Paraguay busca potenciar el sector minero como una vía para atraer inversiones, expandir la economía y generar nuevas oportunidades en el ámbito industrial. El Gobierno avanza en propuestas para actualizar el marco regulatorio. Por otra parte, desde el sector privado mencionan que el país ya cuenta con recursos identificados que podrían dar inicio a una nueva etapa para la actividad.
Mauricio Bejarano, viceministro de Minas y Energía, sostuvo que la primera política minera se encuentra en una etapa de aprobación y que tendrá como eje principal los minerales críticos, entre ellos, el uranio y el titanio, además de contemplar las perspectivas de las tierras raras, el hierro y el litio.
“Se están focalizando los esfuerzos para que se pueda tener una mayor inversión nacional y extranjera”, afirmó Bejarano.
Reglas claras para atraer inversiones
Uno de los desafíos se centra en establecer condiciones que permitan avanzar desde la exploración hasta la explotación comercial. En ese aspecto, Bejarano indicó que el proyecto del código minero se basa en considerar las mejores prácticas internacionales, mecanismos para otorgar bloques mineros y herramientas que permitan impulsar el valor agregado mediante el procesamiento y la refinación de los minerales.
Víctor Fernández, titular de la Capami, coincidió en que el marco legal será de vital importancia para dar lugar a nuevas inversiones. Mencionó que Paraguay actualmente cuenta con dos proyectos de uranio y uno de titanio con recursos definidos, que podrían ser relevantes para el crecimiento del sector.
“Necesitamos que el Estado se despierte y acompañe este momento único en donde ya tenemos los yacimientos, el precio está en aumento en el mercado mundial y solo nos falta una ley minera adecuada y menos burocracia”, sostuvo Fernández.
Más allá de la extracción
El crecimiento del sector minero puede beneficiar a otras áreas y contribuir a su desarrollo económico, como la construcción, el transporte y la logística, entre otras. Desde la Capami sostienen que el impacto no se limitaría a la producción de minerales, sino que también abarcaría las exportaciones, los ingresos fiscales y las nuevas oportunidades de empleo.
Fernández declaró que, si los proyectos mencionados alcanzan la etapa operativa, podrían representar un ingreso estimado de unos US$ 50 millones anuales en impuestos y regalías, además de unos 1.100 empleos directos y más de 13.000 indirectos.
Paraguay se encontraría ante el desafío de transformar el potencial geológico en proyectos productivos, con reglas que favorezcan la inversión y den lugar al desarrollo de una cadena de valor que genere importantes beneficios para la economía nacional.