Desde 1999, Kyrios ha vestido a los paraguayos, trabajando con clubes de distintas divisiones y alcanzando una red de 32 tiendas distribuidas en diverso puntos del país.
Luis Bogado, director de la firma, habló sobre los planes de expansión de la empresa, que busca seguir creciendo más allá de las fronteras nacionales mediante la exportación de sus prendas y la apertura de puntos de venta, con el objetivo de acercarse a las comunidades de paraguayos residentes en otros países.
A sus 35 años, Luis Bogado lidera una de las marcas de indumentaria deportiva más reconocidas del país. Hijo del fundador de Kyrios, creció acompañando el desarrollo de la empresa familiar y comenzó a involucrarse de lleno en el negocio desde joven. A los 18 años asumió mayores responsabilidades dentro de la firma y, con el paso de los años, participó en cada una de las áreas de producción y gestión.
La historia de Kyrios se remonta a los inicios de Andrés Bogado, exjugador de fútbol de salón de Presidente Franco, quien dio sus primeros pasos con una máquina de coser y algunas mesas de serigrafía para personalizar camisetas con logos y números. Lo hizo mientras su hijo Luis aún era un niño.
¿Cómo empezó su carrera empresarial?
Somos una empresa familiar. Empezamos en 1999 y yo comencé a trabajar prácticamente desde que tengo noción del tiempo. Aproximadamente entre los 13 y 14 años ya estaba involucrado de lleno. A partir de los 18 años empecé a asumir responsabilidades de liderazgo dentro de Kyrios.
Actualmente estoy como director y llevando este proyecto adelante.
¿Qué obstáculos encontró para desarrollarse como empresario?
El hecho de haber empezado joven me ayudó a ganar muchísima experiencia. Como comencé desde cero, manejo cada uno de los procesos internos de la industria. Conozco cada una de las etapas y sé realizar todos los procesos que intervienen en nuestro producto final.
Eso me ayudó muchísimo. Los principales desafíos al principio fueron entender cómo funciona el sector de costura, la impresión y el sublimado.
A medida que fui potenciando cada una de las áreas, tuve que aprender a hacer y comprender cada proceso. Esos fueron los mayores desafíos al inicio: entender cómo se hace, formar equipos y potenciarlos.
¿Cuál considera que es su mayor éxito como empresario?
Creo que ha sido, y sigue siendo, posicionar a Kyrios a nivel nacional. Dondequiera que vayamos, la gente conoce a Kyrios. Tenemos 32 tiendas en todo el país.
El trabajo de abrir tiendas y trabajar con clubes de Primera División también fue muy importante. En 2016 comenzamos con nuestro primer club de Primera, que fue Sol de América.
Conseguir ese posicionamiento y que todos reconozcan a Kyrios como una marca paraguaya es, hasta ahora, nuestro logro más importante.
Actualmente trabajamos con tres clubes de Primera División: Guaraní, Sportivo Luqueño y 2 de Mayo. También tenemos dos clubes en la División Intermedia. Además, trabajamos con federaciones muy importantes para nosotros, como la Selección Paraguaya de Fútbol de Salón, la Selección Paraguaya de Handball y la Selección Paraguaya de Básquet, entre otras.
¿Qué consejo le hubiera gustado recibir cuando estaba iniciando su carrera empresarial y que hoy le daría a otro empresario?
La capacitación y la preparación constante son fundamentales. No se trata solamente de la teoría. Hay que estudiar, estudiar y estudiar. Pero si uno no pone en práctica lo aprendido y no entiende cómo se hacen las cosas, es difícil crecer.
Necesitamos capacitarnos, prepararnos y también hacer. Hay que involucrarse, entender los procesos y estudiar constantemente para tomar mejores decisiones.
En este mundo globalizado, por ejemplo, es fundamental dominar la inteligencia artificial, la informática y el inglés. Como empresario o como joven, no se puede perder el tiempo. Hay que prepararse. La teoría y la práctica deben ir de la mano.
¿Es el Estado un aliado o un problema para el empresario? ¿Qué le reclamaría?
Veo al Estado como un aliado. Creo que, en comparación con otros países, Paraguay es un lugar muy bueno para invertir y trabajar. Hay oportunidades.
