González señaló que actualmente no existen estudios específicos que permitan establecer una cifra exacta sobre la prevalencia de las hepatitis virales en la población paraguaya. Sin embargo, remarcó que un número importante de casos permanece sin diagnosticar debido a que muchas personas desconocen que portan alguno de estos virus. “Muchas de las hepatitis permanecen silenciosas”, explicó el especialista, al destacar la necesidad de aumentar los controles médicos.
El hepatólogo explicó que los riesgos dependen del tipo de hepatitis. En el caso de la hepatitis A, indicó que suele presentarse con mayor frecuencia durante la infancia y se transmite principalmente mediante el consumo de alimentos o agua contaminada. A diferencia de otros tipos, esta infección generalmente tiene una evolución favorable y puede resolverse de manera espontánea.
En cambio, las hepatitis B y C representan un mayor desafío sanitario debido a su capacidad de convertirse en enfermedades crónicas. El especialista detalló que estos virus pueden transmitirse mediante las relaciones sexuales, el contacto con sangre contaminada o procedimientos realizados con materiales que no cumplen adecuadamente las medidas de seguridad. Además, pueden afectar a personas de diferentes edades, desde jóvenes hasta adultos mayores.
Uno de los principales problemas de estas enfermedades es que muchas personas pueden convivir durante años con el virus sin saberlo. “Una persona puede ser portadora de ciertos virus de hepatitis y no saberlo”, sostuvo González, quien recomendó incluir estudios hepáticos y pruebas de detección viral en los controles médicos habituales para identificar los casos antes de que aparezcan complicaciones.
Respecto a los signos de alerta, el especialista explicó que algunos pacientes pueden presentar cambios visibles, como una coloración amarillenta en la piel o en la parte blanca de los ojos, orina oscura o materia fecal con una tonalidad más clara. No obstante, aclaró que la ausencia de estos síntomas no significa que no exista una infección, por lo que los análisis de laboratorio cumplen un papel fundamental en la detección.
En cuanto a la prevención y el tratamiento, González aclaró que una persona con hepatitis puede llevar una vida normal con la atención adecuada. Destacó que existen vacunas efectivas contra los virus de las hepatitis A y B, mientras que los avances médicos permitieron desarrollar terapias altamente eficaces para la hepatitis C. “Actualmente existen tratamientos para el virus de la hepatitis C que generan la curación en más del 95% de los casos”, afirmó.
Como principal desafío pendiente, el especialista señaló la necesidad de mejorar el acceso tanto al diagnóstico como a los tratamientos más avanzados. González indicó que disponer de pruebas de detección y terapias modernas permitirá identificar más casos, evitar complicaciones graves y avanzar hacia un mejor control de las hepatitis virales.