Con 23 años de trayectoria, el AFW se mantiene como una plataforma que articula distintos actores del ecosistema de la moda paraguaya. Para Claudia Tomé, directora general del evento, esta nueva edición representa una evolución en la forma de acercar el diseño nacional al público.
“AFW sigue evolucionando junto con la moda paraguaya”, señala Tomé. La propuesta Resort 2026/27 incorpora distintos formatos y experiencias para acercar tanto a diseñadores de trayectoria como a nuevos talentos a las audiencias, bajo una mirada contemporánea sobre la identidad nacional.
Uno de los principales ejes de esta edición es precisamente el vínculo entre lo local y lo internacional. La intención no es dejar de lado las raíces paraguayas, sino encontrar nuevas maneras de expresarlas y llevarlas hacia otros públicos.
Para Tomé, ese equilibrio comienza con el conocimiento y la valoración de lo propio. “Cuando un diseñador comprende su historia, sus materiales y sus técnicas, puede explorar nuevas siluetas, lenguajes y formas de presentar una colección sin perder su esencia”, explica.
En este proceso, los códigos internacionales funcionan como una herramienta para ampliar el alcance de las propuestas paraguayas. El diálogo con otras estéticas y mercados puede abrir oportunidades de visibilidad, colaboración y expansión comercial para los diseñadores locales.
La identidad paraguaya ocupa así un lugar central en la construcción de una moda con proyección internacional. La artesanía, las técnicas de bordado, tejido y confección, además de los saberes transmitidos entre generaciones, forman parte de un patrimonio que puede convertirse en fuente de nuevas interpretaciones.
Pero detrás de esa identidad también existe un trabajo que, según Tomé, debe ser reconocido: la colaboración entre diseñadores y artesanos. La unión entre la visión creativa y el conocimiento de las técnicas y materiales permite desarrollar propuestas contemporáneas sin perder el vínculo con el origen.
“Valorar esa colaboración implica dar visibilidad y reconocimiento”, sostuvo la directora general del AFW.
Una plataforma para las nuevas generaciones
Otro de los focos de esta edición está puesto en los estudiantes, diseñadores emergentes y nuevos talentos. Para el AFW, estas nuevas voces representan el semillero de la industria que se está construyendo en Paraguay.
La participación dentro del evento busca ir más allá de la posibilidad de presentar una colección. También implica adquirir experiencia en planificación, producción, comunicación y trabajo en equipo, además de establecer vínculos con otros profesionales del sector.
Tomé destacó que el objetivo es que la participación en el AFW pueda convertirse en un punto de partida para quienes buscan construir una trayectoria dentro de la moda.
“Buscamos que su participación sea un punto de partida para construir una trayectoria y encontrar su lugar dentro de la industria”, afirmó.
La edición Resort 2026/27 también plantea diferentes espacios de acuerdo con las necesidades de cada diseñador o marca. Los desfiles boutique ofrecen un formato más cercano para desarrollar el universo creativo de cada propuesta, mientras que AFW Runway funciona como un escenario de mayor visibilidad y posicionamiento.
A esto se suma The Brand Edit, una experiencia que busca profundizar el encuentro entre las marcas y el público, además de la participación de firmas internacionales, que permite generar un intercambio de perspectivas con otros mercados.
Para Tomé, la profesionalización de la industria se construye justamente a través de este conjunto de experiencias. No se trata solamente de diseñar una colección, sino de aprender a producirla, comunicar su valor, generar interés y responder a las oportunidades comerciales que surgen.
“Como organizadores, nuestro trabajo es comprender esas necesidades y crear condiciones para que los talentos encuentren su visibilidad”, explica.
Con esta mirada, el AFW Resort 2026/27 busca que la moda paraguaya no se limite a una pasarela. La apuesta está en fortalecer las relaciones entre diseñadores, artesanos, marcas, estudiantes, profesionales y público, generando un ecosistema capaz de seguir creciendo más allá de cada edición.
Después de 23 años, el Asunción Fashion Week busca continuar ocupando ese lugar de conexión dentro de la industria y proyectar una moda paraguaya que pueda dialogar con el mundo sin dejar de lado aquello que la hace propia.