La silla cable evoluciona: los mobiliarios de Debarro estilizan lo tradicional

Debarro es una empresa que surgió a finales del 2019, con la producción de arbolitos artesanales con detalles únicos y paralelamente se enfocaron en la producción de mobiliarios en general, entre ellos unas estilizadas sillas de cable. La empresa está dirigida por Sebastián Muñoz Carlstein y Carlos Sandoval Moreno

"El nombre buscaba transmitir un poco esa identidad de nuestro país, con la artesanía. El naciente se llamó nuestro primer arbolito de Navidad, hecho en madera reciclada y con adornos como pequeños cántaros de barro, arreglos de ñandutí, y así quedo un producto muy atractivo. Luego empezamos a fabricar mobiliarios en general, sobre todo sillas y mesas de cable", mencionó Sandoval

Iniciaron con la fabricación de los juegos de mesa y sillas de cable para exteriores, para luego sumar a su catálogo mobiliario en general para hogares y oficinas, hechos de madera, hierro, y otros materiales. 

Al principio vendían alrededor de 10 juegos por mes, pero ahora, en promedio, poseen unos 100 pedidos mensuales. Además, durante la cuarentena la cantidad de pedidos creció sostenidamente, lo cual atrajo a empresas inmobiliarias para solicitar sus mobiliarios personalizados. 

Para la producción de los mobiliarios trabajan con varios artesanos de la zona Central, que se encargan de fabricar los diseños que realizan en el emprendimiento. Según Sandoval, en el proceso de producción cuentan con dos categorías de artículos, la primera está relacionada con los que ya fueron diseñados y tienen un proceso de fabricación de cinco días (aproximadamente) y la segunda son todos aquellos mobiliarios personalizados que se encargan, que mantienen un proceso de fabricación más extenso dependiendo de la complejidad. 

"Los precios los publicamos en nuestras redes sociales, pero básicamente una silla tradicional de cable está a partir de G. 180.000. El valor varía de acuerdo a los materiales utilizados en su fabricación. Obviamente si los clientes necesitan un pedido importante, vamos conversando sobre los precios y les asesoramos para que elijan un mobiliario que se adapte a sus necesidades", afirmó. 

El emprendimiento se promocionó fuertemente a través de las redes sociales y como un siguiente paso, los creadores habilitaron el DeBarro Rogá, ubicado sobre Ocampos Lanzoni 549, barrio San Cristobal). Además, próximamente venderán sus productos a través de su página web.

"La idea es que las personas vengan a nuestra tienda y puedan ver los productos disponibles y a partir de ahí puedan personalizar sus juegos", añadió.

Por último, Sandoval expresó que están orgullosos porque su producto “La Chuchi” (silla colgante) estará en la exposición de arte de la Bienal de Madrid, en noviembre de este año.

La Costanera sumará un nuevo símbolo: un monumento de casi 11 metros a Nuestra Señora de la Asunción

(Por BR) Asunción sumará en los próximos días un nuevo símbolo urbano y religioso. La capital contará con un monumento de gran escala dedicado a Nuestra Señora de la Asunción, patrona y fundadora espiritual de la ciudad, que será emplazado en el paseo central de la Costanera, detrás del Palacio de Gobierno. La obra demandó más de un año de trabajo, tendrá cerca de 11 metros de altura y será inaugurada, si el cronograma oficial se mantiene, entre el 14 y el 15 de agosto, coincidiendo con las celebraciones por el aniversario de la capital.

Le dijeron que nadie imprimiría de madrugada: la idea que convirtió a Printos en la imprenta 24 horas que emplea a 45 personas

(Por NL) Todo comenzó hace unos 15 años con una computadora que tenía en su casa, una impresora de escritorio y un pequeño local de apenas dos por tres metros. A partir de esos recursos, nació lo que finalmente se convertiría en una de las imprentas más reconocidas de Asunción. Sin embargo, el crecimiento de Printos no se explica solo por la inversión en equipos o la ampliación de servicios, que al inicio eran muy limitados, sino también por una decisión que tomó posteriormente su fundador, Luis Enrique Rene Melzer Resquin: mantener el negocio abierto las 24 horas cuando prácticamente nadie creía que pudiera funcionar.