José Luis Heisecke, presidente de la Cámara Paraguaya de la Industria de la Construcción (Capaco), explicó que el inicio del año estuvo condicionado por las consecuencias de la deuda acumulada con las empresas del rubro. Según señaló, el incumplimiento de los plazos previstos afectó la capacidad operativa de varias firmas y generó complicaciones en la planificación de nuevos proyectos.
“El primer semestre estuvo marcado por un proceso de recuperación gradual, pero también por importantes desafíos. El principal de ellos fue la elevada deuda acumulada con las empresas constructoras, que afectó la liquidez, la cadena de pagos y la continuidad de varias obras”, indicó Heisecke.
Respecto de los pagos realizados por el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC), el representante del sector privado consideró que la reducción de los compromisos pendientes representó una señal positiva para las empresas. Sin embargo, remarcó que el proceso debe continuar para garantizar que las obligaciones asumidas por el Estado sean cumplidas en su totalidad.
“Es importante recordar que todavía existen compromisos pendientes y que la regularización debe contemplar no solo el capital adeudado, sino también los intereses contractuales generados por la mora”, afirmó.
El escenario financiero de las constructoras también estuvo marcado por el aumento de los costos asociados con el financiamiento. Heisecke explicó que algunas empresas debieron recurrir a créditos para mantener el desarrollo de sus obras durante los periodos de atraso, una situación que redujo los márgenes operativos y condicionó sus posibilidades de crecimiento.
Además del impacto económico inmediato, el sector privado observa con atención la planificación de obras para los próximos meses. Para Heisecke, mantener una cartera constante de proyectos será fundamental para sostener la actividad, preservar las fuentes de trabajo y dinamizar los distintos sectores vinculados con la construcción.
“Paraguay necesita mantener una inversión sostenida en infraestructura, no solo por el impacto que tiene sobre la competitividad del país, sino también porque la construcción es uno de los mayores generadores de empleo y dinamiza una amplia cadena de proveedores”, sostuvo.
De cara al segundo semestre, las expectativas están centradas en que continúe la regularización de los pagos y en que exista una mayor certeza sobre el cumplimiento de los contratos. Desde el sector privado consideran que un flujo estable de recursos permitirá a las empresas recuperar su capacidad de planificación y enfrentar nuevos desafíos de inversión.
“Si se consolida un esquema de pagos oportunos, se preserva la seguridad jurídica de los contratos y se mantiene una cartera de obras, el sector podrá recuperar dinamismo y seguir contribuyendo al crecimiento económico”, concluyó Heisecke.