De acuerdo con datos de la Encuesta Permanente de Hogares Continua (EPHC) 2026, correspondientes al primer trimestre del año, alrededor de 2.460.186 personas de 15 años y más trabajan en mipymes, lo que representa el 76,8% de la población ocupada del país.
El dato confirma el peso que tiene el sector dentro del mercado laboral. En la práctica, más de 7 de cada 10 personas ocupadas trabajan en micro, pequeñas o medianas empresas, lo que convierte a este segmento en una pieza clave para sostener los ingresos de los hogares, el consumo interno y la actividad económica en prácticamente todos los departamentos del país.
Según datos del Directorio General de Empresas y Establecimientos (DIRGE), en 2024 operaron 420.109 mipymes en Paraguay. De ese total, 377.020 corresponden a microempresas, equivalentes al 89,7%; otras 34.282 son pequeñas empresas, con una participación del 8,2%; y 8.807 son medianas empresas, que representan el 2,1%.
La composición muestra un ecosistema altamente concentrado en unidades de menor tamaño, donde la microempresa domina ampliamente el mapa empresarial. Esto explica por qué las políticas de simplificación, digitalización y acceso al crédito se vuelven determinantes para el crecimiento del sector.
Por sector económico, las mipymes se concentran principalmente en los servicios, con 196.426 empresas activas, seguido del comercio, con 169.342, y la industria, con 54.341. Entre las actividades con mayor presencia se destacan el comercio al por mayor y al por menor y la reparación de vehículos automotores y motocicletas, con 169.342 unidades; las actividades profesionales, científicas y técnicas, con 58.202; y las industrias manufactureras, con 31.687 empresas activas.
Formalización, el gran eje central
Aunque todavía no se cuenta con los datos cerrados de 2025, desde el Viceministerio de Mipymes observan un fuerte movimiento en torno a la regularización del sector, impulsado principalmente por la nueva Ley de Mipymes y por la reducción de costos para acceder a ciertos trámites.
Gustavo Giménez, viceministro de Mipymes, explicó a InfoNegocios que uno de los principales indicadores de ese interés se observa en instituciones como Dinavisa, por ejemplo, donde las solicitudes de mipymes se multiplicaron por cuatro para aprovechar el beneficio de 0% en tasas para aquellas que cuentan con cédula de microempresa.
“Esto demuestra que el interés de nuestras mipymes va en función de la simplificación de los trámites y el bajo costo”, señaló.
En ese sentido, uno de los objetivos del Gobierno es lograr que más instituciones públicas estén conectadas a la plataforma del Ministerio de Industria y Comercio (MIC), de manera que la cédula mipyme permita avanzar en distintos procesos de formalización desde un mismo portal.
La plataforma Avanza Mipymes ya permite obtener la cédula mipyme y abrir una cuenta bancaria. La intención, según explicó Giménez, es incorporar progresivamente otros trámites, como solicitudes ante Dinavisa, Senave y otras instituciones, directamente en línea.
El contact center habilitado por el MIC también permitió medir el interés del sector. Según el viceministro, la cantidad de consultas y llamadas aumentó considerablemente una vez que se comunicaron los beneficios vinculados al costo cero para formalizarse.
“Explotó la cantidad de consultas y llamadas. Una vez que vieron que íbamos a tener el tema del costo cero para formalizarse, la gente empezó a animarse”, afirmó.
Para Giménez, el desafío también pasa por mejorar la comunicación. El Viceministerio trabaja en un plan para el segundo semestre, con presencia en redes sociales y medios tradicionales, con el objetivo de acercar más información a emprendedores y pequeñas empresas.
El financiamiento
El financiamiento es uno de los principales limitantes para este sector, justamente a raíz de la menor formalización. El viceministro reconoció que el trabajo con el Banco Central del Paraguay (BCP), la Agencia Financiera de Desarrollo (AFD), bancos y cooperativas requiere una articulación más compleja, ya que deben alinearse las necesidades de las mipymes con los criterios de las entidades financieras.
“En el tema de financiamiento estamos un poquito más rezagados, porque ahí hay que unir los intereses no solamente de nuestras mipymes, sino también de las entidades financieras”, indicó.
