Ese es precisamente el trabajo que realiza El Especialista, un taller dedicado a la chapería y pintura que lleva cerca de cuatro décadas operando en Paraguay. Su sede principal está ubicada en Lambaré y, desde hace cinco años, también cuenta con una sucursal en Fernando de la Mora.
"Nuestro fuerte es la chapería y pintura, aunque también realizamos mecánica ligera. Trabajamos con prácticamente todas las compañías aseguradoras del país y también atendemos a clientes particulares", explicó Víctor Benítez, representante del taller a InfoNegocios.
El crecimiento del negocio no llegó únicamente por la publicidad ya que, según Benítez, entre el 70% y el 80% de los clientes llegan por recomendación de personas que ya confiaron anteriormente en el servicio, una señal del valor que adquiere la reputación cuando se trata de reparar uno de los bienes más importantes de una familia.
Las imágenes que comparten en sus redes sociales suelen mostrar el "antes y después" de vehículos con daños importantes, una muestra de que muchos automóviles que parecen destinados al desarmadero todavía pueden recuperarse.
No todo depende del trabajo del taller
"Todo es reparable siempre y cuando existan los componentes necesarios. Hay piezas, como los airbags, que no pueden repararse; deben reemplazarse completamente. Si existen los repuestos, el vehículo puede volver a funcionar correctamente", comentó.
Uno de los mitos más comunes entre los conductores es que, cuando se activan los airbags, el vehículo queda automáticamente inutilizable. En realidad, la posibilidad de recuperarlo depende del nivel del daño, la disponibilidad de repuestos y el costo de la reparación.
Precisamente, conseguir esas piezas suele convertirse en el mayor desafío. Benítez recordó especialmente dos casos de Toyota Land Cruiser que pusieron a prueba la experiencia del equipo.
Uno de ellos correspondía a una versión 2012 modificada con el frente de un modelo 2018. El problema era que las piezas simplemente no existían en el mercado local.
"Tuvimos que buscar repuestos durante casi tres meses. Incluso había componentes que debían traerse desde el exterior y costaban más de US$ 8.000. Mientras no aparecen las piezas, nosotros tampoco podemos avanzar, aunque el cliente quiera tener su vehículo cuanto antes", relató.
En otra Land Cruiser, modelo 1998, la situación fue similar. Ante la falta de repuestos disponibles, el equipo tuvo que reconstruir y adaptar algunas partes para devolver el vehículo a condiciones seguras de funcionamiento.
La presión por entregar rápidamente también forma parte del día a día del taller. Benítez aseguró que prácticamente todos los clientes necesitan recuperar su movilidad lo antes posible, especialmente quienes trabajan con sus vehículos, como los conductores de plataformas.
"Todos quieren el auto para ayer, y es entendible. Nosotros siempre explicamos que cada reparación tiene un proceso técnico que debe respetarse para garantizar un buen resultado", afirmó.
Cuando se trata de trabajos menores, como retoques de pintura o pequeñas reparaciones, algunos vehículos pueden estar listos incluso el mismo día. Sin embargo, el plazo mínimo que el taller suele comunicar es de tres días, aunque muchas veces logran entregar antes de lo previsto.
Respecto a los costos, Benítez evita hablar de cifras fijas porque cada accidente presenta una realidad distinta. No obstante, señaló que una reparación frontal importante puede comenzar desde unos G. 2 millones, monto que aumenta considerablemente dependiendo de las piezas dañadas y del modelo del vehículo.
Por eso, insiste en una recomendación para todos los conductores: contar con un seguro.
"Tener un accidente ya es una mala experiencia. Lo mejor que puede hacer una persona es estar asegurada, porque eso le brinda respaldo económico cuando ocurre un siniestro y evita gastos mucho mayores", concluyó.
El Especialista demuestra que detrás de esa trayectoria hay conocimiento técnico, paciencia para encontrar soluciones y el objetivo de devolver a cada conductor la tranquilidad de volver a la ruta.