Lo que comenzó como una planta aparecida casi por casualidad en el patio de una casa en San Lorenzo terminó convirtiéndose en una oportunidad de negocio. Diego Calderini, propietario de Vivero Dulce, encontró en la banana roja un producto diferente, con demanda creciente y un perfil que llama la atención de quienes buscan sumar variedades frutales poco tradicionales a sus patios, quintas o campos.
La banana roja, también conocida internacionalmente como Red Dacca o Musa acuminata, es una variedad exótica que se diferencia de la banana amarilla tradicional por su cáscara rojiza, morada o marrón casi púrpura al madurar, además de una pulpa cremosa de tono rosado claro. Su sabor es más dulce y suele describirse con un ligero toque similar al de la frambuesa, lo que la vuelve atractiva tanto para el consumo fresco como para postres, repostería o preparaciones al horno.
Según relató Calderini, la historia comenzó hace más de 10 años, cuando una planta apareció en su terreno, probablemente transportada por aves. Con el tiempo, esa planta se multiplicó hasta ocupar buena parte del patio.
“Fue una casualidad. De repente apareció la planta en mi patio y se multiplicó. Llegué a tener más de 100 arbolitos”, contó a InfoNegocios.
El primer contacto con la fruta fue para consumo propio. Allí notó una diferencia que luego sería clave para despertar interés comercial: su sabor.
“Yo empecé a consumirla y era más dulce que la banana común”, señaló.
A partir de esa experiencia, y luego de atravesar un momento laboral complejo tras el cierre de su bodega en Villa Morra, decidió mirar esa producción casera con otros ojos.
“Tenía que reinventarme”, recordó.
Fue entonces cuando comenzó a investigar si en el mercado local se ofrecían plantas de banana roja. Al encontrar poca disponibilidad y precios elevados en algunos anuncios, decidió probar con una propuesta más accesible a través de Marketplace.
“Dije: voy a poner un precio muy barato e intentar vender. Y empecé a vender la planta. Después, todo el mundo la quería”, afirmó.
Aunque en Paraguay el cultivo comercial de banana se concentra principalmente en variedades tradicionales como la Nanicão, la banana roja viene ganando espacio a menor escala en huertos familiares, fincas agroecológicas y viveros especializados.
Su atractivo no pasa solamente por lo visual, sino también por sus propiedades nutricionales: aporta vitaminas C y B6, antioxidantes, vitaminas A y E, fibra soluble, potasio y un bajo contenido de sodio, características que la convierten en una fruta valorada por quienes buscan alternativas más nutritivas y diferentes.
Actualmente, Calderini estima que cuenta con unas 50 plantas de banana roja. Cada una produce entre cinco y seis hijos, conocidos como vástagos, que luego se comercializan como plantines.
De acuerdo con el propietario de Vivero Dulce, se trata de una planta rústica, de buena adaptación y con bajo nivel de fallas.
“Generalmente la planta no falla, se adapta muy bien a nuestro suelo”, aseguró.
El emprendimiento ya logró vender entre 200 y 300 plantas en lo que va del año, principalmente a clientes particulares. El perfil de compradores es variado, aunque predominan las personas que buscan una fruta diferente para tener en sus casas o pequeñas propiedades rurales.
“Son personas comunes, gente de familia, señores que tienen campos y señoras que tienen patios y quieren tener algo distinto”, comentó.
También recibe consultas de extranjeros residentes en Paraguay, como suizos y alemanes, interesados en llevar varios plantines para sus terrenos.
“Vienen y me llevan cinco o seis plantines”, indicó.
Para Calderini, el atractivo radica en que los paraguayos mantienen una fuerte cultura de árboles frutales en los patios, lo que abre espacio para variedades nuevas o menos difundidas.
Los plantines de banana roja se comercializan a G. 80.000, con un tamaño aproximado de 80 centímetros y buena raíz, según detalló. La fruta, en cambio, no es el foco principal de venta, ya que en general la producción queda para autoconsumo.
“De vez en cuando tengo gente que me pide la fruta, pero generalmente la dejo para autoconsumo”, explicó.
Además de la banana roja, Vivero Dulce comenzó a sumar otras especies frutales como manzana, pera, tamarindo, ciruela y cítricos, impulsado por la propia demanda de los clientes.
“La gente que te pide la banana roja a veces también te pide ese tipo de frutas”, comentó Calderini.
Así, desde un patio en San Lorenzo, una planta que apareció sin planificación terminó abriendo una alternativa comercial para un pequeño vivero que apuesta por lo diferente. En un mercado donde cada vez más consumidores buscan producir sus propios alimentos, tener frutas en casa y probar variedades nuevas, la banana roja encontró su lugar.