Esta situación impulsó la inflación, ejerciendo presión sobre los ingresos reales y el crecimiento económico. Como resultado, las proyecciones de crecimiento del PIB fueron revisadas a la baja, mientras que las de inflación se ajustaron al alza.
La evolución de los precios de los commodities muestra aumentos significativos: el gas asiático subió un 80,8%; el polipropileno, un 54,5%; el polietileno, un 54,3%; el gas en Europa, un 43,2%; y el metanol, un 42,6%. En este contexto, el PIB global para finales de 2026 se estima en 2,8%, por debajo del 3,4% previsto anteriormente.
El crecimiento global se debilitará en un escenario de interrupción de duración limitada, desacelerándose ligeramente en Norteamérica y Europa antes de una recuperación gradual.
Por países, Estados Unidos crecerá un 2% en 2026 y un 1,8% en 2027; Canadá se desacelerará hasta el 1,2% para luego repuntar al 1,9%; mientras que México pasará del 1,7% al 1,9%. El Reino Unido crecerá un 0,9% en 2026 y un 1,1% en 2027, mientras que China moderará su expansión hasta el 4,5% en 2026 y el 4,3% en 2027.
El reporte también resalta que muchos países actuaron con rapidez para ofrecer alivio frente al aumento de los precios de la energía. Destaca que numerosos gobiernos implementaron medidas de apoyo para hogares y empresas con el fin de mitigar el impacto del incremento de los costos energéticos. La OCDE subraya que estas medidas discrecionales deben estar bien focalizadas en los hogares más necesitados y en las empresas viables, mantener los incentivos para reducir el consumo de energía y contar con mecanismos de expiración claros que permitan su pronta retirada cuando los precios de la energía disminuyan. España, Francia, Corea del Sur y los Países Bajos sobresalen en este aspecto.
Intervenciones no durarán mucho tiempo
Para el exministro de Hacienda César Barreto, el incremento del precio del petróleo de la magnitud observada durante estos tres meses de conflicto ha generado una combinación de aceleración inflacionaria y desaceleración del crecimiento económico, un fenómeno que ya se observó en situaciones similares en el pasado.
“En el corto plazo, estos efectos pueden ser mitigados mediante esquemas de subsidios aplicados por aquellos gobiernos que tengan margen fiscal para hacerlo, pero difícilmente puedan sostenerlos por mucho tiempo”, opinó.
Por lo tanto, señaló Barreto, la magnitud del efecto negativo sobre la economía mundial dependerá de la duración de la interrupción o reducción del flujo de petróleo originado en Medio Oriente hacia el resto del mundo.
“Las últimas proyecciones del FMI incorporaron estos posibles efectos en distintos escenarios de duración, la cual aún es incierta considerando las negociaciones en marcha y el tiempo que posteriormente se requiera para normalizar la situación”, complementó.