4 años de edad en el que, una vez terminado, podrán desarrollar plenamente sus capacidades mediante la combinación de dos métodos: Montessori, trabaja sobre bases científicas en relación con el desarrollo físico y psíquico del niño y Emmi Pikler, el niño se percibe como competente, digno de atención, reconocido en su individualidad, a modo de contar con una formación integral y consistente para cada niño.

El principal desafío fue la elaboración del proyecto desde cero, puesto que no se contaba con referencias similares. Los arquitectos a cargo han sido desafiados a estudiar en profundidad para planificar la infraestructura, así como el diseño de los muebles que deben estar acordes a los métodos educativos a utilizar.

En febrero se dio la palada inicial, y serán beneficiados tanto hijos de los colaboradores de Las Tacuaras como niños de la comunidad, un total de 100 niños. Con una inversión inicial de G. 1.400 millones,  se espera que el centro sea inaugurado en octubre.

El proyecto cuenta con una alianza con la Gobernación de Central y ya ha sido de interés para el Ministro de Educación, con intenciones de replicarlo. Con un importante grado de inversión, no solo monetario sino de tiempo e investigación, se desarrolla este desafío que se traduce en un compromiso real y determinación por mejorar la calidad de vida del capital humano, en este caso a través de una empresa.

Como vemos en este ejemplo, desde el sector privado y de la mano del Pacto Global Paraguay es posible contribuir a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) relacionados con este Centro de Desarrollo Infantil, los cuales son ODS 1 Fin de la pobreza, ODS 2 Hambre cero; ODS 3 Salud y bienestar y el ODS 4 Educación de calidad.

El apoyo, citando la niñez, se puede dar invirtiendo por ejemplo en programas de Unicef; promoviendo prácticas positivas de crianza capacitando a los colaboradores; concientizando a consumidores/clientes sobre la importancia de la primera infancia; asegurando espacios adecuados para la lactancia materna; estableciendo horarios flexibles para padres y madres con niños y niñas pequeños en la organización y en la cadena de suministro; y asegurando licencia de maternidad y paternidad remuneradas.

Desde las empresas, la responsabilidad y rol que se tiene para contribuir con la riqueza del país depende del compromiso auténtico de su alta gerencia, de transmitir estos valores a los colaboradores y a la sociedad en la que opera en el día a día. En este caso, Las Tacuaras es un claro ejemplo de cómo ejercer eficientemente esta responsabilidad de manera perdurable, en los primeros y determinantes 1.000 días de vida, fomentando al desarrollo integral de niños y niñas que algún día deberán tomar decisiones audaces para el crecimiento de nuestro país.

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