La relación entre Paraguay y Chile atraviesa una etapa de fortalecimiento, con una agenda que busca ir más allá del intercambio diplomático y enfocarse en oportunidades concretas de negocios. La visita oficial del presidente chileno José Antonio Kast a Asunción puso sobre la mesa nuevos acuerdos vinculados al comercio, las inversiones, la infraestructura y la seguridad regional.
El encuentro con el presidente Santiago Peña reafirmó la intención de ambos países de profundizar la integración económica del Cono Sur, con especial atención al desarrollo del corredor bioceánico, una infraestructura considerada estratégica para conectar los océanos Atlántico y Pacífico a través de Paraguay, Brasil, Argentina y Chile.
El intercambio comercial entre ambos mercados refleja una relación de complementariedad. Paraguay llega a Chile principalmente con productos vinculados al sector agropecuario, mientras que Chile abastece al mercado paraguayo con alimentos, productos industriales y manufacturas.
Uno de los grandes protagonistas del comercio bilateral es la carne bovina paraguaya, que logró una fuerte presencia en supermercados y restaurantes chilenos. A este producto se suman los derivados de soja, como la harina y otros subproductos, además de granos como arroz, maíz, chía y soja. También forma parte del intercambio la energía eléctrica paraguaya.
Del otro lado, Chile tiene una importante presencia en Paraguay con productos como salmón y otros pescados, frutas frescas, vinos, medicamentos, materiales para la construcción y diversas manufacturas. Esta dinámica muestra una relación en la que ambos países aportan desde sectores en los que cuentan con ventajas competitivas.
Durante la reunión bilateral, los mandatarios destacaron justamente el dinamismo del comercio entre ambos países y resaltaron el rol de Paraguay y Chile como proveedores de alimentos a nivel internacional. Además, valoraron la presencia de una delegación empresarial chilena interesada en explorar nuevas oportunidades de inversión, cooperación público-privada y alianzas estratégicas.
Uno de los principales instrumentos firmados durante la visita fue el convenio para evitar la doble imposición y prevenir la evasión y elusión fiscal. La medida busca brindar mayor certeza jurídica a empresas e inversores, facilitando un escenario más atractivo para nuevas operaciones comerciales.
Desde la perspectiva empresarial, este tipo de acuerdos puede favorecer la llegada de capital chileno a sectores productivos paraguayos, al reducir incertidumbres tributarias y establecer reglas más claras para quienes busquen expandir operaciones en ambos mercados.
Otro punto relevante fue el impulso al acuerdo comercial bilateral, que apunta a profundizar la integración económica y facilitar el intercambio de bienes y servicios. Los gobiernos coincidieron en la necesidad de modernizar las herramientas que permitan aumentar el flujo comercial y generar nuevos negocios.
En paralelo, el corredor bioceánico aparece como una pieza clave para transformar la ubicación geográfica de Paraguay en una ventaja competitiva. La conexión terrestre entre el Atlántico y el Pacífico puede abrir nuevas rutas para exportadores paraguayos, mejorar la logística y generar oportunidades en transporte, almacenamiento, servicios e industrias vinculadas al comercio exterior.
La agenda también incluyó temas de seguridad regional, especialmente vinculados a la protección de las rutas comerciales frente al avance del crimen organizado transnacional. Ambos países acordaron fortalecer la cooperación y el intercambio de información para garantizar corredores más seguros y eficientes.
Con esta nueva etapa, Paraguay y Chile buscan consolidar una relación que combina alimentos, infraestructura y capitales. Una conexión que puede resumirse en dos símbolos del intercambio: el asado que cruza hacia el mercado chileno y el salmón que llega a las mesas paraguayas, pero que apunta a mover una economía regional mucho más amplia.