Poletti afirmó que el apoyo económico es de vital importancia para sostener una carrera internacional. Con experiencia en el plano internacional, la deportista enfatizó el rol que cumplen las instituciones deportivas y las empresas privadas que apuestan por apoyar a los atletas para mantenerse en el máximo nivel.
Competir en el exterior: una estructura de costos permanente
El circuito internacional representa un desafío que implica pasar meses fuera de casa y cubrir traslados, alojamiento y otros factores que forman parte de los entrenamientos y las competencias.
Sobre el costo de competir en el máximo nivel, Poletti detalló que “lastimosamente nuestro deporte se juega mayormente en Europa. Es caro ir y tener que quedarnos uno o dos meses de Airbnb en Airbnb, pasajes a diferentes países, transporte, comida, gimnasios, canchas”.
Sponsors e instituciones: el respaldo que sostiene el alto rendimiento
Para Poletti, el apoyo que brindan los patrocinadores no significa únicamente una fuente de recursos, a su vez representa la generación de un vínculo que permite crear sentido de pertenencia y comunidad alrededor de los atletas.
“Son una luz, realmente nos sacan un peso enorme de encima. Y, aparte de eso, la mayoría nos hace sentir que pertenecemos a ellos y que creamos un sentido de comunidad”, señaló.
La voleibolista también destacó el acompañamiento del Comité Olímpico Paraguayo (COP), la Secretaría Nacional de Deportes (SND) y las marcas que respaldan su carrera.
Su experiencia es una de las tantas que muestra los desafíos del deporte de alto rendimiento: contar con una red de apoyo que permita cubrir las necesidades de preparación y competencia internacional.
Paraguay ya compite con las potencias, pero necesita más oportunidades
Tras su participación en París 2024 y la medalla de plata obtenida en Santa Fe 2026, Poletti afirmó que Paraguay ya demostró que puede competir en igualdad de condiciones con las principales figuras del vóley de playa.
“Paraguay ya compite de igual a igual con potencias del vóley de playa. Con Michelle ya venimos ganándoles o haciéndoles la vida muy difícil a duplas que ya llevan tiempo posicionadas como potencias”, afirmó.
“Nos queda competir más a nivel mundial y crear oportunidades. En el deporte se gana y se pierde, entonces hay que aprovechar cuando se nos da”, agregó.
Su enfoque apunta a la continuidad competitiva: además de lograr buenos resultados en torneos puntuales, el mayor desafío es generar condiciones que permitan a los representantes paraguayos medirse con mayor frecuencia ante las mejores duplas del mundo.
De la cancha a las finanzas: una carrera con más de un horizonte
Además de representar a Paraguay en el deporte, Poletti cuenta con una formación universitaria en Finanzas obtenida en Estados Unidos, un proyecto académico que podría formar parte de una segunda etapa profesional cuando decida dejar el deporte de alto rendimiento.
“Yo la verdad es que quiero jugar vóley hasta que no me dé más. Amo lo que hago y disfruto muchísimo de competir por Paraguay”, expresó.
Pese a seguir enfocada en el máximo circuito, no descarta retomar su etapa profesional vinculada a sus estudios y aplicarla también al desarrollo del deporte nacional.
“Cuando llegue la hora, creo que sí haría pie en lo que fue mi carrera universitaria; me interesa mucho trabajar en finanzas. Y, de paso, también hacer algo en lo que pueda ayudar al deporte paraguayo”, concluyó.
Su experiencia refleja lo que representa ser parte del alto rendimiento, un estilo de vida que va mucho más allá de las competencias. Tras bastidores, existe una estructura económica que debe sostenerse y, detrás de cada carrera deportiva, también hay proyectos que continúan una vez finalizada la etapa profesional.