¿Cuál fue el primer desafío que encontró al convertirse en CEO?
Mi principal desafío fue pasar de una mirada comercial a una visión integral de la empresa. Después de diez años como Gerente Comercial de Inmobiliaria del Este, conocía muy bien el negocio, nuestros productos y clientes, pero asumir la Gerencia General significó involucrarme mucho más profundamente en áreas como Finanzas, Tecnología, Legales, Operaciones y Gestión de Personas.
Fue un proceso de mucho aprendizaje, en el que entendí que el éxito de una empresa no depende de un área en particular, sino de lograr que todas trabajen coordinadamente, con objetivos claros y una visión compartida. También aprendí la importancia de confiar en los equipos, delegar y escuchar a quienes tienen mayor conocimiento en sus respectivas especialidades.
¿Qué es fundamental para liderar un equipo?
Para mí, lo fundamental es generar confianza. Creo que un líder debe ser coherente entre lo que dice y lo que hace, escuchar a las personas, establecer objetivos claros y darles autonomía para alcanzarlos. También considero muy importante rodearse de personas capaces, incluso que sepan más que uno en sus respectivas áreas. En Inmobiliaria del Este tenemos profesionales con una enorme experiencia y compromiso. Mi responsabilidad es ayudarlos a trabajar coordinadamente y generar las condiciones para que cada uno pueda aportar lo mejor de sí.
¿Qué es lo primordial para mantener a un equipo motivado?
Creo que las personas necesitan sentir que su trabajo tiene sentido, que sus esfuerzos son reconocidos y que tienen oportunidades de crecimiento. La motivación no depende solamente de una buena remuneración, sino también del ambiente laboral, la confianza, el reconocimiento y el equilibrio entre la vida personal y profesional.
En Inmobiliaria del Este hemos impulsado iniciativas orientadas al bienestar de nuestros colaboradores, beneficios y reconocimientos por objetivos. Estoy convencido de que cuando las personas se sienten valoradas y comprometidas, los resultados llegan de manera mucho más natural.
¿Cuál es la filosofía de trabajo que le gustaría transmitir?
Me identifico mucho con una filosofía de trabajo basada en la responsabilidad, la agilidad y la mejora continua. Me gusta que las cosas sucedan, que las ideas se transformen en acciones y que busquemos permanentemente maneras más simples y eficientes de trabajar. Creo también que hay que mantener siempre la curiosidad y las ganas de aprender. No debemos tener miedo a probar cosas nuevas ni a equivocarnos, siempre que aprendamos de los errores. Y algo que considero fundamental es trabajar con entusiasmo, porque pasamos una parte muy importante de nuestras vidas en el trabajo y creo que también debemos disfrutar de lo que hacemos.
¿Cuál debe ser el enfoque en una estrategia comercial y qué se debe evitar?
Creo que toda estrategia comercial debe comenzar por entender profundamente al cliente: qué necesita, qué valora y qué problema estamos ayudándolo a resolver. A partir de ahí, debemos construir una propuesta clara, diferenciada y que podamos cumplir. Uno de los errores más frecuentes es querer venderle de todo a todo el mundo o competir exclusivamente por precio. Soy un convencido de la importancia del posicionamiento, la segmentación y la simplicidad. Muchas veces, una buena estrategia no consiste en hacer más cosas, sino en tener muy claro dónde queremos competir y concentrar nuestros esfuerzos en aquello que realmente nos diferencia.
¿Qué momento de su vida marcó un aprendizaje importante en su carrera?
Tuve la suerte de trabajar con grandes profesionales a lo largo de mi carrera, pero una de las personas que más marcó mi formación fue Guillermo Brugada, quien fue gerente general de Inmobiliaria del Este durante 17 años. Aprendí muchísimo de su disciplina, su capacidad de organización, su dedicación al trabajo y, especialmente, de su calidad humana y la manera en que trataba a las personas. Fue un gran mentor para mí y me enseñó que se puede ser muy exigente con los resultados sin perder el respeto y la cercanía con los demás. Son enseñanzas que sigo tratando de aplicar todos los días.
