Ortiz estimó que actualmente operan entre 300 y 400 inmobiliarias en el país, que reúnen a unos 4.000 agentes inmobiliarios. Sin embargo, aclaró que estas cifras son aproximadas debido a la falta de estadísticas oficiales. En ese contexto, el sector necesita avanzar hacia una mayor formalización y contar con una legislación que permita certificar el ejercicio profesional, tal como ocurre en otros mercados de la región y de Norteamérica.
"Para llamar corredores profesionales tendríamos que tener una ley. En otros países existen certificaciones y requisitos de formación; eso es justamente lo que estamos impulsando", expresó. Agregó que disponer de un marco legal también contribuiría a generar información más precisa sobre la actividad y facilitaría la elaboración de indicadores para medir el comportamiento del mercado.
Uno de los aspectos que Ortiz destacó fue el rol del corredor al momento de fijar el valor de una propiedad. Explicó que, contrario a una creencia frecuente, los precios no los define el intermediario, sino el propio mercado. La función del asesor consiste en brindar información técnica mediante análisis comparativos y tasaciones para que el propietario tome decisiones con mayor respaldo.
"Cuando un propietario no está bien asesorado puede pedir un valor que no corresponde. Eso termina afectando tanto al dueño como al mercado porque genera distorsiones", afirmó. Según explicó, una sobrevaloración prolonga los tiempos de venta y dificulta las operaciones, mientras que una tasación basada en datos comparables permite acercar las expectativas entre compradores y vendedores.
Respecto a la inversión extranjera, Ortiz indicó que en los últimos años aumentó el interés de compradores provenientes de Brasil, mientras que anteriormente el flujo estuvo marcado por inversores argentinos. No obstante, reconoció que todavía no existen estadísticas consolidadas que permitan medir con exactitud el peso de ese segmento. Consideró que reunir esa información representa una tarea pendiente para las cámaras y organizaciones del sector.
La tecnología también modificó la manera en que se concretan los negocios inmobiliarios. "En Estados Unidos el 95% de las ventas se hacen a través de redes sociales. La gente ya no solo quiere ver una propiedad; quiere conocer al asesor y saber si realmente domina el tema", comentó. Añadió que la creación de contenido y la presencia digital se convirtieron en herramientas cotidianas para captar clientes y generar confianza antes de una operación.
Sobre el avance de la inteligencia artificial, Ortiz descartó que la tecnología sustituya a los corredores inmobiliarios. "La IA es una herramienta, no va a desplazar al corredor. Las personas siguen queriendo relacionarse con otras personas al momento de tomar una decisión tan importante como comprar un inmueble", sostuvo. A su criterio, el desafío pasa por incorporar estas soluciones para mejorar la productividad, automatizar tareas y optimizar la atención al cliente, sin perder el componente humano que caracteriza al negocio.