La decisión se apoyó, entre otros factores, en la evolución reciente de la economía paraguaya. El Indicador Mensual de Actividad Económica del Paraguay (IMAEP) registró en julio un crecimiento interanual de 5,5%, mientras que, excluyendo agricultura y binacionales, la expansión fue de 4,3%. El resultado estuvo impulsado principalmente por los sectores de servicios, electricidad y agua, manufacturas y agricultura.
A su vez, el Estimador Cifras de Negocios (ECN) avanzó 4,2% interanual, respaldado por mayores ventas de vehículos, productos químico-farmacéuticos, equipamiento para el hogar y alimentos. En términos acumulados, el IMAEP y el ECN crecieron 5,6% y 4,4%, respectivamente.
Inflación sigue contenida
En agosto, la variación mensual del Índice de Precios al Consumidor (IPC) fue de 0%. El BCP señaló que se observaron aumentos en combustibles y algunos servicios, aunque estos fueron compensados por disminuciones en los precios de bienes durables y alimentos, especialmente frutas y determinados productos cárnicos.
En términos interanuales, la inflación total se ubicó en 1,5%, mientras que el IPC sin alimentos y energía alcanzó 1,3%. El organismo indicó además que la actividad económica mantiene una evolución favorable y se encuentra en línea con la proyección de crecimiento de 4,5% para 2026.
Para el cierre del año, el BCP proyecta una inflación de 3,3%, con una convergencia hacia la meta dentro del horizonte de política monetaria. Las expectativas de inflación, según el comunicado, permanecen alineadas con el objetivo del Banco Central.
El escenario internacional suma presión
En el frente externo, el Comité puso atención sobre la evolución de los mercados internacionales. El petróleo Brent volvió a superar los US$ 100 por barril en medio de la escalada del conflicto en Medio Oriente y de los riesgos asociados al suministro de crudo. También se registraron aumentos en los precios internacionales de la soja, el maíz y el trigo.
El organismo advirtió que el contexto externo continúa expuesto a riesgos, principalmente por el comportamiento de los derivados del petróleo, la incertidumbre geopolítica y sus posibles efectos sobre la oferta y los precios de la energía. A esto se suma que las expectativas del mercado contemplan un aumento adicional de la tasa de fondos federales de Estados Unidos durante lo que resta del año.
En este contexto, el CPM consideró que mantener la TPM en 5,50% resulta coherente con una posición neutral de la política monetaria. El Banco Central reafirmó además que continuará monitoreando los factores internos y externos que puedan incidir sobre la trayectoria de los precios, con el objetivo de garantizar el cumplimiento de la meta de inflación del 3,5%.