El camino musical de Sari Carri empezó en la infancia, entre los cantos familiares y el descubrimiento íntimo de su propia voz. La timidez la mantuvo en silencio durante años, pero la pasión encontró su salida cuando, en 2013, empezó a ofrecer conciertos de covers y tributos. “La música me liberaba emociones que nunca había sentido y conectar a través de eso con personas que sienten lo mismo fue algo que me mantuvo motivada siempre. Hasta que eso me empezó a dar curiosidad por escribir mi propia música; allí empezó otra búsqueda, pero aquí sigo aprendiendo y con muchas ganas de seguir creciendo”, recordó.
La transición hacia la composición fue un paso natural en medio de esa búsqueda. Hoy, su sonido se define por una mezcla delicada pero sofisticada: pop alternativo y lounge, con guiños a géneros como el bolero, la bossa nova, el disco y el funk. Influencias como Amy Winehouse, Etta James, Cecilia Henríquez y referentes contemporáneos como Kali Uchis, Girl Ultra y The Marías terminan de delinear una estética elegante y sensible.
Sus letras parten de historias personales, aunque también explora vivencias ajenas o incluso imaginadas. “Es muy amplia la búsqueda de inspiración y no hay solo un camino, entonces creo que experimentar muchas posibilidades siempre fortalece la creatividad”, expresó. Su nominación a los Propya Awards con “Algo distinto” tiene un valor especial, pues la canción marca una etapa emocional importante en su proceso creativo. “Es una canción muy especial para mí. Y además en febrero sale mi primer álbum de estudio, así que se viene mucha música nueva”, adelantó.
Para Sari, la música paraguaya atraviesa un momento de enorme crecimiento: “Cada vez hay más artistas con calidad increíble. Creo que falta mucho más impulso para que llegue al público y que se enamoren del nivel de música que se hace acá, en muchísimos géneros”.
Por otro lado, Sol Codas, una artista que abrazó la música desde siempre, relató: “Empecé en la música desde muy chiquita; desde que tengo memoria es lo que quiero hacer. Siempre fui muy tímida, pero cada vez que podía cantaba. Como soy hija única, hacía conciertos sola. Empecé a estudiar música desde los 15 años aproximadamente y a dedicarme a esto desde los 17. Nunca tuve otra cosa en la cabeza; desde que tengo memoria esto es lo único que quise hacer y creo que, de tanto enfocarme, lo logré. Hoy en día vivo 100% del arte”.
Como todo artista, su inspiración nace desde lo personal, o a veces de la nada. Tal es el caso de su último álbum, Desarmar(se). “Es de una historia que me pasó a mí personalmente. Hice cuatro canciones como una seguidilla de lo que iba sintiendo luego de una ruptura amorosa. Nos pasa a todos, creo yo, y como artista tenía que hacer algo al respecto. Con el tema de la inspiración, siento que viene de la nada a veces. No me pasa que me siento a escribir; simplemente estoy haciendo algo cotidiano y me viene algo a la mente, y al toque tengo que abrir las notas del celular y escribir”, contó.
A nivel estético, define su etapa actual como un otoño negro, íntimo y vulnerado, aunque adelanta que su sonoridad mutará hacia tonos bordó o rojo en este 2026, una transición simbólica hacia mayor fuerza y expansión.
Su último álbum, Desarmar(se), es una obra extremadamente personal, con la que fue nominada en los Propya Awards. “Lloré. Por primera vez estoy nominada con una canción que compuse y, además, viniendo de un tema tan personal mío. De hecho, quedar nominada ya fue increíble. Vamos a ver si se lleva el arasunú a casa. Tengo muchos proyectos para este 2026, como solista y con el proyecto de ‘Sol & Marce’ que tengo con mi dúo Marcelo Gabriel”.
