Tal es así que el restaurante recibió un reconocimiento internacional al ser elegido como ganador por Paraguay en los World Culinary Awards, una distinción que destaca a referentes de la industria gastronómica.
Jessica Alderete, sous-chef y responsable de la operación diaria de la cocina, explicó que “la identidad del restaurante nace de la diversidad de sus propietarios. Musiu tiene cuatro socios de nacionalidades distintas: Paraguay, Perú, Venezuela y Uruguay”. La presencia de chefs peruano y venezolano al frente de la propuesta marcó el rumbo de una carta que hoy encuentra en esa combinación uno de sus principales diferenciales.
“Somos una cocina internacional de autor. No somos puramente peruanos ni venezolanos, somos como una gama, y yo creo que eso es lo que nos hace diferentes”, señaló Alderete.
El premio de los World Culinary Awards llegó después de que Musiú también estuviera nominado en la edición anterior. Según contó Alderete, el equipo recibió la noticia de manera inesperada y no daba por hecho que resultaría ganador.
Ceviche, tacu tacu y lomo saltado: los platos que definen la carta
Entre las preparaciones emblemáticas, el ceviche ocupa un lugar destacado. Su elaboración fue perfeccionándose con el tiempo mediante pruebas y ajustes hasta alcanzar una versión que, según Alderete, logra transportar a los comensales a Perú.
“El secreto está en cuidar cada detalle: el pescado debe llegar fresco, sin quedar sobrecocinado por la marinada, y los ingredientes deben mantener el equilibrio de sal y acidez. Por eso, el plato se prepara al momento de recibir el pedido. La gente que viene a comer te dice: ‘Parece como si estuviese comiendo en Perú’”, comentó.
Otra de las opciones más solicitadas es el tacu tacu con lomo saltado, una preparación que combina arroz y frijoles con carne salteada. Aunque sus ingredientes pueden parecer sencillos, la técnica resulta fundamental para conseguir el característico sabor ahumado del lomo saltado.
La carta también incluye anticucho, una preparación tradicional peruana que originalmente se realiza con corazón de res y que en Musiú se adapta con carne vacuna. A estos platos se suman otras alternativas que reflejan el carácter internacional de la cocina.
En los postres, el suspiro limeño presenta una interpretación particular: incorpora pulpa concentrada de lúcuma, fruta originaria de Perú, y resulta menos dulce que otras versiones. También se ofrecen opciones como el volcán de chocolate y el bizcocho de banana.
La identidad de Musiú se centra en mantener una carta que evolucione sin perder aquellos sabores que los clientes ya reconocen como propios del restaurante.
Para el almuerzo, el establecimiento ofrece dos menús ejecutivos. El primero combina influencias peruanas y venezolanas e incluye entrada y plato principal, con opciones como ceviche y lomo. El segundo propone comidas más cotidianas, como milanesa con arroz o bondiola con ensalada.
La experiencia se completa con una carta de bebidas que incluye vinos de distintas bodegas, tragos clásicos y pisco peruano. Aunque la pastelería no es el eje principal, el restaurante mantiene alternativas dulces para cerrar la experiencia.