Lográ que tu recibidor impacte a todos

(Por Nora Vega - @noriveg) La entrada de la casa es como una carta de presentación y es por eso que se debe tener en cuenta ciertos aspectos a la hora de elegir un estilo y decorarla. Un recibidor debe ser funcional, agradable y ordenado. En esta nota te contamos algunos truquitos interesantes.

Los mobiliarios se deben adaptar al estilo y a las medidas del espacio.
Nunca dejes que el recibidor esté oscuro.
La decoración de un recibidor siempre dependerá del espacio disponible.

PARA TENER EN CUENTA

Medir el espacio: la decoración de un recibidor siempre dependerá exclusivamente del espacio disponible. Ante todo, nuestro diseño deberá poder adaptarse al lugar y hacer que éste sea agradable e invite al acceso.

Evitar el desorden: asigná un espacio para cada cosa. Las superficies vacías invitan al desorden y a la acumulación de objetos. Evitá esto colocando un contenedor para cada tipo de objeto que necesites dejar cuando entres a tu casa.

Decorar con un estilo propio: lo primero que se pisa al cruzar la puerta es el recibidor. Si esta zona está limpia, ordenada y es alegre, tu estado de ánimo mejorará y por supuesto vas a lograr sorprender a tus invitados.

Comprar el mueble ideal: es necesario elegir un mobiliario que se adapte al estilo y sobre todo que encaje perfectamente a las medidas de tu entrada. Cuando hay poco lugar, una consola muy estrecha con cajones es la solución ideal. Si tenés mucho espacio podés lucirte con un mueble antiguo o unos baúles grandes, inclusive tener otros objetos decorativos que llamen la atención.

Preferir el complemento correcto: la entrada debe impactar de alguna forma, así que a la hora de comprar, optá por los elementos decorativos de mejor calidad y por aquellos que logren adaptarse al estilo. Evitá tantos chiches. Llamá la atención con dos o tres objetos grandes.

Nunca falla: el minimalismo es una tendencia que no te va a dar dolores de cabeza. Colocar flores, de ser posible frescas y velas, tal vez pueda ser una propuesta interesante. Una obra de arte o un buen espejo son elementos que no deben faltar.

Cuidar la iluminación: una casa que al entrar luce iluminada, clara y con colores frescos, siempre será una hogar en donde se esté a gusto. Nunca dejes que el recibidor esté oscuro. Si naturalmente no hay luz, optá por una indirecta para cubrir esa necesidad.

CÓMO MANTENER ORDENADO EL RECIBIDOR

Cada cosa en su lugar. Es importante no dejar en la entrada todo lo que traemos.

Colocar un objeto (puede ser una vasija de vidrio o un plato) exclusivo para las llaves.

Si hay un perchero en la entrada, no sobrecargarlo de prendas.

Pasar a diario un paño al espejo de la entrada es absolutamente necesario para que esté libre de marcas de dedos y de polvo.

La Costanera sumará un nuevo símbolo: un monumento de casi 11 metros a Nuestra Señora de la Asunción

(Por BR) Asunción sumará en los próximos días un nuevo símbolo urbano y religioso. La capital contará con un monumento de gran escala dedicado a Nuestra Señora de la Asunción, patrona y fundadora espiritual de la ciudad, que será emplazado en el paseo central de la Costanera, detrás del Palacio de Gobierno. La obra demandó más de un año de trabajo, tendrá cerca de 11 metros de altura y será inaugurada, si el cronograma oficial se mantiene, entre el 14 y el 15 de agosto, coincidiendo con las celebraciones por el aniversario de la capital.

Le dijeron que nadie imprimiría de madrugada: la idea que convirtió a Printos en la imprenta 24 horas que emplea a 45 personas

(Por NL) Todo comenzó hace unos 15 años con una computadora que tenía en su casa, una impresora de escritorio y un pequeño local de apenas dos por tres metros. A partir de esos recursos, nació lo que finalmente se convertiría en una de las imprentas más reconocidas de Asunción. Sin embargo, el crecimiento de Printos no se explica solo por la inversión en equipos o la ampliación de servicios, que al inicio eran muy limitados, sino también por una decisión que tomó posteriormente su fundador, Luis Enrique Rene Melzer Resquin: mantener el negocio abierto las 24 horas cuando prácticamente nadie creía que pudiera funcionar.