¿Cuál fue el primer desafío que encontró al convertirse en CEO?
Uno de los principales desafíos fue entender que liderar una empresa no consiste solamente en tomar decisiones, sino en lograr que las personas, los procesos y la estrategia avancen en la misma dirección. Tener una visión es importante, pero convertirla en resultados concretos requiere planificación, capacidad de adaptación y, sobre todo, constancia.
¿Qué es fundamental para liderar un equipo?
Para mí, lo fundamental es tener claridad en los objetivos, generar confianza y dar el ejemplo. Un equipo necesita saber hacia dónde va, qué se espera de cada integrante y por qué su trabajo es importante. Creo que el liderazgo no consiste en tener todas las respuestas, sino en crear las condiciones para que las personas puedan aportar, crecer y tomar buenas decisiones.
¿Qué es lo primordial para mantener a un equipo motivado?
Que las personas sientan que su trabajo tiene un propósito, que sus aportes son valorados y que forman parte de algo que está creciendo. La motivación también se construye con objetivos claros, oportunidades de desarrollo y un liderazgo que acompañe. No alcanza con pedir resultados; también hay que brindar las herramientas y el entorno necesarios para alcanzarlos.
¿Cuál es la filosofía de trabajo que le gustaría transmitir?
Me identifico con una filosofía basada en la responsabilidad, la mejora continua y la orientación a resultados. Me gusta buscar soluciones prácticas a problemas reales, cuestionar los procesos que pueden hacerse mejor y convertir las ideas en acciones concretas. Creo que una empresa debe generar valor para sus clientes, para su equipo y para la sociedad en la que se desarrolla.
¿Cuál debe ser el enfoque en una estrategia comercial y qué se debe evitar?
El enfoque debe estar en comprender al cliente, identificar sus necesidades reales y ofrecer soluciones que generen resultados medibles. Una buena estrategia comercial no consiste simplemente en vender más, sino en construir relaciones sostenibles, cumplir lo que se promete y generar confianza a largo plazo.
Lo que se debe evitar es vender por vender, prometer resultados que no se pueden garantizar o competir únicamente por precio. La venta es importante, pero la confianza, la experiencia del cliente y la capacidad de cumplir son las que sostienen el crecimiento.
¿Qué momento de su vida marcó un aprendizaje importante en su carrera?
Uno de los aprendizajes más importantes de mi trayectoria ha sido comprender que una buena idea, por sí sola, no garantiza el éxito. Es necesario ejecutarla, escuchar al mercado, corregir errores y tener la capacidad de adaptarse cuando las cosas no salen como se habían planificado.
Trabajar en proyectos empresariales y tecnológicos me ha enseñado que muchas veces el crecimiento no depende de encontrar una solución perfecta desde el inicio, sino de aprender rápido, tomar decisiones y mejorar continuamente. Ese aprendizaje influye mucho en mi forma de encarar nuevos desafíos.
Considero que una de mis principales fortalezas es la capacidad de identificar oportunidades, conectar la estrategia comercial con las necesidades del negocio y buscar formas de hacer las cosas más eficientes. Me interesa entender cómo funciona una organización y encontrar soluciones que produzcan resultados concretos.
Como aspecto a mejorar, a veces puedo involucrarme demasiado en los detalles porque me interesa que las cosas salgan bien. He aprendido que crecer también implica delegar, confiar en el equipo y concentrar la energía en aquellas decisiones que realmente generan valor.
¿Con qué tecnología se lleva mejor y cuál le da pelea?
Me siento especialmente cómodo con las herramientas de gestión empresarial, automatización y análisis de información, porque permiten transformar datos y procesos en mejores decisiones. Me interesa mucho la tecnología aplicada a resolver problemas cotidianos de las empresas, especialmente cuando ayuda a ahorrar tiempo y reducir tareas operativas.
Recomendaría Hábitos atómicos, de James Clear. Me parece especialmente valioso porque plantea que los grandes resultados no dependen únicamente de decisiones extraordinarias, sino también de pequeños hábitos sostenidos en el tiempo.
En el ámbito empresarial, esa idea tiene mucha aplicación: la disciplina en la ejecución, la mejora de los procesos y la consistencia del equipo terminan marcando diferencias importantes en los resultados.
Creo que las empresas paraguayas están atravesando una etapa en la que la eficiencia, la profesionalización y la transformación digital dejaron de ser cuestiones secundarias para convertirse en factores cada vez más importantes para competir.
Todavía existe una oportunidad significativa para que muchas organizaciones mejoren sus procesos, incorporen tecnología y tomen decisiones basadas en información más confiable. El desafío no es solamente acceder a herramientas digitales, sino lograr que realmente se integren al trabajo diario y generen resultados. Ahí veo una gran oportunidad para las empresas que sepan combinar tecnología, conocimiento del negocio y acompañamiento cercano al cliente.
¿Cómo se relaciona con la IA y cómo cree que impactará en su rubro?
Veo la inteligencia artificial como una herramienta para potenciar las capacidades humanas, automatizar tareas repetitivas y mejorar la calidad y velocidad de las decisiones. Me interesa especialmente su aplicación práctica en las empresas: cómo puede simplificar procesos, facilitar el análisis de información y liberar tiempo para actividades de mayor valor.