Bonini sostuvo que el mercado corporativo permaneció durante años en una especie de “latencia”, con empresas que priorizaron casi exclusivamente la operación diaria y el control de costos. Sin embargo, señaló que esa dinámica empezó a transformarse a medida que las compañías aumentaron su complejidad institucional, fortalecieron sus estructuras internas y comenzaron a enfrentar mayores exigencias de posicionamiento y exposición de marca, tanto a nivel local como internacional.
Según el arquitecto, el mercado “se vuelve más estratégico” cuando las decisiones sobre oficinas y edificios dejan de responder solo a la funcionalidad y pasan a integrarse como parte del mensaje corporativo. “En Paraguay el mercado corporativo nunca fue tan vigente como el operativo, donde se apunta más a costos y operación. Ahora eso está cambiando porque las empresas tienen presión de marca y relacionamiento internacional”, explicó.
Uno de los ejemplos más visibles de esta nueva etapa se observa en proyectos de gran escala que buscan comunicar prestigio. Bonini mencionó el caso de Sudameris, que decidió levantar un edificio en la zona de Mariscal López y República Argentina con diseño del reconocido arquitecto Norman Foster. Para el especialista, esa elección no responde solo a criterios arquitectónicos, sino a una estrategia clara de posicionamiento. “No contrataron a Foster por casualidad: lo hicieron para comunicar estatus, poder y confianza”, señaló.
Consultado sobre qué características resultan imprescindibles en una oficina corporativa moderna en Paraguay, Bonini remarcó que el primer requisito es la comunicación. Para él, el edificio corporativo funciona como una carta de presentación directa de la marca. Explicó que una oficina moderna debe transmitir respaldo y autoridad, y que ese lenguaje arquitectónico debe mantenerse tanto en la fachada como en el interior del espacio.
En cuanto a la distribución interna, el arquitecto describió un giro hacia entornos más abiertos y funcionales, donde la fluidez visual se volvió clave. Señaló que las gerencias ya no trabajan aisladas como antes y que las empresas buscan integrar equipos, crear salas privadas puntuales y mantener áreas de jerarquía para directorios o gerencia general. En algunos casos, esas zonas se ubican en los pisos superiores para reforzar el carácter simbólico del poder corporativo.
Bonini también vinculó el crecimiento del sector con una mayor disposición a invertir por parte de las empresas paraguayas, aunque aclaró que esto ocurre cuando las compañías llegan a un punto límite. Muchas firmas comienzan enfocadas únicamente en reducir costos, pero con el tiempo chocan con un techo operativo. “Cuando el crecimiento se empantana por límites de infraestructura, ahí aparece la necesidad de dar el salto”, indicó.
En ese escenario, el desafío no siempre es económico, sino de decisión y planificación. Afirmó que muchos dueños de empresas detectan que necesitan una nueva oficina, pero no saben cómo encarar el proceso sin descuidar su operación diaria. En ese sentido, comentó que desde su empresa trabajan con un sistema de “expansión predecible” que permite anticipar espacialidad y costos aproximados, facilitando el salto sin paralizar el negocio.
Para Bonini, Paraguay efectivamente ingresó en una etapa de profesionalización del mercado corporativo, impulsada por un contexto de mayor formalización económica y por un creciente interés de corporaciones internacionales en instalarse en el país. Sostuvo que esa dinámica genera competencia por estatus y eleva el estándar del desarrollo inmobiliario. Además, anticipó que incluso empresas que todavía operan como estructuras “operativas” comenzarán a imitar el lenguaje corporativo, buscando oficinas que reflejen su aspiración de crecimiento y su nueva identidad empresarial.
En esa línea, el arquitecto concluyó que el fenómeno recién empieza y que el mercado paraguayo todavía se encuentra en una etapa emergente, pero con señales claras de expansión. Para él, el edificio corporativo dejó de ser solo infraestructura y se convirtió en una herramienta estratégica de posicionamiento, una forma de decirle al mercado y al mundo que las empresas juegan en serio.