Las primas directas registraron un crecimiento acumulado de 9,3% al cierre del ejercicio comprendido entre julio de 2025 y junio de 2026, alcanzando una producción total de G. 4,6 billones. El desempeño estuvo acompañado por una mejora de la eficiencia operativa y un fuerte crecimiento de la utilidad técnica, en un contexto económico que continuó favoreciendo la expansión de la actividad aseguradora.
Para Jazmín Bernal, superintendenta de Seguros del Banco Central del Paraguay (BCP), el cierre confirma una senda de desarrollo sostenido del mercado, aunque también abre una etapa marcada por nuevos desafíos regulatorios y por la necesidad de seguir aumentando la penetración del seguro.
“El cierre del ejercicio 2025-2026 refleja el continuo desarrollo del mercado asegurador”, señaló Bernal, al destacar que el sector mantuvo su expansión en un escenario de buen desempeño de la economía paraguaya.
Más primas y una mejora del resultado técnico
Uno de los datos más relevantes del ejercicio aparece en la evolución de los resultados del negocio asegurador.
Los siniestros netos ocurridos alcanzaron G. 1,18 billones, mientras que la tasa de siniestralidad neta descendió a 33,4%, frente al 33,8% registrado en el ejercicio anterior.
La utilidad técnica neta, que refleja el resultado obtenido de las primas una vez descontados los siniestros y los gastos de gestión, llegó a G. 708.000 millones, un crecimiento de 48,3% respecto al ejercicio anterior.
El resultado global, por su parte, cerró en G. 852.000 millones, con una expansión de 15,4%.
Estos números muestran que el crecimiento del mercado no estuvo impulsado únicamente por una mayor emisión de primas, sino también por una mejora en la capacidad de las compañías para transformar esa producción en resultados técnicos.
Esto se refleja en el ratio combinado, uno de los principales indicadores utilizados para medir la eficiencia del negocio asegurador. Durante el ejercicio pasó de 84,7% a 79,7%, evidenciando una reducción del peso conjunto de los siniestros y gastos sobre las primas.
Vida gana protagonismo de la mano del crédito
El crecimiento tampoco fue homogéneo entre los distintos segmentos.
El ramo Vida se posicionó como uno de los principales motores del mercado durante el ejercicio, impulsado especialmente por la expansión del crédito y la mayor utilización de productos financieros.
Las primas de vida de corto plazo crecieron 38,8% respecto al ejercicio anterior, mientras que las de largo plazo aumentaron 72,1%. Según Bernal, parte de este comportamiento está asociado a los seguros contratados por entidades financieras para cubrir la cancelación de deudas.
La relación entre crédito y seguros se vuelve así cada vez más visible dentro de la estructura del mercado. A medida que aumenta la colocación de préstamos y el uso de tarjetas de crédito, también crece la demanda de coberturas vinculadas a esas operaciones.
En los seguros patrimoniales, el segmento de automóviles mostró un desempeño favorable, mientras que los seguros de accidentes personales y agropecuarios registraron señales de desaceleración.
Rentabilidad sólida, aunque con menor aporte de las inversiones
La rentabilidad general del mercado se mantuvo en niveles elevados.
El ROE, que mide el retorno sobre el patrimonio, cerró en 28,1%, ligeramente por debajo del 28,5% registrado durante el ejercicio 2024-2025. Sin embargo, el ROE técnico avanzó de 18,5% a 23,4%, mientras que el retorno sobre activos (ROA) pasó de 11% a 11,2%.
La diferencia entre ambos indicadores permite observar dos movimientos dentro del sector. Mientras la actividad aseguradora propiamente dicha mejoró su rentabilidad, el resultado proveniente de las inversiones tuvo un menor desempeño, lo que explica la leve reducción del ROE global.
En términos de solvencia y capacidad de respuesta, la Superintendencia considera que el mercado mantiene una posición sólida. Los siniestros pendientes representan actualmente el 13,2% del patrimonio neto total de las aseguradoras.
El desafío está en llegar a más personas y empresas
A pesar del crecimiento de la industria, la penetración del seguro continúa siendo uno de los puntos que marcan la distancia entre Paraguay y otros mercados de la región.
Las primas representan actualmente alrededor del 1,3% del PIB, mientras que el promedio regional se encuentra cerca del 3%.
La diferencia se vuelve todavía más evidente cuando se observa el universo empresarial.
Un análisis realizado en 2025 sobre empresas registradas con RUC mostró que apenas el 3% de las microempresas contaba con algún tipo de seguro. La proporción aumenta al 11% entre las pequeñas empresas, 24% en las medianas y 39% entre las grandes.
Para el sector, estos números representan al mismo tiempo una brecha y una oportunidad.
El crecimiento de las primas y de los resultados demuestra que existe una industria en expansión, pero buena parte de la población y del tejido empresarial todavía permanece fuera del mercado asegurador.
Bernal considera que la reducción de esta brecha dependerá de un proceso gradual, apoyado en una mayor inclusión financiera, el desarrollo del mercado y los cambios previstos dentro de la nueva Ley de Seguros. No obstante, advirtió que se trata de una transformación estructural cuyos resultados no serán inmediatos.
Una industria que también se digitaliza
La transformación del mercado también pasa por los canales de comercialización. La contratación digital, la emisión de pólizas electrónicas y la atención de siniestros mediante plataformas no presenciales ganaron espacio durante los últimos años, obligando al regulador a reforzar los mecanismos de supervisión.
Desde 2025, la Resolución SS.SG. N.° 210/2025 establece condiciones mínimas para aseguradoras, agentes y corredores que operan por canales digitales, incluyendo requisitos relacionados con identificación, consentimiento, información al cliente, trazabilidad, conservación de registros, protección de datos y grabación de llamadas.
El crecimiento del mercado asegurador paraguayo, por lo tanto, comienza a mostrar varias velocidades. Por un lado, aumentan las primas, mejora la eficiencia técnica y algunos ramos, como Vida, registran expansiones importantes. Por otro, persiste una baja penetración y una amplia porción de personas y empresas sin cobertura.
El ejercicio 2025-2026 deja así a una industria con mejores indicadores y mayor rentabilidad técnica, pero también con un mercado todavía amplio por desarrollar. El próximo desafío será convertir ese potencial en una mayor cultura aseguradora, nuevas coberturas y productos capaces de llegar a segmentos que todavía permanecen fuera del sistema.