El tomate paraguayo salió con pasaporte. Por primera vez, 27.000 kilos de producción nacional partieron rumbo a Uruguay, en un envío que marca un nuevo capítulo para la agricultura familiar y abre la puerta a que el producto nacional llegue a nuevos mercados de la región.
La carga partió desde Caaguazú y corresponde a productores de la Asociación “Colonos Unidos”, de la colonia Blás Garay, distrito de Coronel Oviedo. Para el ministro de Agricultura y Ganadería, Carlos Giménez, el envío representa un hito y, sobre todo, una oportunidad para demostrar que la producción paraguaya puede competir en mercados exigentes.
“Estoy convencido de que cuando llegue va a conquistar el mercado y que enviemos más productos a Uruguay”, afirmó Giménez en una entrevista con InfoNegocios. Además, señaló que el objetivo es que esta primera experiencia permita abrir una corriente comercial más sostenida.
La exportación llega mientras el Gobierno busca cambiar la lógica de producción del rubro. El MAG prepara el lanzamiento de una nueva etapa del Plan Nacional de Tomate, enfocada en el periodo estival 2026-2027, con una meta concreta: dejar de hablar de tomate exclusivamente de verano y avanzar hacia una oferta nacional durante los 12 meses.
“Ya no hablamos más de tomate en verano, sino de producir tomate durante todo el año”, sostuvo Giménez.
La dimensión del mercado explica la apuesta. Paraguay consume aproximadamente 200.000 kilos de tomate por día, según los datos citados por el ministro. El desafío es organizar la producción para que la oferta nacional pueda acompañar esa demanda de manera sostenida, evitando los habituales baches que terminan abriendo espacio a la importación.
Giménez destacó que este año la importación fue habilitada durante aproximadamente dos semanas, periodo en el que se certificaron 2,1 millones de kilos. Después, la mayor parte de la oferta disponible correspondió a la producción nacional. En 2025, la importación había sido autorizada durante cuatro semanas.
Para el ministro, esta reducción de la dependencia externa tiene un efecto directo sobre la economía de los productores. Estimó que el movimiento generado por el rubro puede representar alrededor de US$ 90 millones, recursos que, en lugar de salir del país, permanecen en manos de productores y actores de la cadena.
“Ese dinero que antes se iba del extranjero se queda en Paraguay”, remarcó.
El desafío, sin embargo, también pasa por reducir los riesgos productivos. Fenómenos climáticos como granizadas y tornados provocaron pérdidas en algunas zonas, por lo que el MAG prevé apoyar nuevamente a las familias afectadas con semillas y algunos fertilizantes.
Además, se analiza un esquema de financiamiento que pueda involucrar al Banco Nacional de Fomento, entidades crediticias y, eventualmente, a la banca privada. Giménez también planteó la necesidad de avanzar en un seguro agrícola que sea viable tanto para los productores como para las entidades que otorguen cobertura.
La mirada ya está puesta en otros destinos. Además de Uruguay, el ministro mencionó a Argentina como un mercado al que Paraguay podría enviar tomate durante noviembre y diciembre. La intención es que las exportaciones dejen de ser un hecho aislado y se conviertan en parte de la dinámica comercial del rubro.
Así, entre la sustitución de importaciones, la producción continua y la apertura de mercados externos, el tomate busca dejar de ser solamente un producto de consumo interno para convertirse en una oportunidad de negocio con alcance regional.