El arte no se limita a la creación de una obra: también ofrece oportunidades para explorar habilidades, expresar emociones, estimular la creatividad y construir vínculos con otras personas. Para las personas con discapacidad, acceder a espacios artísticos puede representar una oportunidad para desarrollar capacidades y participar activamente en la vida cultural, desde sus propios intereses y posibilidades.
En ese contexto, IMPAR “El arte incluye” busca demostrar cómo el arte puede convertirse en un punto de encuentro entre personas con y sin discapacidad. La iniciativa, que cuenta con el apoyo de la Secretaría Nacional de Cultura (SNC), desarrollará cuatro talleres gratuitos de teatro de objetos, actuación ante cámara, percusión y capoeira, del 20 al 23 de octubre.
“IMPAR nace con esa intención, con esa fuerza, de poder tener un espacio donde nos integremos todos”, explicó Raquel Martínez, directora del proyecto, quien trabaja desde hace casi 20 años en el Denide, una institución educativa inclusiva, como profesora de teatro y artes plásticas.
La experiencia en ese ámbito fue uno de los motores para impulsar la iniciativa. Martínez observó que muchos jóvenes con discapacidad tenían interés por el teatro, la danza y otras expresiones artísticas, pero necesitaban más espacios donde desarrollar su creatividad y expresarse más allá del entorno educativo.
Así nació IMPAR en 2024, con la intención de crear un encuentro en el que el arte no estuviera reservado a un grupo específico, sino que reuniera a personas con diferentes capacidades e intereses. La primera edición convocó a unas 15 personas y también contó con el apoyo de la Secretaría Nacional de Cultura.
Desde entonces, el proyecto incorpora diferentes disciplinas en cada edición para que los participantes puedan experimentar con nuevos lenguajes y herramientas. En la segunda edición se incluyeron propuestas como fotografía y taiko, mientras que este año la programación contempla teatro de objetos, actuación ante cámara, percusión y capoeira.
El valor de estas experiencias va más allá del resultado artístico. Explorar sonidos, movimientos, objetos y personajes permite experimentar distintas formas de expresión y comunicación. Además, compartir un proceso creativo con otras personas abre oportunidades para el intercambio, el aprendizaje colectivo y la construcción de relaciones.
Para Martínez, es fundamental comprender que las personas con discapacidad no deben ser únicamente espectadoras de las actividades culturales, sino también protagonistas de ellas. Esto requiere generar espacios accesibles y propicios para que puedan desarrollar sus intereses y demostrar sus capacidades.
“Hay que darles esos espacios y también hay que ser accesibles, no solamente las personas, sino también los lugares”, señaló la directora, al referirse a la necesidad de que la sociedad habilite más oportunidades para la participación artística.
La propuesta también busca superar la idea de que la inclusión consiste en organizar actividades separadas para personas con discapacidad. En cambio, plantea compartir experiencias en las que todos puedan aprender, crear y relacionarse desde sus diferencias.
Los talleres de esta tercera edición estarán a cargo de Eduardo García, en teatro de objetos; Mario González Martí, en actuación ante cámara; Leonardo Canale, en percusión; y Jorge López, en capoeira. Las actividades se desarrollarán de 13:00 a 15:30, con cupos limitados. Aunque varias propuestas ya se encuentran completas, la organización mantiene abierta la posibilidad de consultar por lugares disponibles.
El viernes 23 de octubre, a las 18:00, se realizará una clase abierta en el Centro Cultural de España Juan de Salazar, donde los familiares y el público podrán conocer parte del proceso creativo de los participantes. El cierre no estará centrado en presentar una obra terminada, sino en compartir las experiencias y el trabajo desarrollado durante la semana.
El arte como derecho
Con esta tercera edición, IMPAR busca seguir ampliando las oportunidades de expresión y encuentro a través del arte. Para Martínez, el desafío no pasa solamente por hablar de inclusión, sino por reconocer que todas las personas tienen derecho a participar en la vida artística y cultural.
“Yo no quiero hablar de inclusión, quiero hablar de derechos. Derechos para todos y, en este caso, el derecho al arte”, afirmó.
La iniciativa pone así el foco en la importancia de generar espacios donde las personas con discapacidad puedan explorar sus capacidades, desarrollar sus intereses y ocupar un lugar activo en la sociedad. Una apuesta que, desde la práctica artística, busca transformar la manera en que las personas se encuentran, aprenden y reconocen la diversidad.