El abogado Oscar Elizeche Landó, especialista en Propiedad Intelectual y Derecho de Imagen, tiene claro el panorama desde el punto de vista jurídico. “El uso de la imagen de una persona con fines comerciales sin su autorización es ilegal, porque la imagen constituye un derecho personalísimo”, explicó a InfoNegocios.
Elizeche Landó resaltó que no se trata únicamente del rostro. “Es un derecho inherente a la persona, que le otorga la facultad exclusiva de decidir si su rostro, cuerpo, voz u otros rasgos identificables pueden ser utilizados o explotados comercialmente”. Y aclaró: “Todo esto constituye el derecho de imagen, no solo el rostro de una persona”.
En el caso que se ha difundido en redes sociales en los últimos meses, que involucra a Shein y a una emprendedora paraguaya, el abogado resaltó un elemento central: el beneficio económico. Pues, la vulneración se produce exista o no un beneficio económico, ya que el lucro no crea la infracción sino que únicamente la agrava; el eje central es el consentimiento y no la ganancia obtenida, por lo que, en términos simples, no es ilegal usar una imagen sin permiso porque genere dinero, sino porque fue utilizada sin autorización, siendo el lucro solo un factor que agrava las consecuencias jurídicas.
Más que una foto, hay derechos vulnerados
Según Elizeche Landó, en este tipo de hechos se vulneran varios derechos al mismo tiempo. “En estos casos se vulnera principalmente el derecho a la imagen, así como los derechos vinculados a la dignidad y a la autodeterminación personal”.
Pero hay un punto que muchas veces pasa desapercibido. “Cuando se utiliza una fotografía sin autorización, también se vulnera el derecho de autor del fotógrafo”, advirtió.
El abogado explicó que la ley distingue entre una simple toma y una obra fotográfica. “Es importante diferenciar entre la mera fotografía —que consiste en una simple captación mecánica de la realidad— y la obra fotográfica, que implica creatividad, encuadre, iluminación y decisiones artísticas”. En este último caso, “se encuentra plenamente protegida por el derecho de autor”.
Por eso, una empresa puede enfrentar más de una responsabilidad. “Una empresa como Shein puede incurrir en responsabilidad civil tanto por el uso no autorizado de la imagen de la persona retratada como por la infracción a los derechos de autor del fotógrafo, incluso cuando el contenido haya sido provisto por terceros, si se beneficia económicamente de dicho uso”.
¿Qué pasa si la empresa es internacional?
Para muchos usuarios, el carácter global de la plataforma genera dudas sobre la posibilidad de reclamar. Sin embargo, Elizeche Landó fue categórico: “El carácter internacional de la plataforma no impide el reclamo, aunque puede hacerlo más complejo”.
Según explicó, estas empresas no están fuera del alcance legal. “Operan comercialmente en Paraguay mediante ventas, envíos y publicidad, lo que las somete a normas locales”. Y agregó un dato clave sobre la práctica habitual: “Normalmente, estas corporaciones internacionales prefieren evitar litigios y precedentes negativos que puedan dañar su nombre o reputación”.
Qué hacer ante un uso no autorizado
El primer impulso suele ser escribir o reclamar por redes sociales, pero el abogado recomendó otro camino. “Lo primero es preservar adecuadamente las pruebas del uso no autorizado. No se recomienda realizar contactos informales”.
El paso siguiente es formal. “Lo adecuado es asesorarse con un abogado especializado y cursar una intimación formal solicitando el cese inmediato del uso de la imagen y la eliminación del contenido, dejando expresa reserva de acciones legales”.
No es necesario ser famoso para proteger el derecho de imagen
La persona afectada puede reclamar más que una simple baja del contenido. “Puede reclamarse una compensación económica por el uso no autorizado de la imagen, así como una indemnización por daño moral. También pueden solicitarse medidas complementarias, como la eliminación definitiva del material utilizado sin consentimiento”.
Finalmente, Elizeche Landó derribó uno de los mitos más extendidos. “Contrariamente a lo que cree mucha gente, no es necesario ser una persona famosa para que el derecho de imagen esté protegido”.
“El hecho de que una imagen esté publicada en redes sociales no la convierte en de libre uso, mucho menos con fines comerciales por parte de un tercero. Tanto el derecho de imagen como el derecho de autor del fotógrafo subsisten y deben ser respetados en cualquier utilización con fines comerciales”, finalizó el abogado, con una advertencia para todo el ecosistema digital.