Su historia comenzó mucho antes de tener clientas o un local propio ya que desde joven disfrutaba dibujar y experimentar con sus propias uñas utilizando cualquier herramienta que tuviera a mano.
"Siempre tenía facilidad para hacer dibujitos. Me hacía diseños en mis uñas y seguía trabajando en cualquier cosa para salir adelante", recordó.
Aunque no contaba con formación profesional en ese momento, un amigo la animó a presentarse a una entrevista laboral en una reconocida cadena de belleza del país. La propuesta le parecía lejana, incluso inalcanzable, pero decidió intentarlo.
Sin experiencia formal, realizó una prueba práctica y logró ingresar. A partir de allí comenzó una etapa de aprendizaje intensivo. Mientras trabajaba en manicura y pedicura, aprovechó todas las capacitaciones que tenía a su alcance.
"Entré sabiendo lo que había aprendido sola. Después aproveché todos los cursos que pude hacer y seguí capacitándome", comentó.
Luego, por motivos personales tuvo que dejar su empleo y empezar prácticamente desde cero. Con pocos recursos y muchas ganas de salir adelante, convirtió una pequeña pieza alquilada en Fernando de la Mora en su lugar de trabajo.
Desde allí comenzó a atender a sus primeras clientas de manera independiente. Lo que inicialmente fue una necesidad para generar ingresos terminó convirtiéndose en un emprendimiento que cada vez tomaba más forma.
Poco a poco la demanda fue creciendo y las recomendaciones entre clientas y la calidad de sus trabajos hicieron que cada vez más personas la buscaran. El crecimiento también le permitió seguir capacitándose y ganar reconocimiento dentro del sector.
Con el tiempo, incluso marcas especializadas comenzaron a interesarse en su trabajo. Una de ellas fue Mia Secret, empresa con la que pasó a colaborar como educadora y capacitadora.
"Me di cuenta de que podía vivir de esto y que todo el esfuerzo estaba dando resultado", afirmó.
Después de años trabajando desde su hogar, este año logró cumplir una meta que venía persiguiendo desde hacía mucho tiempo hace apenas cuatro meses, la de abrir su propio local.
Actualmente, Maura Nails no solo ofrece servicios de belleza, también funciona como espacio de formación para futuras profesionales. Además, ya cuenta con colaboradoras que trabajan en el área de spa de manos.
En las últimas semanas, uno de los servicios más solicitados son los diseños personalizados inspirados en Paraguay. Con los compromisos de la selección nacional y el entusiasmo de los hinchas, cada vez más clientas buscan lucir en sus uñas los colores rojo, blanco y azul, además de detalles relacionados con la Albirroja.
Según explicó Maura, los diseños pueden realizarse sobre uñas naturales, gel, capping o uñas esculpidas, siempre adaptándose al gusto de cada persona. Los precios rondan G. 200.000 y varían de acuerdo con la complejidad del trabajo.
Más allá del crecimiento del negocio, la emprendedora aseguró que su mayor satisfacción es demostrar que los sueños pueden concretarse incluso cuando las condiciones iniciales parecen difíciles.
Por eso, cuando le preguntan qué consejo daría a otras mujeres que desean emprender, responde sin dudar. "Que nunca tengan miedo de soñar. Muchas veces queremos que las cosas pasen rápido, pero todo llega en su momento. No hay que desistir", expresó.
Hoy, aquella joven que llegó desde el interior para trabajar como niñera celebra haber transformado un talento autodidacta en una profesión, un emprendimiento y una oportunidad para ayudar a otras mujeres a crecer dentro del rubro.