Entre sus influencias mencionó una lista variada como Christina Aguilera, Sin Bandera, Reik, Adele y Camilo, entre muchos otros. Y sobre la escena nacional, coincide con sus colegas: evolución y comunidad. “Siento que nosotros como artistas nos estamos animando a hacer más: más canciones, más estilos. Y siento que al fin nos estamos apoyando mutuamente entre artistas —competencia siempre se va a sentir—, pero la música es para compartir. Sigo manteniendo que apoyarse es la clave. No sé en qué lugar me veo dentro de la escena, pero sé que estoy en un buen lugar, cómoda y feliz”, enfatizó.
Otra de las artistas que viene ganando fuerza en la escena es Lia Love, quien creció rodeada de arte y lo adoptó como parte natural de su identidad desde la infancia. Actriz y cantante, con una gran versatilidad en el escenario, si bien su proyecto como tal nace en 2019. “Inicié con las ganas de convertirme en una figura infanto-juvenil; en ese momento era un segmento vacío en nuestro país. Hicimos varios shows y teatro musical con canciones originales y logramos conquistar ese público tan especial. Me gané el cariño de la platea infantil. Actualmente estoy enfocada 100% en mi música, madurando mi perfil artístico, sacando canciones de distintos géneros, animándome a contar un poco más de mi historia en mis letras y voy conectando con un público más juvenil, de mi misma edad. También ese público que me acompañó desde el 2019 ya creció y esperaba verme crecer. Estoy disfrutando esta nueva etapa, explorando mis diferentes versiones, sin dejar de lado también mi faceta de actriz, mi otra pasión”, contó.
Aunque hoy es reconocida principalmente como cantante, su ADN artístico está profundamente marcado por la actuación. Ese talento escénico se fusiona con música y baile para crear performances completas y altamente visuales. Sus canciones cuentan historias personales, algunas exageradas por el juego narrativo pop, pero siempre auténticas.
“Siempre en mis canciones van a encontrar mis propias vivencias. Me gusta contar mi propia historia, a veces exagerarlas un poquito, pero son anécdotas que me pasaron. Como la última canción que salió, Tren Fantasma. Cuando tuve la oportunidad de contar la historia detrás del tema, el público conectó aún más con la música y se sintieron identificados. Esa magia sucede, y es la parte linda de ser artista: tener esa posibilidad de transformar sentimientos y emociones en arte. Eso le puede ayudar mucho a otras personas que también están pasando por lo mismo”, comentó.
Tren Fantasma es una de sus canciones más actuales, que combinó videoclip, coreografía, estética Halloween y un personaje —la novia fantasma— que se volvió viral incluso en otros países. Ella misma diseñó la campaña de marketing, reforzando un perfil creativo integral. “El público se apropió de todo, realmente fue increíble para mí, porque fue un inmenso trabajo en equipo. Pensamos mucho en cada detalle y que se haya logrado todo eso se sintió muy lindo y motivador”, manifestó.
En cuanto a su estética, el color que la define es el pink vibrante, una marca constante desde su primer single, Carrusel. En cuanto a influencias, destaca a Shakira, Taylor Swift y la inspiración cultural de Berta Rojas.
Lia también está nominada a los Propya Awards en tres categorías: mejor canción del año, mejor canción pop y mejor video musical. “Siento que es como una recompensa a todo el trabajo que se desarrolló. Recibir estas tres nominaciones es muy especial, no normalizo nada. Me motiva bastante a seguir creando y produciendo. Este año tenemos muchos proyectos, me van a seguir conociendo en otras versiones, hay música para rato. También volveré al teatro, al cine, nuevos shows. Este 2026 de vuelta será muy especial”, aseguró.
En cuanto al crecimiento de la industria musical paraguaya, desde su visión cree que, “como figura nueva, siento que de a poco se están abriendo caminos para nosotros. Lo que sucedió con Tren Fantasma fue un claro ejemplo. El público necesita canciones nuevas, nuevos géneros, estilos, artistas que se animen a proponer sonidos diferentes, algo propio con identidad. Yo me siento en ese lugar actualmente; siento que es mi mayor fortaleza, con la que el público ya me espera. También es un gran desafío cuando apuntás muy alto y tus sueños son muy grandes, pero lo más importante es animarse, accionar, construir tu camino, ser resiliente y estar preparado para cuando algo grande suceda”.