La Escuela Agrícola Cerrito busca llevar sus quesos especiales más allá de las fronteras paraguayas. Con cuatro medallas obtenidas en una competencia internacional en Chile, la institución apuesta a productos diferenciados como el queso azul y el ibérico, tanto para generar ingresos que contribuyan a su autosustentabilidad como para explorar nuevos mercados. Estados Unidos aparece entre los destinos que están evaluando.
“Lo que empecé a hacer es un producto que no normalmente aquí en el país se hacía, pues es un producto que le podíamos vender a un precio adecuado, pero suficiente para tener un margen para poder seguir ayudando a que la escuela sea autosustentable”, explicó Ricardo Negrete, maestro quesero de la Escuela Agrícola Cerrito, en entrevista con InfoNegocios.
La iniciativa comenzó hace 12 años, cuando Negrete se incorporó a la institución. En ese momento, la planta láctea ya elaboraba productos tradicionales como queso Paraguay, yogur y dulce de leche. Sin embargo, la necesidad de mejorar los márgenes comerciales impulsó la búsqueda de variedades con mayor valor agregado.
El queso Paraguay, explicó el maestro quesero, puede comercializarse en ocasiones por debajo de sus costos de producción. Por eso, el desarrollo de quesos especiales surgió como una alternativa para generar mejores ingresos y contribuir al sostenimiento económico de la escuela.
El reconocimiento internacional llegó en 2025, cuando la institución participó en el Concurso Internacional de Quesos del Nuevo Mundo, realizado en Chile. La delegación paraguaya obtuvo una medalla de oro con su queso azul y tres medallas de bronce con el queso ibérico.
Según Negrete, la competencia reunió a representantes de 10 países y cerca de 350 muestras de quesos. Los resultados respaldaron la calidad de una producción que busca abrirse camino en un segmento especializado.
El queso ibérico se caracteriza por ser de pasta prensada y pasar por un proceso de maduración que desarrolla su textura, sus aromas y sus sabores. Aunque toma como referencia técnicas de elaboración españolas, la versión de Cerrito se produce localmente con leche de vaca y cabra.
El queso azul, por su parte, se elabora con leche de vaca y la incorporación del cultivo Penicillium roqueforti, que contribuye a desarrollar sus características vetas y su sabor intenso. Cada variedad requiere condiciones y procesos específicos, desde la selección de la materia prima hasta la maduración.
Para garantizar la calidad, la institución utiliza leche de su propio tambo y también compra a otras dos ganaderías. Entre las razas bovinas con las que trabaja están Jersey y Holando, seleccionadas por las características de su leche y su contenido de grasa.
Actualmente, la planta produce entre 800 y 900 kilos de quesos al mes, pero tiene capacidad para alcanzar los 3.000 kilos mensuales con su infraestructura actual.
La diferencia entre la producción actual y la capacidad instalada representa una oportunidad de crecimiento si se amplía la demanda. Por ahora, los productos se comercializan principalmente en supermercados del segmento premium, restaurantes, hoteles y tiendas especializadas, donde encuentran consumidores dispuestos a probar variedades distintas de los quesos tradicionales.
Negrete observa una evolución en los hábitos de consumo paraguayos. Hace 12 años, recuerda, la oferta de quesos especiales en los supermercados era mucho más limitada. Actualmente, la mayor variedad de productos disponibles y el interés por preparar tablas de quesos abren nuevas posibilidades, aunque el precio mantiene a estas variedades dentro de un nicho gourmet.
La posibilidad de exportar forma parte de los planes de la institución. Estados Unidos es uno de los mercados que están analizando, aunque todavía deben evaluar las condiciones comerciales y las certificaciones necesarias para cumplir con los requisitos de ingreso.
“Estamos viendo posibilidades y casi enfocamos un poco a Estados Unidos”, señaló Negrete, quien aclaró que el proceso también requiere avanzar en los aspectos relacionados con la calidad y las exigencias del mercado de destino.
El desafío será convertir las medallas obtenidas en Chile en oportunidades comerciales concretas. Con una planta que puede triplicar su producción actual y una propuesta basada en quesos de mayor valor agregado, la Escuela Agrícola Cerrito busca ampliar sus ventas y fortalecer el modelo de autosustentabilidad que orienta su trabajo.