Ubicado en San Ignacio, el negocio nació oficialmente en septiembre del año pasado, aunque la idea venía gestándose desde mucho antes. Florencia contó que durante años hablaba con su padre sobre el sueño de abrir un autocentro diferente en la zona, con servicios especializados que hasta entonces eran difíciles de encontrar en Misiones.
El presupuesto inicial solo alcanzaba para poner en marcha un lavadero de vehículos, por lo que decidió comenzar desde ahí. Con esfuerzo propio y de manera gradual, el emprendimiento empezó a crecer. Primero llegaron los primeros clientes, luego la contratación de personal y, apenas un mes después de la apertura, se habilitó el área de mecánica ligera, alineación y balanceo.
La apuesta principal de Massimo fue cubrir una necesidad que durante años afectó a los conductores del departamento. Antes de la apertura del autocentro, muchas personas debían trasladarse a otras ciudades para acceder a servicios de alineación y balanceo con equipamientos modernos y profesionales capacitados.
Precisamente por eso, Florencia decidió enfocarse en traer tecnología diferenciada al sur del país. Actualmente, Massimo cuenta con una máquina de alineación de última generación de la línea Corghi, que según explicó la propietaria es la única en funcionamiento en el sur del Paraguay.
La emprendedora asegura que el objetivo siempre fue ofrecer un servicio garantizado, rápido y confiable, pero sobre todo diferenciado. Además de alineación y balanceo, el autocentro brinda mantenimiento vehicular, mecánica ligera y lavado de automóviles.
Otro aspecto que la propietaria destacó es la capacitación constante del equipo humano. Antes de la apertura del local, el personal recibió entrenamientos específicos para operar correctamente las máquinas y ofrecer atención profesional a los clientes. Según Florencia, la preparación técnica es muy importante para garantizar seguridad y confianza.
“Le hice capacitar a mis personales, se capacitaron antes de abrir el local y también con las máquinas”, comentó.
Con el tiempo, Massimo también comenzó a posicionarse por la atención cercana y el cuidado en los detalles. Florencia reconoció que ser mujer dentro de un taller mecánico todavía representa un desafío, aunque asegura que actualmente existe una mayor aceptación de la presencia femenina dentro del rubro automotor.
De hecho, comentó que muchos clientes toman de forma positiva encontrar a una mujer liderando el negocio, ya que asocian el trabajo con mayor exigencia, prolijidad y atención personalizada.
La historia del emprendimiento también tiene un fuerte componente emocional y familiar. Aunque Florencia construyó el negocio con sacrificio propio, recordó que siempre contó con el apoyo de su padre antes de su fallecimiento durante la pandemia, así como también con el acompañamiento constante de su madre y de su prometido, quienes respaldaron el proyecto desde sus inicios.
Además del crecimiento empresarial, desde Massimo buscan generar conciencia sobre la importancia del mantenimiento preventivo de los vehículos. La propietaria señaló que diariamente observan automóviles circulando en malas condiciones, muchas veces por falta de controles básicos.
Entre las señales más comunes que indican la necesidad de realizar alineación o balanceo menciona las vibraciones en el volante, el desgaste irregular de cubiertas o cuando el vehículo tiende a desplazarse hacia uno de los lados durante la conducción.
“Como mujer, como joven, me gustaría dejar un mensaje de que se tienen que animar a lanzarse en cualquier ámbito, que no hay que tener miedo”, expresó.
Actualmente, Massimo Autocentro también trabaja con convenios para socios de cooperativas locales y continúa apostando al crecimiento en el sur del país con una propuesta que combina innovación, tecnología y liderazgo femenino.