El desarrollo inmobiliario, comercial e industrial que experimentó el departamento de Alto Paraná en los últimos años transformó significativamente su paisaje urbano. De acuerdo con los indicadores macroeconómicos del Banco Central del Paraguay (BCP), la actividad de las obras civiles y la construcción registra un crecimiento interanual del 3,6 % en el PIB regional, consolidándose como uno de los motores de la economía del décimo departamento.
Este dinamismo se refleja también en la formalización y expansión empresarial. Datos de la Dirección Nacional de Ingresos Tributarios (DNIT) dan cuenta de un padrón que supera los 155.000 contribuyentes activos en Alto Paraná, equivalente al 12,2 % del total del país, en un contexto de nuevas inversiones y desarrollo de torres residenciales, edificios corporativos y naves industriales en el eje metropolitano de Ciudad del Este y Hernandarias.
En medio de esta expansión, la región enfrenta un desafío señalado por gremios como la Cámara Paraguaya de la Industria de la Construcción (Capaco): la necesidad de contar con talento técnico especializado local para diseñar, ejecutar y fiscalizar infraestructuras complejas bajo rigurosos estándares de seguridad y calidad.
En sintonía con esta dinámica económica y en respuesta al interés de los jóvenes de la región, la Facultad Politécnica de la Universidad Nacional del Este (FPUNE) concretó un hito académico para la educación superior pública: la habilitación oficial de la carrera de Ingeniería Civil.
Una respuesta directa a la transformación territorial
La apertura de esta carrera no surge de una planificación aislada, sino de un diagnóstico sobre las demandas del entorno productivo y el crecimiento sostenido del décimo departamento.
El ingeniero Walter Isabelino Duarte Maldonado, decano de la Facultad Politécnica de la UNE, destacó que la iniciativa busca aprovechar la trayectoria y la capacidad instalada de la unidad académica para ponerlas al servicio del desarrollo de Alto Paraná.
“La apertura de Ingeniería Civil responde a una demanda de los jóvenes y a las necesidades de un departamento en constante transformación. El crecimiento urbano, industrial y comercial de Alto Paraná requiere profesionales preparados para diseñar, calcular, ejecutar y mantener obras viales, edificaciones, sistemas de saneamiento e infraestructura hidráulica y logística”, afirmó Duarte Maldonado.
Para la universidad pública regional, este paso representa un logro en la ampliación de su oferta académica y el cumplimiento de su misión social, al permitir que los jóvenes de Alto Paraná accedan a una carrera estratégica sin afrontar los elevados costos de desplazamiento o radicación en la capital del país.
Infraestructura, laboratorios y solvencia técnica
Garantizar la excelencia técnica en una disciplina de alta responsabilidad requiere una base sólida y un plan de inversiones continuo. El decano de la Fpune detalló que la facultad afronta este desafío aprovechando su capacidad instalada y la experiencia de su cuerpo docente en las ciencias básicas de la ingeniería.
Sobre esta estructura inicial, la institución incorpora progresivamente perfiles especializados con trayectoria en el campo de la construcción, al tiempo que avanza en la adecuación de los espacios de laboratorio requeridos para la formación práctica.
“Partimos de la capacidad instalada y de la experiencia académica de la Facultad Politécnica, con recursos y docentes de las áreas básicas de la ingeniería. Los laboratorios de física y de informática ya los tenemos montados y equipados, y hemos desarrollado los proyectos de los espacios para la formación específica en materiales de construcción, suelos, geotecnia, hidráulica y estructuras, además de fortalecer los recursos de topografía”, puntualizó el decano.
El estudio económico del proyecto contempla inversiones escalonadas en infraestructura, licencias y equipamiento para asegurar que cada recurso esté plenamente operativo a medida que las cohortes avancen en la malla curricular.
Retención de talento e impacto en el territorio
En un mercado donde empresas constructoras, municipios e inversionistas compiten por incorporar profesionales calificados, formar ingenieros civiles en la propia región trasciende el ámbito estrictamente académico y se convierte en un factor de competitividad territorial.
El programa académico vincula la teoría con la práctica mediante pasantías supervisadas, proyectos de investigación y extensión universitaria, lo que permite que los estudiantes aborden, desde su etapa formativa, problemáticas concretas del entorno empresarial y comunitario.
“Buscamos formar ingenieros capaces de comprender las características del territorio y responder con criterio técnico, responsabilidad y ética profesional. Retener talento joven significa que más conocimientos, capacidades e iniciativas permanezcan en Alto Paraná. El impacto que buscamos es contribuir a que el crecimiento del departamento se traduzca en infraestructura segura, desarrollo ordenado y mejor calidad de vida”, concluyó.