Sin embargo, considero que el Estado está descuidando aspectos básicos como la salud y la educación. Si mejoramos esos servicios, también mejorará la calidad de vida de los trabajadores. Conozco la realidad de muchas personas que acuden al IPS y no encuentran medicamentos ni respuestas adecuadas.
Más allá de eso, las posibilidades, herramientas y el escenario industrial, empresarial y económico que ofrece el país son muy buenos. Permiten crecer, trabajar con tranquilidad y desarrollar proyectos.
Por eso creo que Paraguay sigue siendo un país de grandes oportunidades.
¿Qué bondades y defectos tiene el empresario paraguayo?
Creo que uno de nuestros principales defectos culturales es la informalidad. Nos cuesta ser más profesionales y formales en muchos aspectos.
Por otro lado, nuestras bondades son la pasión, el compromiso y el carisma con los que trabajamos. La mayoría de los empresarios paraguayos aman lo que hacen y eso se refleja en sus proyectos.
Además, estamos viviendo un crecimiento importante en la calidad de la industria nacional. Cada vez hay más empresas exportadoras y estamos demostrando que podemos hacer productos y servicios de excelente nivel, incluso comparables o superiores a los extranjeros.
¿Desde Kyrios tienen planes de exportar sus productos?
Nosotros ya abrimos el mercado brasileño. Actualmente somos sponsors de todas las disciplinas olímpicas del Vasco da Gama, excluyendo el fútbol de campo. Son 12 modalidades patrocinadas por Kyrios.
Este año vamos a abrir nuestra primera tienda en Río de Janeiro. Paralelamente, estamos registrando la marca en todo el Mercosur. Queremos expandirnos a todos los países limítrofes.
Luego queremos llegar a donde están los paraguayos: Madrid, Estados Unidos y otros destinos. Ese es nuestro proyecto para los próximos cinco años: internacionalizar la marca.
¿El empresario actual debe tener alguna formación profesional relacionada con el mundo de los negocios?
Para mí hay algo fundamental: hay que hacer lo que a uno le gusta y, sobre esa base, estudiar y prepararse.
Actualmente estoy terminando Ingeniería Comercial. Cuando empecé a asumir más responsabilidades en la empresa, dejé la facultad durante un tiempo, pero luego retomé mis estudios porque están directamente relacionados con mi rubro.
Además, hice cursos de inglés, diseño y diversas capacitaciones vinculadas a la industria textil y de la indumentaria.
Creo que uno debe prepararse en aquello que realmente le apasiona. Si no te gusta lo que hacés, es muy difícil potenciarlo.
Tenés que amar lo que hacés para que el estudio y la preparación se conviertan en herramientas prácticas para tu desarrollo personal y profesional.
¿Un libro que todo CEO o gerente general debería leer al menos una vez en su vida?
El libro que más me gusta es Hábitos Atómicos, de James Clear. Es un libro que me ayudó a cambiar la mentalidad.
Me enseñó que, si quiero ser disciplinado, debo enfocarme en mis hábitos: la hora en que me despierto, la hora en que me acuesto y todas las acciones que realizo diariamente. Esos hábitos impactan directamente en el desempeño de un CEO.
¿Cuál es su recomendación para mantener a su equipo motivado?
Creo que el líder debe predicar con el ejemplo. El equipo estará motivado si el líder está motivado. Trabajará con intensidad si ve esa misma intensidad en quien lo conduce.
No se trata solamente de exigir. Hay que demostrar con acciones.
Estoy convencido de que el ritmo del líder marca el ritmo del equipo. Si el líder trabaja al máximo nivel, el equipo tenderá a acompañarlo.
¿Cómo lidia con el estrés que produce la actividad empresarial?
Ahí es donde entra el amor por el trabajo. Hay estrés y problemas todos los días, pero cuando uno ama lo que hace, deja de verlo como una carga.
Se convierte en un compromiso, en una misión y en un propósito.
Entonces, el estrés pasa a transformarse en un desafío.
¿Alguna frase que lo defina?
La frase que más utilizo es: Predicar con el ejemplo.
Es algo que me ha servido siempre. Todo lo que hago es lo que intento transmitir a mi equipo. Por eso considero que esa frase es la que mejor me representa.