¿Cuál considera que es su mayor fortaleza y debilidad?
Creo que mi mayor fortaleza es la capacidad de adaptarme rápidamente a los cambios, identificar oportunidades y buscar soluciones prácticas. Me entusiasman los desafíos, disfruto aprender cosas nuevas y me gusta impulsar proyectos que permitan evolucionar a la empresa.
Mi principal debilidad probablemente sea que, por ese mismo entusiasmo, a veces tiendo a involucrarme en demasiados proyectos al mismo tiempo. Con los años fui aprendiendo que no todas las buenas ideas deben ejecutarse inmediatamente y que saber priorizar, delegar y concentrar los esfuerzos es tan importante como tener iniciativa.
¿Con qué tecnología se lleva mejor y cuál le da pelea?
Me llevo muy bien con las herramientas que permiten analizar información, mejorar la productividad y tomar mejores decisiones. Me entusiasma especialmente explorar las posibilidades de la inteligencia artificial y las nuevas soluciones digitales que van apareciendo. Lo que más me cuesta son las cuestiones técnicas vinculadas a la programación. Pero creo que lo importante no es necesariamente dominar cada tecnología, sino comprender para qué sirve, qué oportunidades ofrece y contar con buenos profesionales que puedan llevar esas ideas a la práctica.
Un libro o podcast que todo ejecutivo debería leer o escuchar
Uno de los libros que más influyó en mi manera de entender los negocios es Las 22 leyes inmutables del marketing, de Al Ries y Jack Trout. Es un libro que recomiendo porque explica de manera muy simple conceptos fundamentales como el posicionamiento, el enfoque y la diferenciación, que siguen siendo totalmente vigentes. También me gustan mucho Trágate ese sapo, de Brian Tracy, por sus enseñanzas sobre productividad y prioridades, y Piensa como un monje, de Jay Shetty, que aporta una mirada interesante sobre el equilibrio personal, la disciplina y la importancia de vivir con propósito.
¿Cómo describiría la situación actual de su rubro?
Veo al sector inmobiliario paraguayo con buenas perspectivas de crecimiento, impulsado por el interés de inversionistas nacionales y extranjeros, el desarrollo de infraestructura y nuevas oportunidades habitacionales. También destaco avances importantes en el acceso a la vivienda, especialmente a través de programas como Che Róga Porã. Sin embargo, para aprovechar plenamente estas oportunidades necesitamos mejorar la competitividad y agilizar los procesos que hacen posible concretar las inversiones.
Hoy enfrentamos desafíos importantes en materia de trámites y seguridad jurídica. Necesitamos mayor transparencia y previsibilidad en las aprobaciones municipales, así como superar las dificultades que está generando la implementación del Registro Unificado Nacional (RUN), especialmente por las demoras y mayores costos que terminan afectando a los compradores al momento de escriturar sus propiedades. A esto se suma la fuerte apreciación del guaraní frente al dólar, que está reduciendo nuestra competitividad ante los inversionistas extranjeros. El gran desafío es lograr que las condiciones administrativas y económicas acompañen el enorme potencial que tiene Paraguay para seguir creciendo.
¿Cómo se relaciona con la IA y cómo cree que impactará en su rubro?
Me entusiasma muchísimo la inteligencia artificial y trato de incorporarla cada vez más a mi trabajo cotidiano. La utilizo como una herramienta para analizar información, explorar ideas, evaluar alternativas y mejorar mi productividad. Creo que estamos frente a uno de los cambios tecnológicos más importantes de nuestra generación. En el sector inmobiliario veo enormes oportunidades para utilizarla en el análisis de mercados, la identificación de oportunidades de inversión, la atención al cliente, el marketing y la automatización de procesos. Pero creo que el mayor impacto estará en la manera en que trabajamos las personas. La inteligencia artificial no reemplaza el criterio, la experiencia ni las relaciones humanas, pero puede potenciar enormemente nuestras capacidades. El desafío será aprender a utilizarla y adaptarnos a la velocidad de estos cambios.