Facturación electrónica, ciberseguridad y el factor humano en las mipymes de Alto Paraná

El ecosistema empresarial de Alto Paraná atraviesa una transformación tecnológica profunda. En un departamento que, según los registros del Instituto Nacional de Estadística (INE), se consolida firmemente como el segundo polo de desarrollo empresarial del país, con más de 65.000 unidades productivas activas —que representan el 13% del total nacional— y donde cerca del 87% de los establecimientos se concentran en los sectores de comercio y servicios, la digitalización dejó de ser una opción de vanguardia para convertirse en una exigencia operativa ineludible.

Este dinamismo comercial se inserta en un contexto nacional respaldado por las mismas estadísticas del INE, que sitúan a las mipymes como el motor absoluto del mercado laboral, al concentrar el 76,8% de la población ocupada y movilizar a más de 2,46 millones de personas en todo el Paraguay. Las microempresas abarcan el 63,7% y las pequeñas, el 9,3% del empleo activo. En la región fronteriza, la adopción de herramientas tecnológicas llega impulsada por dos frentes normativos clave: por un lado, la masificación de la facturación electrónica obligatoria, promovida por los procesos de implementación y control de la Dirección Nacional de Ingresos Tributarios (DNIT) y las facilidades de formalización del Ministerio de Industria y Comercio (MIC) a través de la Cédula Mipymes; por el otro, la urgencia de blindar los datos comerciales ante el incremento de las ciberamenazas.

Eficiencia y despapelización: el nuevo ritmo contable

La transición hacia esquemas digitales no solo responde a un mandato fiscal para integrar los negocios al circuito formal, sino también a una optimización radical de recursos. Para las compañías locales, dejar atrás los talonarios de papel representa un alivio directo en los gastos administrativos y logísticos.

Sobre cómo este cambio reconfigura la rutina diaria en la región, Carlos Nieva, director fundador de la Agencia Astra, detalla su experiencia directa: “¡De forma muy positiva! Ni bien pude tener la oportunidad de iniciar, lo gestioné, y gracias a eso hoy la facturación lleva menos tiempo y, además, ya no usamos facturas en papel, lo que economiza gastos de papel y envíos”.

Para Nieva, las barreras tecnológicas son cada vez menores en el mercado actual, al punto de que la infraestructura ya viene integrada en las herramientas de cobro habituales: “Hoy hablar de ‘barreras tecnológicas’ es muy bajo; los mismos POS ya te pueden generar la factura electrónica y, además, generar un ticket”.

Ciberseguridad: cuando el eslabón más débil es el usuario

A medida que las mipymes digitalizan sus procesos de ventas, inventarios y cobros, aumenta la exposición a riesgos informáticos. Sin embargo, los expertos advierten que el peligro rara vez proviene de fallas tecnológicas en los softwares de facturación, sino de la vulnerabilidad en el manejo diario de los dispositivos corporativos y personales.

Al respecto, el director de Agencia Astra marca una clara distinción entre corporaciones estructuradas y pequeños emprendimientos: “Aquí hay que realizar una separación: una compañía normalmente tendrá equipos dedicados al negocio y algunas reglas en la red. En cambio, es probable que un emprendedor o negocio pequeño comparta la PC de uso cotidiano personal con las tareas de la empresa. Aquí es donde podría haber algún riesgo mayor, porque una de las cosas que todos deben entender es que, en la mayoría de los casos, los hackeos en internet no ocurren por vulnerabilidades de las aplicaciones, sino por engaños a los usuarios, como phishing, virus provenientes de programas piratas y estafas por teléfono. En realidad, al que están hackeando es al humano”.

Vencer la resistencia al cambio y profesionalizar la gestión

Más allá de la infraestructura técnica, el verdadero freno en los negocios de menor porte suele radicar en la cultura organizacional y en el temor a lo desconocido. Pasar de la tradicional agenda de papel y la facturación manual a plataformas automatizadas requiere superar brechas de conocimiento informático general.

Sobre este desafío cultural y las precauciones necesarias, Nieva enfatiza: “La principal barrera es el miedo a lo desconocido; en muchos casos hablamos de falta de conocimiento básico en informática general, de tener que adaptarse a sistemas para gestionar sus negocios y del miedo a perder accesos o datos. Algo importante a tener en cuenta es contar con un proveedor de sistemas confiable para gestionar tu negocio o, en caso de tener un sistema local, disponer de medidas de seguridad, como rutinas de copias de seguridad”.

Con un mercado regional donde las mipymes sostienen el entramado económico del décimo departamento, el salto digital exige madurez institucional y resguardo operativo. Como sintetiza el referente tecnológico a modo de balance: “Lo más fácil de hackear es al humano. La mejor defensa es capacitarte en todo lo que puedas sobre informática y ciberseguridad básica y tener un comportamiento legal en tus dispositivos. Si hablamos de empresas medianas o grandes con mayor infraestructura, por supuesto, se requiere un nivel superior de ciberseguridad”.

El e-commerce local se acerca a US$ 3.000 millones y al 5% del PIB (apunta a llevar las ventas a mercados internacionales)

(Por MV) El comercio electrónico paraguayo entra en una nueva etapa. Con un mercado que este año podría superar los US$ 3.000 millones y acercarse al 5% del PIB, el sector busca seguir consolidando las ventas digitales dentro del país y avanzar hacia un modelo de comercio electrónico transfronterizo que permita a las empresas locales colocar sus productos en mercados regionales e internacionales.

Ciudad del Este ya no es la ciudad que el país cree conocer

(Por Carlos Gómez Núñez) Me fui de Ciudad del Este a los doce años y volví siendo adulto, con una convicción que en ese momento no era fácil de explicar en Asunción: que esta ciudad iba a ser mucho más que la ciudad de las compras. Hoy, cuando en la capital todavía se habla de Alto Paraná como un mercado secundario, me da la sensación de que la conversación pública va bastante atrás de lo que está pasando en la calle. Y esa distancia, a mi criterio, es la oportunidad.