Aunque la compañía no emitió una confirmación oficial detallada sobre esta estrategia, distintos reportes de medios especializados chinos y registros de marcas muestran que Xiaomi inscribió los nombres “Skynomad” y “Xuntian”, lo que alimentó las versiones sobre una segunda arquitectura comercial enfocada en un segmento más amplio y orientado a mercados donde la infraestructura de carga aún es limitada.
La movida sería significativa porque marcaría un giro respecto al posicionamiento que Xiaomi construyó hasta ahora con su división automotriz: vehículos 100% eléctricos, de alto desempeño y fuerte carga tecnológica.
Con el SU7, la marca logró irrumpir en un mercado altamente competitivo dominado por gigantes como Tesla, ofreciendo prestaciones premium a un precio considerablemente más accesible. Luego llegó el Xiaomi YU7, ampliando su catálogo y consolidando la ambición automotriz del grupo.
Ahora, la posible llegada de Skynomad apuntaría a otro terreno: el de los EREV (Extended Range Electric Vehicles), una categoría que combina propulsión eléctrica con un pequeño motor a combustión que funciona exclusivamente como generador para recargar la batería.
En la práctica, esto permite que el vehículo mantenga la experiencia de manejo de un eléctrico, pero con autonomías mucho más amplias y menor dependencia de estaciones de carga.
Según reportes del sector, el primer modelo —internamente identificado como Kunlun N3— sería un SUV de gran tamaño, superior a los cinco metros de largo, con una autonomía puramente eléctrica de entre 400 y 500 kilómetros, y un rango total cercano a los 1.500 kilómetros gracias al apoyo de un motor turbo 1.5 litros.
La estrategia tiene lógica de mercado. En China, la desaceleración del crecimiento de los eléctricos puros tras la reducción de subsidios estatales impulsó una mayor demanda por soluciones híbridas y de autonomía extendida, especialmente entre usuarios familiares.
Ese nicho hoy está dominado por marcas como Li Auto y Aito, dos referentes que Xiaomi buscaría desafiar con una propuesta más agresiva en precio.
Las estimaciones apuntan a que Skynomad se ubicaría por debajo de los 250.000 yuanes (unos US$ 35.000), convirtiéndose en una suerte de equivalente automotriz de lo que representa Redmi dentro del negocio de smartphones: una opción más accesible, masiva y enfocada en relación precio-prestaciones.
Otro dato clave es que Xiaomi ya estaría diversificando su cadena de suministro de baterías, incorporando nuevos proveedores como Sunwoda y CALB, reduciendo así su dependencia de CATL y BYD.
Más allá de si Skynomad termina siendo una submarca independiente o una línea dentro de Xiaomi Auto —algo sobre lo que aún existen versiones cruzadas—, el mensaje es claro: Xiaomi no quiere limitarse al nicho premium eléctrico.
La tecnológica china parece decidida a replicar en la industria automotriz la fórmula que la convirtió en un gigante global de electrónica de consumo: diversificación rápida, fuerte integración tecnológica y expansión agresiva hacia segmentos de alto volumen. En un mercado que evoluciona a velocidad récord, Xiaomi vuelve a demostrar que piensa en el largo recorrido.