El ISBN (Número Internacional Normalizado para Libros) identifica de manera única cada edición y facilita su catalogación, distribución y comercialización. Según Marco Augusto Ferreira, director de la Biblioteca Nacional, “los registros de 2025 representan aproximadamente 1,8 millones de ejemplares producidos, con un valor estimado cercano a US$ 21 millones para el sector”.
“Las razones pueden ser varias. Número uno, la posibilidad de mayor formalización”, explicó Ferreira, quien señaló que algunos títulos, autores o editoriales que anteriormente no registraban sus publicaciones podrían estar incorporándose ahora al sistema. En el caso de las publicaciones comerciales, el ISBN resulta fundamental para ingresar a catálogos de librerías y bibliotecas y para su comercialización formal.
Otro factor que pudo haber incidido, según los representantes del sector editorial, fue una compra de libros a gran escala realizada por el Ministerio de Educación, iniciada a finales de 2024 y con producción extendida durante 2025. Por ello, desde la Biblioteca Nacional consideran que todavía queda por determinar cuánto del crecimiento responde a esta inversión estatal y cuánto a una mayor dinámica del mercado editorial paraguayo.
Más autores que gestionan sus propios libros
Uno de los cambios más significativos se encuentra en el crecimiento de los autores-editores, personas que gestionan directamente la publicación de sus obras. Los registros bajo esta modalidad pasaron de 254 en 2024 a 431 en 2025, un incremento del 69,7%.
También aumentó la cantidad de autores-editores únicos, de 139 a 197, mientras que los actores editoriales que obtuvieron al menos un ISBN pasaron de 213 a 280.
La producción, además, se extendió a 36 ciudades, cuatro más que en 2024. Sin embargo, la actividad continúa fuertemente concentrada. Asunción reunió 1.008 registros, equivalentes al 72,4% del total nacional, mientras que fuera de la capital se registraron 385 publicaciones. Lambaré pasó de 56 a 90 registros y Encarnación, de 20 a 73.
Para Ferreira, esta distribución también refleja un desafío estructural. “Paraguay tiene 263 municipios. ¿Cómo hacemos para que todo el resto del país se ponga a producir y a consumir libros? Eso es lo que nos tiene que importar ahora. Y ese número, ese aumento del que estamos hablando, es posible, es decir, el número de lo producido, de lo consumido, el número económico, es posible que haya aumentado apenas por el consumo de Central, de Asunción, de Encarnación y de Ciudad del Este, sumado a las compras que pueda hacer el Estado”, planteó.
Desde los relevamientos realizados por la Secretaría Nacional de Cultura, identificaron que el acceso permanente a libros se concentra principalmente en Asunción, Central, Encarnación y Ciudad del Este, donde existe una mayor presencia de librerías, imprentas y otros actores necesarios para la circulación editorial.
El guaraní se empieza a leer más
Otro dato destacado es el crecimiento de las publicaciones con presencia de lenguas distintas al español. Estas pasaron de 160 en 2024 a 274 en 2025, un incremento del 71,3%.
En el caso específico de las lenguas indígenas, las publicaciones pasaron de 127 a 167. El guaraní registró 161 presencias, frente a 126 del año anterior, mientras que también se identificaron publicaciones con presencia de aché-guayakí, ayoreo y nivaclé.
A su vez, las publicaciones bilingües y multilingües aumentaron de 56 a 131, lo que muestra una mayor diversidad lingüística dentro de la producción editorial registrada. Para Ferreira, este crecimiento tiene una dimensión que excede al mercado del libro: implica también preservar la memoria.
La Biblioteca Nacional busca acompañar este proceso mediante capacitaciones dirigidas a autores y organizaciones de comunidades, además de proyectos vinculados con la lectura, la escritura y el registro de memorias. “Esto es importantísimo”, remarcó Ferreira, al destacar la necesidad de preparar a las propias comunidades y municipios para publicar, registrar y conservar sus historias.
En cuanto a las materias, Literatura y Retórica concentraron 524 registros, seguidas por Ciencias Sociales, con 351. Del total, 1.180 publicaciones fueron impresas y 213, digitales.
La tirada declarada alcanzó aproximadamente 1,85 millones de ejemplares, con un valor económico estimado superior a G. 123.800 millones, equivalente a un promedio de G. 66.983 por ejemplar. La cifra incluye también publicaciones de distribución gratuita, cuya impresión igualmente representa costos dentro de la cadena editorial.