Una de las iniciativas previstas para el segundo semestre es el lanzamiento de una tarjeta de crédito mipyme, pensada principalmente para acompañar los procesos de formalización. La idea es que las empresas puedan acceder a una línea de crédito ágil para cubrir gastos asociados a la regularización, como servicios profesionales, elaboración de manuales, revisiones técnicas u otros requisitos exigidos por determinadas instituciones.
Giménez explicó que el producto se está trabajando con Equifax, con el objetivo de contar con una herramienta que procese la información de la mipyme y facilite una aprobación crediticia más rápida. También ya existen conversaciones avanzadas con el sector cooperativo y una procesadora para avanzar en la implementación.
La herramienta estaría respaldada por el Fondo Nacional de Mipymes y el Fondo de Garantías del Paraguay, con el objetivo de incentivar a las entidades financieras a asumir un mayor apetito de riesgo y facilitar el acceso al crédito.
“Esto sería revolucionario, porque estaríamos dando líneas de crédito para formalización de manera masiva para nuestras mipymes a través de nuestro portal”, sostuvo.
El desafío estructural es la informalidad laboral
La formalización no se limita solamente al registro de las empresas. También alcanza al empleo. Según datos mencionados por el viceministro, de unas 500.000 mipymes, solo 43.000 tienen personal registrado en el Instituto de Previsión Social (IPS), lo que representa menos del 10%.
Esto revela una brecha importante entre la actividad económica que genera el sector y la formalización laboral de sus trabajadores. De acuerdo con Giménez, una gran parte de las mipymes no logra pagar el salario mínimo legal, lo que dificulta el acceso de sus empleados a la seguridad social.
En ese contexto, la nueva ley de mipymes incorpora la figura del salario mínimo mipyme, que permite aplicar un descuento de hasta el 20% sobre el salario mínimo por un plazo de hasta tres años. El objetivo es facilitar que las empresas puedan avanzar en la formalización del empleo y que los trabajadores accedan a la cobertura del IPS.
“El objetivo es que el Estado no le cobre nada a esa mipyme para formalizarse, para que pueda hacer un pequeño esfuerzo de su lado y completar por lo menos el 80% del salario mínimo a ese funcionario, dándole también acceso a la seguridad social”, explicó.
El lanzamiento de esta campaña se trabaja junto con el Ministerio de Trabajo y el IPS, y está previsto para el segundo semestre.
Competitividad, tecnología y mercados
Además de la formalización y el financiamiento, el sector enfrenta desafíos vinculados a la transformación de las cadenas de suministro, la evolución de los mercados y una creciente competencia internacional. Ante este escenario, las mipymes necesitan fortalecer su productividad, incorporar tecnología, mejorar su gestión y conectarse con cadenas de valor nacionales e internacionales.
Desde el Gobierno señalan que la capacitación, la innovación, la digitalización y la conexión con mercados externos forman parte de los principales ejes para lograr empresas más competitivas. El desafío es que las mipymes no solo sobrevivan en el mercado local, sino que puedan escalar, profesionalizarse y aprovechar nuevas oportunidades comerciales.
Para el viceministro, el desarrollo económico de Paraguay está estrechamente vinculado al fortalecimiento de este sector. Las mipymes concentran buena parte del empleo, tienen presencia territorial amplia y participan en actividades como comercio, servicios, manufactura y producción.
El gran reto es convertir ese peso económico en mayor productividad, formalización y acceso a herramientas de crecimiento.
Un segundo semestre clave
El primer semestre estuvo marcado por la coordinación institucional, la implementación de la nueva Ley de Mipymes y el impulso a la formalización. En el segundo semestre, en cambio, deberían empezar a materializarse varias iniciativas: nuevos productos financieros, integración de más trámites al portal Avanza Mipymes, campañas de comunicación y mecanismos para promover la formalización laboral.
El panorama muestra un sector con enorme peso económico y social, pero todavía atravesado por limitaciones estructurales. Las mipymes son el principal sostén del empleo en Paraguay, pero muchas siguen operando con baja formalización, acceso limitado al crédito y dificultades para incorporar tecnología o competir en mercados más exigentes.