La Dra. Sofía Manchini, etóloga y propietaria de Koranzo Etología Familiar, explicó que para entender verdaderamente a un felino hay que dejar de compararlo constantemente con un perro. Cada gato tiene su propio temperamento, determinado por factores genéticos, ambientales y por el proceso de socialización que atravesó desde cachorro.
Uno de los periodos más importantes ocurre entre las primeras semanas y aproximadamente los tres meses de vida. Durante esa etapa, el cerebro del animal se encuentra especialmente receptivo a nuevas experiencias.
“Lo más importante es darles experiencias positivas”, señaló Manchini, quien indicó que una mala vivencia con personas, animales, determinados sonidos o ambientes puede dejar una huella duradera.
Por el contrario, exponer gradualmente al cachorro a estímulos positivos puede favorecer una mejor adaptación en el futuro. Esto incluye el contacto con personas, otras especies, distintos tipos de alimentos, sonidos y situaciones cotidianas.
La especialista explicó que incluso el tono de voz puede influir. Algunos gatos pueden sentirse intimidados frente a voces demasiado fuertes o graves, por lo que una aproximación tranquila y progresiva puede facilitar el vínculo.
No todos los gatos quieren lo mismo
La personalidad también juega un papel importante. Hay felinos naturalmente más sociables y otros que prefieren mantener una mayor distancia. En el caso de los gatos ferales que no tuvieron contacto con seres humanos durante los primeros meses de vida, la adaptación puede resultar mucho más difícil.
Si bien algunos pueden socializar con tiempo y paciencia, Manchini advirtió que no todos responden de la misma manera. En determinados casos, intentar obligarlos a vivir en un entorno cerrado puede generar más estrés que bienestar.
La clave, señaló, es observar a cada individuo y no imponer un mismo modelo de convivencia para todos.
Arañar los muebles no es una “venganza”
Uno de los prejuicios más frecuentes tiene que ver con el rascado. Para el gato, arañar no es simplemente una forma de destruir un sofá. Se trata de una conducta natural que cumple diferentes funciones, entre ellas, marcar el territorio.
Lo mismo ocurre cuando frota su rostro contra personas u objetos. A través de este comportamiento deja señales olfativas y delimita espacios que reconoce como propios.
Por eso, en lugar de intentar eliminar estas conductas, la recomendación es redirigirlas mediante rascadores adecuados, lugares elevados, zonas de descanso y otros recursos que permitan al animal expresar su comportamiento natural.
También es un mito que todo gato necesite salir de la casa.
Manchini explicó que un felino puede vivir perfectamente en interiores siempre que tenga sus necesidades cubiertas mediante enriquecimiento ambiental, juego, escondites, alturas y estímulos suficientes.
¿Por qué muchos gatos no quieren que los alcen?
Esta es otra de las diferencias que suele generar frustración entre algunos tutores. El gato necesita sentir que tiene control sobre lo que ocurre a su alrededor. Cuando una persona lo sostiene durante demasiado tiempo o limita sus movimientos, algunos individuos pueden sentirse inseguros.
Esto tiene una explicación evolutiva: además de depredador, el gato también fue presa.
Esa condición ayuda a entender por qué muchos buscan lugares altos, observan constantemente su entorno, prefieren las puertas abiertas y se sienten más cómodos cuando tienen una vía de escape.
También explica por qué algunos toleran las caricias solo durante ciertos minutos y luego se alejan. No necesariamente significa falta de afecto. Simplemente tienen otra manera de administrar el contacto físico.
Los cambios que parecen pequeños pueden generar mucho estrés
Las rutinas tienen una gran importancia para los felinos. Una mudanza, una fiesta, visitantes nuevos, obras en la casa, el ruido de un taladro, cambios de muebles o la llegada de otra mascota pueden convertirse en situaciones estresantes.
“Al gato no le gustan los cambios”, resumió Manchini. Esto está estrechamente relacionado con el apego que desarrolla hacia su territorio.
Mientras el perro suele tener una fuerte referencia en su tutor, el gato puede depender en mayor medida de la previsibilidad de su ambiente.
Por eso, en determinados casos, cuando una persona viaja, puede ser más conveniente que el gato permanezca en su propia casa y sea atendido allí, en lugar de trasladarlo a un sitio completamente desconocido.
Sin embargo, nuevamente, no existe una única respuesta. Algunos gatos pueden acostumbrarse desde pequeños a transportadoras, paseos, viajes y cambios frecuentes y tolerarlos sin problemas.
¿Y por qué despierta a su dueño a las 3 de la mañana?
Muchas conductas también pueden reforzarse sin que el tutor se dé cuenta. Los gatos tienen periodos naturales de mayor actividad durante el amanecer y el atardecer. Si un animal despierta a su dueño de madrugada y recibe alimento inmediatamente, aprende rápidamente que esa conducta funciona.
“Si yo te despierto y me das comida, obviamente lo voy a volver a hacer”, explicó la etóloga.
En estos casos, organizar mejor las rutinas de alimentación, disponer los recursos necesarios con anticipación y aumentar los momentos de juego puede ayudar a modificar el hábito.
Jugar no es solo cosa de cachorros
El juego es otro punto fundamental. Manchini destacó que debería mantenerse durante toda la vida del animal, ya que, además de permitirle expresar conductas naturales asociadas a la caza, contribuye a su estimulación física y mental.
En los gatos mayores, esta actividad puede ser especialmente beneficiosa frente al deterioro cognitivo.
Sin embargo, con la edad también es necesario adaptar el entorno. Un felino que durante años comió sobre una mesa puede empezar a parecer desinteresado en su alimento cuando, en realidad, simplemente ya no puede saltar con la misma facilidad.
Bajar los recipientes, facilitar el acceso al arenero, incorporar escalones y mantener controlado el peso son algunos ajustes que pueden mejorar notablemente su calidad de vida.
La especialista también advirtió que los gatos suelen ocultar signos de enfermedad durante bastante tiempo. Por esa razón, cambios de conducta, pérdida de apetito, menor actividad, aislamiento o alteraciones en el uso del arenero pueden ser señales que no deberían pasarse por alto.
Entender antes de juzgar
Para Manchini, muchos de los problemas entre gatos y humanos nacen de expectativas equivocadas.
Esperar que un felino se comporte como un perro, que tolere contacto físico permanente o que se adapte rápidamente a cualquier cambio puede terminar generando frustración para ambas partes.
Entender su lenguaje, respetar sus tiempos y ofrecerle un ambiente que responda a sus necesidades puede transformar completamente la convivencia.
Detrás de ese gato que algunos consideran distante, caprichoso o complicado puede haber simplemente un animal intentando sentirse seguro en un mundo que funciona según reglas muy distintas a las suyas.