El saldo de los créditos al sector privado registró un crecimiento interanual de 15,56%, evidenciando que la demanda de financiamiento por parte de empresas y familias se mantiene firme, incluso en un escenario de costo del dinero más exigente.
Este dinamismo no fue homogéneo. Los préstamos en moneda extranjera mostraron un mayor impulso, con una expansión de 20,84%, frente al 13,13% de los créditos en moneda nacional. La diferencia sugiere una mayor inclinación hacia el financiamiento en dólares, apalancada en tasas más bajas en comparación con el guaraní.
En paralelo, los depósitos del sector privado en bancos y financieras crecieron 16,90% interanual, consolidando una base de ahorro sólida dentro del sistema. Sin embargo, al igual que en el crédito, se observa un mayor crecimiento en moneda extranjera (18,42%) frente a los depósitos en guaraníes (16,00%), lo que deja entrever una leve preferencia por instrumentos en divisas.
Pese a este escenario expansivo, el costo del financiamiento es un factor relevante. La tasa de interés activa promedio en moneda nacional se ubicó en 16,40%, con una leve reducción mensual, pero aún más de dos puntos porcentuales por encima del nivel registrado un año atrás. Por su parte, la tasa pasiva alcanzó 6,85%, también con incrementos tanto mensuales como interanuales.
En moneda extranjera, las condiciones siguen siendo más favorables. La tasa activa promedio se situó en 7,99%, mientras que la pasiva alcanzó 4,15%. No obstante, ambos indicadores mostraron leves subas, reflejando que el contexto financiero internacional todavía ejerce presión sobre el costo del dinero.
Este escenario se da en paralelo a una expansión general del financiamiento al consumo y a la actividad económica, reforzando el rol del crédito como uno de los principales motores del dinamismo interno.
A nivel de solidez, el sistema financiero continúa mostrando indicadores robustos. La liquidez se ubicó en 31,30% y la rentabilidad en 18,27%, ambos con mejoras mensuales. La solvencia alcanzó 17,84%, mientras que la morosidad se mantuvo en niveles bajos, en torno al 2,46%, lo que refleja una adecuada calidad de cartera y capacidad de respuesta ante eventuales shocks.
Por su parte, el mercado de valores registró un desempeño positivo, aunque más moderado. El volumen negociado acumulado al tercer mes del año alcanzó G. 13,4 billones, con un crecimiento interanual de 3,23%, consolidando su rol como alternativa de financiamiento e inversión, aunque todavía con margen para una mayor profundización.
En cuanto a la política monetaria, el panorama se mantiene estable. El Banco Central del Paraguay decidió sostener su tasa de política monetaria en 5,50% anual, en línea con una estrategia de cautela frente a la evolución de la inflación y el entorno externo.
A nivel global, los principales bancos centrales también optaron por una pausa. Tanto la Reserva Federal de Estados Unidos como el Banco Central Europeo mantuvieron sus tasas sin cambios en sus últimas reuniones. En la región, el escenario es mixto: Brasil aplicó un recorte de 0,25 puntos porcentuales, mientras que Chile, Colombia, Perú y Uruguay decidieron mantenerlas sin variaciones.
Así, si bien el sistema financiero paraguayo continúa mostrando fortaleza y crecimiento, el entorno de tasas aún elevadas se mantiene como un elemento clave a monitorear en los próximos meses, especialmente por su impacto en el acceso al crédito y en las decisiones de inversión.