Un ejemplo es la situación de la casa de Serafina Dávalos, referente de la historia paraguaya, que vuelve a poner en el centro del debate la necesidad de proteger el patrimonio arquitectónico. El jueves 6 de agosto, durante la primera reunión de la Comisión Nacional para su rescate y puesta en valor, se presentaron los avances para concretar una intervención de urgencia que permita frenar el deterioro del inmueble.
El plan abarca cuatro grandes áreas: el registro, para identificar los elementos existentes y evaluar sus condiciones; la limpieza y el control biológico; la estabilización y el control del ingreso de agua; y, finalmente, la seguridad y la adecuación del espacio para un uso mínimo, con el objetivo de contar con un guardia de seguridad las 24 horas y evitar nuevos saqueos.
Según informó la ministra de Cultura, Adriana Ortiz Semidei, se preveía realizar una licitación y contar con una definición hacia fines de septiembre, para iniciar los trabajos en octubre. La intervención tendría un costo aproximado de G. 598 millones, financiados por el Parque Tecnológico Itaipú de Itaipú Binacional, mediante el programa Tekorenda, orientado a preservar y poner en valor edificios patrimoniales de interés público.
Sin embargo, estas acciones constituyen una primera respuesta de emergencia y no reemplazan la restauración integral que el inmueble necesita. La diferencia es importante: mientras una intervención urgente busca estabilizar el edificio y evitar mayores daños, una restauración completa requiere estudios históricos, análisis estructurales y trabajos especializados para recuperar sus características originales.
Para Jorge Fernández, arquitecto y docente, “uno de los principales obstáculos para conservar los inmuebles históricos es el costo de mantenimiento. Muchos propietarios son adultos mayores que ya no cuentan con los recursos suficientes para sostener sus viviendas. A esto se suman los impuestos y la escasez de incentivos económicos específicos para la conservación patrimonial”.
“Hay poca cultura patrimonial”, resaltó el arquitecto, al señalar que todavía falta comprender el valor de estos edificios como testimonios de la historia y como elementos que definen la imagen de una ciudad.
La Municipalidad de Asunción cuenta con un catálogo homologado por la Secretaría Nacional de Cultura que reúne más de 1.800 inmuebles declarados patrimonio. La cifra evidencia la dimensión del desafío y la necesidad de articular esfuerzos entre el Estado, los propietarios y el sector privado.
Fernández explicó que recuperar una construcción histórica suele resultar más costoso que demolerla y levantar una nueva. Además, las intervenciones deben respetar las restricciones correspondientes y pasar por procesos de evaluación y autorización.
“Algunos proyectos buscan refuncionalizar los inmuebles, es decir, adaptar una antigua vivienda para convertirla en un comercio, una oficina o un establecimiento gastronómico, sin perder los elementos que justifican su protección”.
El mantenimiento periódico también resulta fundamental. La humedad, las filtraciones, las fisuras y el desprendimiento de revoques pueden agravarse si no se atienden a tiempo. Cuando el deterioro es profundo, la restauración integral exige una inversión mayor, además de investigar la historia del edificio, sus materiales, sus detalles ornamentales y sus colores originales.
La conservación del patrimonio cultural requiere mecanismos de cooperación que permitan encontrar soluciones sostenibles para los inmuebles cuyos propietarios enfrentan dificultades económicas.
En este sentido, la Comisión Asunción 500 Años, impulsada desde la Oficina de la Primera Dama de la Nación, está generando nuevas oportunidades para la recuperación y puesta en valor del patrimonio histórico de la capital. Esta iniciativa promueve la articulación entre instituciones públicas, propietarios y el sector privado, fortaleciendo las posibilidades de cooperación para la revitalización del Centro Histórico de Asunción.
Una experiencia concreta es Tekorenda, Programa de Salvaguarda Urgente del Patrimonio Cultural Material del Paraguay, creado mediante el Decreto Presidencial N.º 2464/2024 y coordinado por la Secretaría Nacional de Cultura.
“Su primera etapa contempla ocho sitios patrimoniales, con una inversión inicial de US$ 5 millones y la participación de Itaipu Binacional, el Parque Tecnológico Itaipu, CAF y PNUD. El programa integra acciones de conservación y restauración con educación patrimonial y participación ciudadana, promoviendo la sostenibilidad de los espacios recuperados”, mencionó Clarisse Insfrán Echauri, directora de Registro de Patrimonio de la Dirección General de Patrimonio Cultural.
Del patrimonio al turismo y la reactivación urbana
Aunque Asunción no posee la monumentalidad arquitectónica de otras capitales de la región, Fernández considera que sus construcciones tienen un valor singular, ya que representan una identidad propia que no puede reproducirse mediante edificios modernos.
“Hay un despertar gradual del interés por el patrimonio, impulsado también por iniciativas ciudadanas para recuperar inmuebles históricos, aunque todavía queda mucho por hacer para que el centro vuelva a ser un espacio atractivo para caminar, vivir y desarrollar actividades culturales y comerciales”, dijo.
“Cuando conoces una casa, conoces un poquito su historia”, explicó. Saber quién vivió allí, a qué época pertenece y qué estilo arquitectónico representa permite establecer un vínculo con el edificio. Por eso, el arquitecto promueve recorridos con sus estudiantes para observar detalles que suelen pasar inadvertidos en el tránsito cotidiano. Conocer el patrimonio, plantea, es el primer paso para valorarlo, difundirlo y defenderlo.
“Una de sus intervenciones es la recuperación del corredor histórico de La Recova, desarrollada mediante acuerdos con sus propietarios. Asimismo, la Municipalidad de Asunción contempla incentivos fiscales para inmuebles patrimoniales, como la exoneración o reducción del impuesto inmobiliario, sujetos a las condiciones establecidas en las ordenanzas vigentes”, contó Clarisse Insfrán.
Habitar el centro para devolverle la vida
Otro desafío es recuperar las viviendas abandonadas y promover que más personas vuelvan a vivir en el centro. Fernández recuerda que el Plan CHA (Plan Maestro del Centro Histórico de Asunción), impulsado en 2014, planteaba alternativas para revitalizar el Centro Histórico de Asunción, entre ellas facilitar el acceso a financiamiento para recuperar inmuebles y destinarlos nuevamente a viviendas.
Según un informe institucional de la Dirección General de Patrimonio Cultural y la Secretaría Nacional de Cultura, entre 2023 y 2026 se contabilizaron aproximadamente 54 intervenciones aprobadas en la ciudad de Asunción, tras la evaluación de la Dirección de Bienes Culturales.
“Es importante señalar que esta cifra corresponde al total de protocolos de intervención y solicitudes de autorización evaluados y aprobados técnicamente por la autoridad competente en dicho periodo. Sin embargo, este número representa una estimación de proyectos autorizados y no necesariamente equivale al universo total de obras concluidas”, aseguró la directora de Registro de Patrimonio de la Dirección General de Patrimonio Cultural.