“Actualmente estoy como presidente, en reemplazo del señor Luis, quien era el presidente anterior y pidió un receso”, explicó Pilz, que hoy encabeza el club.
El origen: amigos, un chat y el impulso de Luis Gaona
El club nació de manera informal entre un grupo de amigos unidos por la admiración hacia la marca Volvo. En esa etapa inicial, la figura de Luis Gaona fue fundamental como uno de los impulsores de las primeras reuniones y del crecimiento del grupo.
Ese espacio informal se transformó en el punto de partida de las primeras salidas organizadas y de la construcción del club como una verdadera comunidad.
Con el paso del tiempo, el grupo fue creciendo y alcanzó encuentros de gran magnitud. En promedio, las salidas reunían entre 10 y 13 vehículos, aunque en algunos casos esas cifras fueron ampliamente superadas.
“Llegamos a juntar unas 31 unidades en un encuentro realizado en Villa Águila”, detalló Pilz.
Los recorridos se realizaron tanto dentro de Paraguay como en el exterior, incluyendo viajes a distintos puntos del país.
“Fuimos a Santa María, Misiones, en tres o cuatro oportunidades. También nos sumamos a encuentros organizados por otros grupos”, comentó.
Un club con espíritu familiar
Más allá de los autos, el Volvo Club Paraguay se consolidó con un enfoque familiar y comunitario, donde las salidas incluyen a los entornos cercanos de los propietarios.
“La idea fundamental siempre fue organizar actividades para las familias”, explicó Pilz.
El club reúne principalmente vehículos antiguos, aunque también existen algunas unidades más recientes.
“Hay vehículos de entre 30 y 50 años de antigüedad, que es lo que generalmente se considera un vehículo clásico. Algunos socios tienen unidades más nuevas, pero nuestro foco está principalmente en los modelos con más de 30 años”, señaló.
El sueño del centenario: un gran encuentro en Asunción
El próximo gran objetivo del club es organizar un encuentro especial por los 100 años de Volvo, con la meta de reunir la mayor cantidad posible de unidades en la capital.
El evento aún se encuentra en etapa de planificación, pero podría convertirse en uno de los hitos más importantes en la historia del club y, eventualmente, en el cierre de una etapa para varios de sus integrantes.
“Esa va a ser nuestra última gran actividad, al menos eso creo yo”, agregó.
La historia personal detrás de la pasión
En el caso de Pilz, la relación con Volvo nació en la infancia y se consolidó muchos años después. “Mi papá trabajaba en una estación de servicio y su patrón tenía una unidad modelo 78”, recordó.
Ese recuerdo marcó su vínculo con la marca hasta concretar la compra de su propio vehículo años más tarde.
“Ya con casi 40 años vi una unidad en una playa de venta de vehículos y la adquirí por ese recuerdo de infancia. Hoy ya hace 18 años que la tengo y recorrí más de 400.000 kilómetros con ella”, relató.
Autos en uso diario y una red que se apoya entre sí
Lejos de ser vehículos de colección guardados en un garaje, muchos de los Volvo que integran el club continúan utilizándose a diario, lo que obliga a sus propietarios a mantener una activa red de colaboración para conseguir y adaptar repuestos.
“En mi caso es un vehículo de uso diario. Tengo tres unidades: una en proyecto y dos funcionando”, explicó Pilz.
Uno de los rasgos más distintivos del grupo es precisamente la ayuda mutua entre sus integrantes. Ante la escasez de repuestos en el mercado local, los miembros del club comparten contactos, piezas y soluciones mecánicas.
En algunos casos, incluso recurren a la adaptación de componentes provenientes de otras marcas compatibles, una práctica que les permite mantener en circulación vehículos que continúan despertando admiración décadas después de haber salido de fábrica.