Con este resultado, la inflación acumulada en el primer semestre del 2026 alcanzó 1,9%, considerablemente por debajo del 3% registrado en igual período de 2025. A su vez, la inflación interanual se ubicó en 2,1%, descendiendo desde el 2,4% de mayo y muy lejos del 4% observado doce meses atrás.
En términos prácticos, la deflación registrada en junio significa que, en promedio, el conjunto de bienes y servicios que conforman la canasta utilizada para medir el IPC costó menos que el mes anterior. Si bien esto no implica que todos los productos hayan bajado de precio, sí evidencia una reducción en el nivel general de precios durante el mes.
El comportamiento también refuerza un escenario de estabilidad que el Banco Central viene consolidando desde hace varios meses, con una inflación que se mantiene por debajo de la meta del 3,5%, con un rango de tolerancia de ±2 puntos porcentuales.
Otro indicador que siguió mostrando moderación fue la inflación núcleo, que excluye los precios más volátiles y permite observar con mayor claridad la tendencia de fondo de la inflación. En junio registró una variación mensual de 0%, ubicándose por encima de la inflación total debido a la caída del índice general.
En términos interanuales, la inflación núcleo alcanzó 1,7%, por debajo del 1,9% registrado en mayo y también significativamente inferior al 4% observado en junio del año pasado.
Este indicador es especialmente seguido por los analistas económicos y por el propio Banco Central, ya que permite evaluar si las presiones inflacionarias responden a factores temporales —como variaciones en alimentos frescos o combustibles— o si obedecen a una tendencia más persistente dentro de la economía.
Los datos publicados muestran que Paraguay continúa transitando un contexto de baja inflación, luego de los episodios de fuertes aumentos de precios registrados a nivel mundial en años anteriores. Una inflación controlada suele favorecer el poder adquisitivo de los hogares, brindar mayor previsibilidad a consumidores y empresas y facilitar la planificación de inversiones y decisiones de consumo.
Además, la moderación de los precios constituye uno de los principales elementos que observa el Banco Central al momento de definir su política monetaria. Con una inflación contenida y expectativas estables, la autoridad monetaria dispone de un entorno más favorable para mantener condiciones financieras consistentes con el crecimiento económico.
La inflación permanece bajo control, el índice anual continúa alejándose de los niveles observados un año atrás y Paraguay mantiene uno de los entornos de mayor estabilidad de precios de la región.