La agricultura volvió a marcar números positivos dentro de la economía paraguaya. Entre abril y junio de 2026, la actividad registró un crecimiento interanual de 11,1%, mientras que el resultado acumulado entre enero y junio alcanzó una expansión de 12,3%, de acuerdo con las Cuentas Nacionales Trimestrales del Banco Central del Paraguay (BCP).
El dato refleja el aporte de una campaña agrícola con un comportamiento favorable en varios de los principales rubros productivos. Según el informe del BCP, el resultado del segundo trimestre estuvo explicado principalmente por una mayor producción de soja, arroz, poroto, girasol y tabaco, a partir de las actualizaciones de la campaña agrícola 2025/2026 utilizadas para la estimación.
La fotografía, sin embargo, no fue uniforme entre los diferentes cultivos. Mientras los rubros mencionados contribuyeron positivamente al resultado, la producción de maíz, algodón, sésamo y yerba mate presentó una evolución negativa durante el período y moderó parcialmente el crecimiento general de la actividad agrícola.
El comportamiento de la agricultura adquiere mayor relevancia al observarlo dentro del desempeño general de la economía. El Producto Interno Bruto (PIB) registró una expansión interanual de 4% durante el segundo trimestre de 2026 y acumuló un crecimiento de 5,7% al cierre del primer semestre, según el BCP.
El resultado agrícola no se limita a la producción primaria. Por su peso dentro de la estructura económica, el desempeño de los cultivos también está relacionado con actividades vinculadas con la comercialización, el transporte y otros eslabones de la cadena productiva.
En el caso de Paraguay, además, los principales productos agrícolas tienen una fuerte conexión con el comercio exterior. Por eso, el crecimiento de la producción se observa en paralelo con una evolución positiva de las exportaciones durante el segundo trimestre.
De acuerdo con las Cuentas Nacionales Trimestrales, las exportaciones de bienes y servicios crecieron 11,5% interanual entre abril y junio, mientras que en el acumulado del primer semestre registraron una expansión de 8,2%.
El BCP señaló, además, que la demanda externa neta aportó 6,7 puntos porcentuales al crecimiento interanual del PIB durante el segundo trimestre. El dato muestra la incidencia que tuvo el frente externo en el resultado económico del período.
En este escenario, el desempeño de los cultivos agrícolas se convierte en uno de los componentes a seguir de cerca, especialmente por la incidencia que tienen los productos del agro en la generación de actividad y en el comercio exterior.
No todo creció al mismo ritmo
El resultado de la agricultura también muestra las diferencias existentes entre los distintos rubros de producción. La expansión de 11,1% no significa que todos los cultivos hayan tenido una evolución positiva.
El informe del BCP identifica a la soja, el arroz, el poroto, el girasol y el tabaco entre los productos que explicaron el crecimiento, mientras que el maíz, el algodón, el sésamo y la yerba mate registraron menores niveles de producción.
Esta diferencia es importante para interpretar el dato general del sector. El crecimiento de dos dígitos responde a la combinación de los resultados de los distintos cultivos y no a un comportamiento homogéneo de toda la agricultura.
La referencia a la campaña agrícola 2025/2026 también permite entender que buena parte del resultado está vinculada al desempeño productivo de los principales cultivos durante el período considerado por las Cuentas Nacionales.
Mientras la agricultura mostró un crecimiento de dos dígitos, el comportamiento de la inversión fue diferente. La formación bruta de capital fijo cayó 11,8% interanual durante el segundo trimestre.
Dentro de este componente, el BCP señaló que la inversión en maquinaria agrícola y forestal contribuyó a atenuar la caída. Sin embargo, el resultado global de la formación bruta de capital fijo permaneció en terreno negativo.
La combinación de ambos datos muestra una economía con sectores que avanzaron a ritmos diferentes durante el segundo trimestre. Por un lado, la agricultura y las exportaciones presentaron variaciones positivas; por otro, la inversión fija registró una contracción.
Con el cierre del segundo trimestre, la agricultura acumuló un crecimiento de 12,3% en los primeros seis meses de 2026, superando ampliamente la variación registrada por el PIB en el mismo período, que llegó a 5,7%.
El desempeño estuvo principalmente asociado a la producción de soja, arroz, poroto, girasol y tabaco, aunque con resultados diferenciados entre los distintos cultivos.
Para la economía paraguaya, el dato vuelve a poner al agro en el centro de la evolución de la actividad durante el primer semestre. La combinación entre producción agrícola y desempeño exportador marcó una parte importante de los resultados registrados en el período.
El próximo desafío será observar cómo evoluciona la actividad durante la segunda mitad del año y si el impulso observado en los principales cultivos logra sostenerse en los siguientes trimestres.