La actividad mundial logró sostenerse a pesar de una disrupción energética más persistente de lo esperado. Sin embargo, el FMI advierte que varios de los mecanismos que permitieron amortiguar estos impactos comienzan a mostrar límites. Entre los principales factores de riesgo aparecen una nueva escalada de los conflictos geopolíticos, mayores tensiones comerciales, vulnerabilidades fiscales y un eventual reajuste de las expectativas en torno a la inteligencia artificial.
El organismo también prevé que la inflación general mundial alcance el 4,7% en 2026, impulsada principalmente por el incremento de los precios de las materias primas, para luego moderarse al 4,1% en 2027. Las economías importadoras de energía que no participan de manera significativa en la cadena de valor tecnológica aparecen entre las más expuestas en este escenario.
La resiliencia tiene límites
Dos factores ayudaron especialmente a contener el impacto de los últimos shocks. Por un lado, la reconfiguración de las cadenas de suministro energético, el aumento de la producción en otros países, el uso de reservas, la incorporación de fuentes renovables y una mayor eficiencia energética permitieron amortiguar la presión sobre los mercados. Por otro, el fuerte crecimiento de las inversiones vinculadas con la inteligencia artificial sostuvo parte de la actividad económica y del comercio mundial.
Sin embargo, esa capacidad de adaptación podría verse comprometida si no se reconstruyen los márgenes de política económica y la capacidad de oferta. Una reducción de las reservas energéticas podría hacer que nuevos conflictos tengan un impacto más fuerte sobre los precios, mientras que las disrupciones logísticas, el encarecimiento de los fertilizantes, las restricciones a las exportaciones y los eventos climáticos extremos podrían volver a presionar el costo de los alimentos.
La expansión vinculada con la tecnología también introduce un riesgo adicional: buena parte del dinamismo está concentrado en un grupo relativamente pequeño de empresas, sectores y economías. De esta manera, una corrección en las expectativas sobre los retornos de la inteligencia artificial podría trasladarse con rapidez al crecimiento global.
Menor espacio para responder a nuevos shocks
Otro punto de preocupación es el menor margen que tienen los gobiernos para reaccionar ante nuevas crisis. El costo del endeudamiento aumentó en las principales economías avanzadas, al mismo tiempo que persisten presiones inflacionarias y riesgos fiscales.
El FMI plantea incluso un escenario adverso en el que los mayores precios de las materias primas y las dudas sobre la sostenibilidad fiscal obliguen a una nueva valoración del riesgo de la deuda pública. En ese caso, el crecimiento global de 2027 podría ubicarse sustancialmente por debajo del escenario base y la inflación sería considerablemente mayor, con efectos también sobre las economías emergentes y en desarrollo.
Para evitar ese escenario, el organismo insiste en la necesidad de preservar la estabilidad financiera, fortalecer las cuentas públicas, impulsar al sector privado y recomponer los márgenes fiscales que permitan responder ante futuras perturbaciones. También destaca la importancia de mantener reglas comerciales previsibles y fortalecer la cooperación internacional en áreas como energía, cadenas de suministro e inteligencia artificial.
El costo de vida
El informe también dedica especial atención a los efectos de los shocks sobre los hogares. En los últimos cinco años, bienes esenciales como alimentos, electricidad y combustibles registraron fuertes aumentos, primero por las disrupciones derivadas de la invasión rusa a Ucrania y, posteriormente, por el conflicto en Medio Oriente.
El problema es que las consecuencias pueden persistir incluso después de que los precios internacionales comiencen a estabilizarse. Los bienes esenciales continúan representando una proporción importante del gasto de las familias y las expectativas de inflación pueden permanecer elevadas durante años, complicando el trabajo de los bancos centrales.
Ante nuevas crisis del costo de vida, el FMI recomienda que las ayudas públicas sean temporales y focalizadas en los hogares más vulnerables, evitando medidas generalizadas que puedan debilitar las señales de precios o generar presiones fiscales permanentes.
Paraguay crecería por encima del promedio mundial
En la Consulta del Artículo IV correspondiente a 2026 con Paraguay, el Fondo Monetario Internacional (FMI) proyecta una expansión del 4,4% para la economía paraguaya este año, luego del crecimiento del 6,6% registrado en 2025. Para el mediano plazo, estima que la actividad convergerá hacia un crecimiento potencial cercano al 3,8%.
El organismo atribuye esta resiliencia al sólido consumo privado y a la inversión, además de señalar que Paraguay estuvo relativamente protegido del impacto de la guerra en Medio Oriente gracias a su matriz eléctrica renovable y a la evolución favorable de la producción y los precios de la soja.
No obstante, Paraguay tampoco queda completamente al margen de los riesgos externos. El FMI identifica como amenazas una prolongación del conflicto en Medio Oriente que mantenga elevados los precios de la energía y los fertilizantes, además de eventuales perturbaciones climáticas y vulnerabilidades fiscales de mediano y largo plazo.
Así, mientras Paraguay crecería este año por encima del promedio mundial, el escenario internacional marca una advertencia: la capacidad de las economías para absorber nuevos shocks es cada vez menor. Para el FMI, el desafío pasa por reconstruir el espacio fiscal, fortalecer la capacidad productiva y generar condiciones para que el crecimiento pueda sostenerse en un entorno global más volátil.