El sector cerró 2025 con casi US$ 90 millones en ventas externas, lo que representó un crecimiento interanual cercano al 20%. La tendencia positiva se mantiene desde hace tres o cuatro años y, de acuerdo con Streber, las perspectivas para este ejercicio son favorables.
“Estamos alrededor de los US$ 100 millones, entonces queremos cerrar mejor”, señaló el titular de Cifarma, al referirse al desempeño de las exportaciones y a la expectativa de superar el resultado del año pasado.
La oferta exportadora está compuesta principalmente por productos farmacológicos no biológicos. Entre ellos se encuentran el ibuprofeno, utilizado como analgésico y antiinflamatorio; la atorvastatina, indicada para el control del colesterol; y medicamentos destinados al tratamiento de la diabetes.
Streber aclaró que el país todavía no desarrolla ni elabora medicamentos biológicos para exportación, un segmento que presenta características particulares por sus procesos de desarrollo y producción.
Mientras tanto, las empresas nacionales continúan ampliando sus capacidades para competir en los mercados externos. El crecimiento de las exportaciones es parte de un proceso de inversión que abarca infraestructura, incorporación de tecnología y formación de profesionales especializados.
El fortalecimiento de la industria también está vinculado con la evolución de los controles sanitarios. Streber destacó que la Dirección Nacional de Vigilancia Sanitaria (Dinavisa) haya obtenido la certificación ISO 9001, un avance que, según consideró, contribuye a mejorar la confianza internacional en el sistema sanitario paraguayo y en los productos elaborados localmente.
“Cuando un país tiene una autoridad sanitaria robusta, eso significa que su industria nacional está muy bien posicionada”, afirmó.
Al mismo tiempo, el aumento de las exigencias regulatorias obliga a las empresas a realizar inversiones importantes para adecuar sus instalaciones, incorporar maquinarias y elevar sus estándares de producción.
En ese contexto, las firmas asociadas a Cifarma trabajan en planes para ampliar sus plantas y adquirir equipos de última generación. Sin embargo, la inversión no termina con la compra de tecnología: también requiere capacitar a los colaboradores para que puedan operar los nuevos sistemas.
El gremio busca, además, fortalecer la incorporación de profesionales jóvenes, especialmente egresados de carreras vinculadas con la química farmacéutica, para responder a las necesidades técnicas de una industria en expansión.
El 70% de la demanda local
El mercado interno es otro de los pilares del sector. Según Streber, la producción farmacéutica nacional cubre cerca del 70% de las necesidades de medicamentos de la población, una participación que considera fundamental para avanzar hacia la soberanía sanitaria.
La pandemia puso en evidencia la importancia de contar con capacidad productiva propia frente a posibles interrupciones de las cadenas internacionales de suministro. Ante una emergencia sanitaria, un conflicto o restricciones comerciales, disponer de medicamentos elaborados localmente puede resultar determinante para sostener el abastecimiento.
“Si se cierra el país, nosotros podemos sustentar”, expresó el presidente de Cifarma, al destacar la necesidad de seguir desarrollando la industria nacional.
De cara a 2027, el sector pretende continuar ampliando su capacidad productiva, incorporar mejores maquinarias y capacitar a sus equipos. Para sostener ese ritmo, Streber señaló que las empresas necesitan previsibilidad financiera y presupuestaria que les permita planificar inversiones a largo plazo.
El dirigente también manifestó su oposición a un eventual aumento del gravamen aplicado a la tirzepatida y otros medicamentos del grupo GLP-1. Consideró que una mayor carga tributaria podría dificultar el acceso a tratamientos que, según sostuvo, también pueden contribuir a reducir las complicaciones médicas y los costos asociados para el sistema de salud.
Así, mientras los medicamentos nacionales buscan llegar a más mercados, la apuesta de la industria combina crecimiento exportador, inversiones en tecnología y mayor capacidad para abastecer a la población. El objetivo es sostener la expansión del sector y consolidar una producción farmacéutica capaz de responder tanto a la demanda interna como a las oportunidades del exterior.