Ciudades imperiales: sumergite en la cultura del Viejo Continente

Si lo que te gusta es viajar, leer y aprender sobre los lugares que visitás y, además, tenés ganas de conocer el Viejo Continente, no podés dejar de lado las ciudades imperiales que se caracterizan por su importante contenido histórico, sus grandes palacios y la belleza que identifica a los paisajes europeos. Te comentamos un poco sobre estas cuatro localidades históricas de Europa.

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Viena

Se trata de la antigua capital del Imperio Austrohúngaro y la actual de Austria. Es conocida como “la capital musical de Europa”, no es para menos ya que fue el hogar de Strauss, Mozart y Beethoven. En 2001 la Unesco declaró el Centro histórico de Viena como Patrimonio de la Humanidad, debido a que sus cualidades arquitectónicas y urbanas representan un legado de los cambios culturales del ll milenio. En total, Austria alberga a nueve patrimonios de la Unesco y además recibe a 28,1 millones de turistas internacionales (10,6% de ellos van a Viena), de acuerdo al Ministerio de Turismo y Sustentabilidad de Austria.

En la localidad se encuentra la famosa Catedral de San Esteban, también la Ópera de Viena, donde se realiza un recorrido guiado, el Palacio de Hofburg, que fue la residencia de la familia Habsburgo durante más de seis siglos y dentro se encuentra el Museo de Sisí. En la ciudad además hay teatros, cientos de centros comerciales, cafés, restaurantes y parques.

Budapest

La capital de Hungría es considerada como una de las ciudades más bellas de Europa. Cuenta con varios sitios que son Patrimonio de la Humanidad como el barrio del Castillo de Buda, la Avenida Andrássy, la Plaza de los Héroes y el Metro del Milenio (el segundo más antiguo del mundo). También se destaca por poseer un total de 80 manantiales geotérmicos, el más grande sistema de cuevas de aguas termales del mundo, la segunda sinagoga de mayor tamaño y el tercer edificio del Parlamento más grande del planeta.

En 2018 Hungría recibió a 12,5 millones de visitantes, cuyos principales destinos fueron Budapest y el Lago Balatón.

Algunos de los lugares que debés tener en cuenta al llegar a este lugar son: el Edificio Gubernamental Neogótico (el Parlamento), el Castillo de Buda, que cuenta con una colección de arte húngaro, el Bastión de los Pescadores, a cuyas torres podés subir para visualizar la ciudad y el Museo Nacional Húngaro, de estilo clasicista que fue inaugurado en 1846.

Praga

Es capital de República Checa y su centro histórico también es Patrimonio Histórico de la Humanidad y se encuentra entre una de las 20 ciudades más visitadas del mundo debido a la belleza imponente de su paisaje y monumentos.

En este destino debés conocer el Reloj Astronómico construido en 1490, ubicado en la Torre del Ayuntamiento de la Ciudad Vieja, también el puente Carlos, estructura significativa del siglo XIV, el Castillo de Praga del siglo IX, la Catedral de Praga, templo dedicado al culto católico y la Torre de la Pólvora.

Bratislava

Es una ciudad pequeña – capital de Eslovaquia–con un centro histórico caracterizado por sus torres medievales y edificios del siglo XX, que sin embargo, han experimentado cambios relevantes en construcción a principios del siglo XXI. Otra cualidad importante es el verde de sus espacios ya que posee bosques cerca del centro de la ciudad, razón por la que posee hermosos parques y jardines.

Una de las principales atracciones de la capital de Eslovaquia es el Bratislavsky Hrad, un castillo al estilo barroco reconstruido en el año 907 y por dentro alberga al Museo Nacional. También está el Castillo de Devín, de estilo medieval, que permanece en ruinas y está ubicado a orillas de los ríos Danubio y Morava. Por último, está el puente Most SNP o Puente OVNI, ubicado sobre el río Danubio, considerado el puente atirantado más largo del mundo que cuenta con un solo pilón y un solo plano con cables.

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