Kate Reichardt, directora creativa y curadora del Asunción Fashion Week, explicó que “la intención de esta edición fue ir más allá de la pasarela, quisimos hacer algo diferente. Elegimos distintas locaciones para cada desfile, para que cada uno tenga una identidad. Como Victoria se inspiró en todo lo que es la Riviera, qué mejor lugar que Rialto, donde tenemos un lago enfrente con el sunset, para que se sienta, más allá de la ropa”.
La colección reúne alrededor de 40 looks y mantiene elementos característicos de la marca, como el encaje, los brillos y los detalles metalizados, pero desde una mirada más fresca y renovada.
“Se nota que es ella, pero es algo nuevo, reinterpretado”, resumió Reichardt sobre una propuesta que conserva el ADN de Maluff, pero incorpora una lectura más estival, con prendas frescas, colores propios de la temporada y una silueta más holgada.
La artesanía como nuevo lujo
Más allá de las tendencias de temporada, Reichardt puso el foco en uno de los movimientos que atraviesa actualmente a la moda internacional: la revalorización de la artesanía y de aquello que identifica a cada territorio.
La directora creativa señaló que el desafío planteado por Maluff también estuvo relacionado con reinterpretar elementos locales y llevarlos hacia una estética con alcance global. La idea es tomar técnicas, tejidos y referencias de la artesanía paraguaya y transformarlos en propuestas contemporáneas, innovadoras y diferentes de las representaciones tradicionales.
Para Reichardt, esta búsqueda responde a una tendencia mundial: la artesanía local se convirtió en “el nuevo lujo”. Frente a la facilidad de acceso que propone el fast fashion, aquello que requiere horas de trabajo manual, creatividad y conocimiento adquiere un valor diferencial.
En esta colección, gran parte de las piezas son realizadas a mano por artesanas y costureras que trabajan con la diseñadora. El proceso, sostiene Reichardt, es precisamente lo que aporta identidad y exclusividad a las prendas.
Este cambio también se refleja en la mirada del consumidor paraguayo. Kate señaló que, con el tiempo, los productos vinculados con la producción local y el arte indígena fueron ganando mayor reconocimiento dentro de la moda. Hoy existe una valoración más amplia de estas propuestas, especialmente cuando dialogan con el diseño contemporáneo y encuentran nuevas formas de llegar al público.
“Hay que también darle una plataforma a los artesanos”, dijo, señalando que el siguiente paso para la industria local debería ser visibilizar a quienes están detrás de los tejidos, las costuras y las técnicas que terminan convirtiéndose en piezas de moda.
La construcción de esta edición del Asunción Fashion Week demandó aproximadamente seis meses de trabajo. El proceso comenzó con la definición de un concepto general y la búsqueda de distintos venues que permitieran desarrollar una experiencia particular para cada desfile.
La dirección creativa trabajó mano a mano con los diseñadores para encontrar el equilibrio entre la identidad general del Fashion Week y la visión individual de cada marca.