De aquellos pequeños grupos de amigos que salían a pedalear a principios de los 2000, el ciclismo pasó a reunir a cientos —e incluso miles— de participantes en competencias, paseos urbanos y campeonatos regionales.
“El crecimiento fue enorme. Pasamos de eventos con 60 personas a desafíos con más de 700 u 800 participantes”, recordó José Andrés, ciclista y encargado de la página Ciclismo Paraguayo, testigo directo de la explosión del deporte. Según explicó, la organización, la difusión en redes sociales y el boom del mountain bike fueron claves para este salto.
A partir del 2013, el movimiento empezó a masificarse con mayor fuerza. “La gente comenzó a ver que había competencias, viajes, paisajes increíbles y una comunidad muy unida. Eso motivó a muchos a animarse”, señaló José Andrés.
Hoy, el ciclismo combina deporte, aventura y un fuerte componente social: desde quienes salen a pasear los fines de semana hasta quienes entrenan de manera competitiva buscando superarse en cada carrera.
Mountain bike: aventura en estado puro
Guillermo López, presidente de la Federación Metropolitana de Ciclismo, explicó que la institución centra su trabajo en la modalidad mountain bike, ideal para caminos de tierra, senderos técnicos y subidas desafiantes.
“Hay quienes salen a pasear y quienes buscan la competencia; ambos son bienvenidos”, comentó. Y esa es justamente una de las grandes ventajas del ciclismo: cada uno puede ir a su ritmo.
Los eventos no solo ponen a prueba la resistencia física, sino que permiten descubrir lugares que normalmente no se ven: arroyos escondidos, cerros urbanos y caminos rurales poco explorados.
José Andrés agregó otro dato que demuestra la amplitud del deporte: “Tenemos más de 30 categorías, desde los más chiquitos hasta quienes superan los 95 años. Cualquier persona puede encontrar su lugar”.
Rompepiernas 2026 es el desafío del verano
Dentro del calendario 2026, uno de los eventos que más expectativa genera es el Rompepiernas, que se correrá el 15 de marzo en San Bernardino. El recorrido promete subidas exigentes y senderos espectaculares.
“El nombre no es al azar; nuestro objetivo es conquistar el mítico paredón, una subida que pone a prueba a cualquier ciclista”, aseguró López. El evento forma parte del campeonato metropolitano y convoca tanto a experimentados como a quienes buscan superarse en un nuevo desafío.
“Son caminos espectaculares, de tierra y senderos que todavía se conservan y hacen del recorrido algo único”, añadió. La cita promete adrenalina, compañerismo y mucha energía bajo el sol del verano.
Más que competencia
Además del aspecto deportivo, el ciclismo se posiciona como una herramienta de bienestar y calidad de vida. “Hay personas que bajan mucho de peso, mejoran su salud y conocen lugares increíbles del país”, destacó José Andrés.
López resaltó también el impacto ambiental positivo: “Andar en bici permite ejercitarse, cuidar el entorno y mejorar la salud, siempre que haya educación y respeto en las calles”.
Si bien aún existen desafíos en materia de infraestructura y educación vial, el entusiasmo no se detiene. “Es animarse nomás. El ciclismo te atrapa”, coinciden ambos.
Animate a pedalear
Así, entre cerros, barro, asfalto y atardeceres inolvidables, el ciclismo en Paraguay sigue creciendo y enamorando a nuevos aficionados. Ya sea como desafío personal, como plan con amigos o como una forma diferente de vivir el verano, la bicicleta se convierte en la excusa perfecta para salir de la rutina y conectar con la naturaleza.
Porque al final, más que competir, se trata de disfrutar el camino y dar ese primer pedaleo.