En manos de Artesana recicla restos textiles para convertirlos en artesanías de poyvi y crochet

Jazmín Quintana es la artífice del emprendimiento En manos de Artesana, nacido en 2019, que recicla trozos de tela para convertirlos en obras de arte, además de fomentar la cultura local, como el uso del poyvi.

“El negocio de tejer nació desde que yo era muy pequeña, pero el negocio de las artesanías en hilo y poyvi nació en el 2019, con el propósito de que las personas puedan saber y apreciar lo bello de las artesanías”, expresó la propietaria Jazmín Quintana.

La micro empresa reutiliza los restos de textiles, lo cual son unidos unos a otros y luego crea piezas únicas tejidas en telares. “El tejido en crochet y amigurumi es lo que me apasiona, elegimos este rubro porque amamos las artesanías”, reveló.

Entre la oferta de la firma se encuentran alfombras que pueden ser realizados de forma personalizada, ya sea en colores, texturas y tamaños, lo cual genera un valor diferencial para el cliente. Los más solicitados son los posa tereré y las mantas de hilo.

“Hemos crecido bastante, diría que un 60% y nuestras proyecciones apuntan a un mayor mercado, a nivel empresarial”, expresó con respecto al crecimiento del proyecto en volumen de ventas en este primer semestre frente al mismo periodo del año anterior.

En manos de Artesana emplea directamente a cuatro familias de artesanos. “Trabajan con nosotros cuatro familias de artesanos y en Central para las ventas somos un equipo familiar: mamá, papá, dos hijos ya grandes y uno de 12 años que ya nos ayuda también”, comentó.

Por último, Quitana reconoció que los principales desafíos son la falta de materia prima -o su costo excesivo- para la realización de los artículos. “La satisfacción que tenemos es que a través de nuestras manos llega la artesanías a distintos lugares y más personas le están dando valor a eso”, concluyó.

Cuando la IA lava activos: la investigación de un abogado paraguayo que pone a Europa a debatir quién responde por el delito

(Por NL) El desarrollo de la inteligencia artificial en las películas parecía algo muy futurista; sin embargo, hoy forma parte del debate jurídico internacional. Los sistemas de inteligencia artificial capaces de decidir, aprender y ejecutar maniobras de lavado de dinero sin que una persona intervenga en cada operación obligan a replantear uno de los principios básicos del derecho penal: ¿quién es el responsable cuando el delito lo ejecuta un algoritmo? Esa fue la pregunta que el abogado paraguayo José Fernández Zacur llevó al Congreso Internacional sobre Prevención y Represión del Lavado de Activos, en la Universidad de Santiago de Compostela, España, donde presentó una investigación que despertó el interés de algunos de los principales penalistas de Europa.