El complejo sojero vuelve a posicionarse así como uno de los principales motores del comercio exterior, con una participación de 30,4% sobre el valor total de las exportaciones registradas en los primeros nueve meses del año.
En términos físicos, el país exportó 7,92 millones de toneladas de granos de soja, volumen que representa un incremento de 35,9% interanual y equivale al 51,3% de todos los productos primarios enviados al exterior durante el periodo.
La diferencia entre el crecimiento del valor y el volumen también refleja el impacto de las cotizaciones internacionales. En septiembre, el precio de la soja en el mercado de Chicago aumentó 9% respecto a agosto y acumuló una variación interanual positiva de 28,2%.
El mercado argentino continúa siendo el principal destino de la soja paraguaya. Entre enero y septiembre recibió 6,96 millones de toneladas, por un valor de US$ 2.732,3 millones, lo que representa 87,9% de las exportaciones del grano.
Brasil aparece en segundo lugar, con 836.800 toneladas adquiridas por US$ 322,6 millones, equivalentes al 10,4% del valor exportado. El resto de los mercados representó el 1,7%, con ventas por US$ 52,3 millones.
La fuerte concentración de los envíos en ambos mercados muestra el peso que tienen las industrias procesadoras de la región para la colocación de la producción paraguaya, especialmente en un año en que el volumen comercializado registró un salto importante.
El buen momento del complejo sojero no se limita al grano. Las exportaciones de aceite de soja llegaron a US$ 591,7 millones hasta septiembre, 26,1% más que en el mismo periodo de 2025. El volumen enviado alcanzó 535.100 toneladas, con un aumento de 10,9%.
La harina de soja, por su parte, generó US$ 565,3 millones, 20,8% más interanual. Los embarques totalizaron 1,83 millones de toneladas, un incremento de 12,2%.
Chile se encuentra entre los principales compradores de este producto, con adquisiciones por aproximadamente US$ 73,2 millones.
El comportamiento de los precios también favoreció a los derivados. El índice internacional del aceite de soja registró una suba interanual de 36,6%, mientras que el correspondiente a la harina avanzó 27,5%.
Entre los factores que ayudaron a sostener las cotizaciones estuvieron la demanda china de soja estadounidense, las expectativas relacionadas con la política de biocombustibles de Estados Unidos, el aumento del precio del petróleo y el elevado nivel de procesamiento de la oleaginosa.
A la vez, las perspectivas de una producción récord en Estados Unidos y las tensiones comerciales entre las principales potencias limitaron parte del potencial alcista del mercado.
Con nueve meses contabilizados, el balance muestra una combinación favorable para la soja: más toneladas colocadas, mejores precios y una fuerte participación en la generación de divisas del comercio exterior. El desafío para el sector pasa ahora por sostener este desempeño y seguir ampliando el valor agregado de una cadena que tiene al grano como punto de partida, pero que también genera negocios a través del aceite y la harina.