El presidente de la Asociación de Casas de Cambio, Emil Mendoza, explicó en detalle la compleja situación financiera que atraviesa el gremio.
“Usualmente, no es un buen año para las instituciones cambiarias cuando el dólar registra una marcada depreciación. En nuestro país se da la particularidad de que todas las demás monedas se calculan a partir del dólar”, señaló.
Mendoza profundizó en el problema estructural que enfrentan a diario.
“En una casa de cambio, la mercadería es la moneda extranjera. Nosotros no podemos quedarnos sin stock para atender a nuestros clientes, pero lo que vendemos se va depreciando progresivamente, lo que genera pérdidas significativas”, explicó.
Esta dinámica convierte los períodos bajistas del billete verde en verdaderos dolores de cabeza, ya que los empresarios deben vender divisas en un mercado a la baja, asumiendo el costo de la pérdida de valor para mantener la liquidez operativa.
Sin embargo, el aspecto económico no es el único frente de batalla. Mendoza manifestó su profunda inquietud por el aumento de la criminalidad, especialmente en el departamento de Alto Paraná.
“Nuestros asociados temen que la inseguridad en el este del país siga incrementándose. Lo ocurrido no es un hecho aislado. El megaasalto registrado en Santa Rita es un caso más de varios que ya se dieron en esa zona”, advirtió.
Ante esta delicada coyuntura, el gremio ya inició gestiones con las autoridades para buscar soluciones.
“Ya tuvimos un primer contacto con la Policía Nacional y las autoridades prometieron cambios estratégicos en la localidad y en el departamento afectado”, comentó Mendoza, aunque dejó entrever cierta cautela respecto de la implementación efectiva de estas medidas.
“La irrupción de facciones criminales provenientes de Brasil podría incrementar los niveles de violencia en el este del país si no se toman medidas urgentes”, sentenció.
La coyuntura actual coloca a las casas de cambio en una encrucijada compleja. Mientras lidian con la erosión de sus ganancias por la depreciación del dólar, deben redoblar esfuerzos en materia de seguridad para proteger tanto a sus empleados como a sus clientes.