Entrenar más no siempre es mejor: por qué la recuperación también forma parte del rendimiento

(Por LM) Durante años, hablar de recuperación física estuvo asociado casi exclusivamente a la fisioterapia o a los procesos de rehabilitación posteriores a una lesión. Sin embargo, una tendencia que comienza a expandirse en Paraguay propone ampliar esa mirada: incorporar el recovery como una práctica preventiva y regular, orientada no solo a recuperar el cuerpo después del esfuerzo, sino también a sostener el bienestar físico y mental.

Para Víctor Cabañas y Fernando S. Giardina, fundadores de 2.0 Wellness + Recovery Club, este concepto atraviesa una transformación y empieza a dejar atrás su vínculo exclusivo con los deportistas de alto rendimiento.

“Hasta hace poco, recuperación en Paraguay era sinónimo de fisioterapia o rehabilitación después de una lesión. Hoy empieza a entenderse como algo distinto: una práctica necesaria que pasa a ser parte de la rutina, algo que se hace de forma regular para sostener el cuerpo, no solo para arreglarlo cuando algo falla”, señalaron.

Este cambio acompaña una tendencia internacional que adquiere cada vez mayor protagonismo dentro de la industria del bienestar. Inmersiones en agua fría, sauna, contraste térmico, presoterapia y dispositivos de masaje forman parte de un abanico de herramientas que despiertan interés entre quienes buscan mejorar su recuperación, cuidar su rendimiento o simplemente encontrar nuevas formas de reducir el estrés cotidiano.

El frío, entre la recuperación física y el desafío mental

Entre estas prácticas, las inmersiones en agua fría se convirtieron en una de las más visibles, impulsadas en gran medida por su difusión en redes sociales. La curiosidad atrae a perfiles diversos y las motivaciones no son siempre las mismas.

“Hay mucha curiosidad, en gran parte alimentada por lo que la gente ve en redes sociales. Algunos llegan buscando beneficios físicos, como reducir la inflamación o mejorar la circulación después de entrenar, mientras que otros buscan el desafío mental, la sensación de claridad y energía que deja el frío”, explicaron los fundadores.

El interés, además, ya no se limita al público deportivo. Profesionales, emprendedores y personas con jornadas laborales exigentes también comienzan a acercarse a este tipo de experiencias como una alternativa para aliviar tensiones, disminuir la sensación de cansancio acumulado y generar un espacio de pausa dentro de rutinas cada vez más demandantes.

“Una de las cosas que más buscamos comunicar es que el recovery no es solo un método de recuperación para deportistas, sino también para cualquier profesional con días largos y estresantes que necesita un espacio real para recuperarse tanto física como mentalmente”, afirmaron.

Recuperar también es parte de entrenar

El crecimiento del recovery también refleja una transformación en la manera de interpretar el rendimiento físico. Durante mucho tiempo predominó la idea de que entrenar más era necesariamente sinónimo de mejores resultados. Hoy, el descanso y la recuperación comienzan a ocupar un lugar igualmente relevante.

En el deporte profesional, este enfoque forma parte desde hace tiempo de la planificación del rendimiento. Ahora, esa lógica empieza a trasladarse también a quienes entrenan por bienestar, salud o recreación.

“Se sabe que el cuerpo mejora en el descanso, no solo en el esfuerzo. Lo que está pasando ahora es que esa lógica empieza a bajar a la persona común que entrena diariamente. No siempre entrenar más significa que sea mejor; un buen entrenamiento debe ir acompañado de una buena recuperación”, sostuvieron.

Bajo esta mirada, recuperarse deja de representar una interrupción del entrenamiento para convertirse en una parte del propio proceso. La búsqueda ya no pasa únicamente por exigir más al cuerpo, sino por encontrar un equilibrio entre esfuerzo, descanso y recuperación.

De servicios aislados a protocolos de bienestar

Aunque las inmersiones en agua fría concentran gran parte de la atención, el universo del recovery incluye distintas herramientas que pueden combinarse de acuerdo con los objetivos y necesidades de cada persona.

El sauna, los contrastes de temperatura, la presoterapia y los dispositivos de masaje forman parte de este ecosistema. Para Cabañas y Giardina, el valor está precisamente en integrarlos dentro de una experiencia planificada y no utilizarlos únicamente como prácticas independientes.

“La clave es no verlas como servicios sueltos, sino como parte de un protocolo con una finalidad detrás. Por eso en 2.0 armamos un circuito de recovery, no un menú de opciones”, explicaron.

El planteamiento busca que cada herramienta forme parte de una secuencia pensada para favorecer la recuperación física y, al mismo tiempo, ofrecer un momento de desconexión y bienestar.

Una categoría que empieza a abrirse camino

En Paraguay, el recovery todavía se encuentra en una etapa inicial como categoría independiente dentro del mercado del bienestar. Sin embargo, sus impulsores observan un creciente interés y consideran que existe espacio para que estas prácticas se incorporen progresivamente a la vida cotidiana.

En otros mercados, los espacios especializados en recuperación ya funcionan como complemento de gimnasios, centros deportivos y propuestas de bienestar. Para los fundadores de 2.0 Wellness + Recovery Club, Paraguay podría avanzar en una dirección similar.

“Creo que en los próximos años va a dejar de ser algo de nicho deportivo para convertirse en un hábito más, como ya pasó con el entrenamiento funcional o el running”, indicaron.

Más que una práctica vinculada exclusivamente al rendimiento, el avance del recovery pone sobre la mesa una nueva forma de entender el bienestar: reconocer que descansar, recuperar energía y generar espacios de pausa también forman parte del cuidado personal.

En un contexto marcado por jornadas extensas, hiperconectividad, entrenamientos intensos y mayores niveles de exigencia cotidiana, recuperar el cuerpo y la mente empieza a dejar de verse como un lujo o una respuesta a una lesión. Poco a poco, comienza a posicionarse como una pieza más dentro de una rutina orientada a sostener el bienestar en el tiempo.