El encuentro tuvo como expositor principal al empresario chileno Claudio Basualto, fundador de una inmobiliaria con 16 años de trayectoria y certificada como Empresa B desde hace nueve años. Durante su presentación, compartió una visión que busca desafiar algunos de los paradigmas más arraigados del mundo corporativo: las empresas no deberían perseguir la rentabilidad a cualquier costo, sino entender que los buenos resultados económicos son una consecuencia de generar valor para las personas, la sociedad y el entorno.
Basualto llegó a Paraguay para participar de una serie de actividades vinculadas al ecosistema emprendedor y empresarial, pero su mensaje encontró especial eco dentro de la comunidad B, un movimiento global integrado por compañías que se comprometen legalmente a generar impacto social y ambiental positivo, además de beneficios económicos.
"Lo que busca este movimiento es dar vuelta la matriz histórica de los negocios", explicó a InfoNegocios. Según señaló, durante gran parte de los siglos XIX y XX predominó una lógica empresarial enfocada casi exclusivamente en las utilidades. Hoy, en cambio, las Empresas B promueven que las organizaciones pongan el foco en sus clientes, colaboradores, la comunidad, el medio ambiente y las buenas prácticas de gobernanza.
La premisa es simple, dice que cuando una empresa hace bien esas cosas, la rentabilidad llega como una consecuencia natural y no como el único objetivo.
Durante la jornada, Basualto también abordó un aspecto poco habitual en los encuentros empresariales: el papel de las emociones en la toma de decisiones. Frente a un auditorio compuesto por líderes y emprendedores, sostuvo que las decisiones corporativas no son tan racionales como muchas veces se cree.
Apoyándose en estudios de neurociencia, explicó que las emociones influyen permanentemente en la manera en que las personas evalúan escenarios, asumen riesgos y lideran equipos. Por ello, defendió la necesidad de desarrollar habilidades de regulación emocional como una competencia estratégica para quienes dirigen organizaciones.
"Si un líder está desregulado emocionalmente, probablemente tendrá un equipo desregulado y una empresa desregulada", afirmó.
La exposición estuvo alineada con uno de los principios que impulsan las Empresas B: la construcción de liderazgos más humanos, capaces de equilibrar los resultados financieros con el bienestar de las personas.
Como parte de su visita, Basualto también presentó su libro 365 días para emprender con propósito, una obra que combina herramientas de emprendimiento, liderazgo y gestión empresarial con ejercicios de reflexión personal. El texto propone un recorrido diario para ayudar a emprendedores y empresarios a desarrollar negocios sostenibles sin perder de vista su propósito.
Más allá del lanzamiento de la publicación, el mensaje central de la jornada giró en torno a una pregunta que cada vez gana más espacio en el ámbito empresarial: ¿es posible crecer económicamente y, al mismo tiempo, generar un impacto positivo?
Para las Empresas B, la respuesta es sí. Y encuentros como este buscan precisamente demostrar que existe una nueva generación de organizaciones dispuestas a medir su éxito no solo por los balances financieros, sino también por la huella que dejan en la sociedad.
El movimiento B apuesta a que el futuro de los negocios estará marcado por empresas capaces de combinar rentabilidad con propósito. Ese fue, precisamente, el mensaje que Basualto vino a compartir en Paraguay.