El operativo detectó un contenedor con un total de 305.660 perfumes distribuidos en 853 cajas provenientes de China, cuyo destino final era Asunción. El valor estimado de la carga asciende a unos US$ 16 millones, una cifra que dimensiona el tamaño del negocio detrás de la falsificación.
Según la información brindada por Aduanas, los perfumes simulaban marcas como Afnan, Carolina Herrera, Paco Rabanne, Versace, Dior, Hugo Boss, Lattafa, Chanel, Yves Saint Laurent, Jean Paul Gaultier, Armaf y Xerjoff.
Los perfumes originales se caracterizan por estar contenidos en cajas con el logo impreso de la marca, presentar un holograma en su empaque y tener el nombre de la marca labrado en la base del mismo. Ninguna de estas condiciones se cumplía en los productos encontrados.
Algunos de los productos presentaban frascos, empaques o nombres similares a los de las marcas que pretendían imitar. Incluso muchos contenían la foto del frasco original en su empaque.
Además, estos productos no se encontraban detallados en la declaración solicitada al agente marítimo ni el contenedor provenía de Emiratos Árabes Unidos.
Desde el estudio jurídico uruguayo Cervieri Monsuárez explican que este tipo de casos no solo tiene implicancias legales, sino también económicas y sanitarias.
“La clave está en el trabajo en conjunto entre el sector público y privado para poder frenar este tipo de casos”, señaló a InfoNegocios la abogada Giovana Milessi, encargada del área de antipiratería en Paraguay.
Un mercado donde lo falso compite
Lejos de ser un hecho aislado, la carga incautada refleja una dinámica que combina alta demanda, márgenes atractivos y dificultades en el control regional. En Paraguay, donde el consumo de perfumes —incluidos los de gama media y alta— tiene una fuerte presencia en retail, la entrada de productos falsificados impacta directamente en toda la cadena formal.
Los perfumes originales de marcas internacionales parten de una base cercana a los US$ 100, lo que abre espacio a versiones falsificadas que ingresan al mercado con precios considerablemente más bajos. En muchos casos, el consumidor no logra diferenciar entre un producto genuino y uno adulterado.
Esto genera un doble efecto: por un lado, competencia desleal para importadores y comercios que operan dentro del marco legal; por otro, una erosión en la confianza del consumidor.
Más que una infracción marcaria
Aunque el caso se encuadra dentro de una infracción a la propiedad intelectual, el impacto va más allá de lo legal. Al tratarse de productos cosméticos, el riesgo también es sanitario.
“La clave está en el trabajo en conjunto entre el sector público y privado para poder frenar este tipo de casos”, señaló a InfoNegocios la abogada Giovana Milessi.
La propia Aduana uruguaya advierte que los perfumes falsificados “pueden contener componentes nocivos” y que su manipulación puede generar riesgos para la salud, como alergias, intoxicaciones o problemas respiratorios.
La sofisticación de las falsificaciones ha avanzado al punto de que muchas imitaciones logran pasar desapercibidas, lo que incrementa la exposición de los consumidores a productos sin control de calidad.
Paraguay como hub: ventajas y zonas grises
El caso también reabre el debate sobre el posicionamiento de Paraguay como hub logístico y comercial en la región. Su ubicación y su dinámica de importación lo convierten en un punto atractivo para la distribución, tanto formal como informal.
En ese contexto, el desafío no pasa solo por reforzar controles, sino también por generar mecanismos que fortalezcan la trazabilidad y la transparencia en la cadena comercial.
Al mismo tiempo, aparece una oportunidad para las marcas y los retailers que apuestan por la formalidad: diferenciarse a través de la autenticidad, la garantía y la confianza, en un mercado donde esas variables empiezan a ser cada vez más valoradas.
Un problema regional, una respuesta coordinada
El decomiso en Uruguay, que evitó el ingreso de la carga al mercado paraguayo, también deja en evidencia la importancia de la cooperación entre países y entre el sector público y privado.
En este caso, además de las autoridades aduaneras, hubo articulación con actores del sector, incluidos gremios vinculados a la importación de perfumes y cosméticos, que ven en este tipo de operativos una forma de proteger tanto a las marcas como al consumidor.
Más allá del golpe puntual, el episodio confirma algo que el mercado ya sabe: la falsificación mueve millones y encuentra rutas cada vez más sofisticadas. En ese mapa, Paraguay aparece como un destino clave y también como un mercado donde se juega una parte importante de esa disputa.